Starbucks entierra su IA de inventarios tras nueve meses de fallos

Mientras la automatización fracasa en las tiendas, la empresa elimina el tope de gasto en avión para su director: dos ca

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Lo que debes de saber

  • Starbucks retiró su herramienta de IA para conteo de inventarios tras nueve meses de fallos constantes en toda Norteamérica.
  • El sistema confundía tipos de leche, omitía botellas y no reconocía productos básicos como el jarabe de menta.
  • Paralelamente, la empresa eliminó el tope de 250 mil dólares para el uso personal del jet corporativo por parte del CEO Brian Niccol.
  • La decisión del avión se justificó con un estudio de seguridad que recomendó vuelos privados para todas sus travesías.
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Tomado de: Finance Yahoo

El algoritmo que no sabía contar

Starbucks decidió enterrar uno de sus proyectos más ambiciosos: una herramienta de inteligencia artificial para automatizar el conteo de inventarios en sus tiendas de Norteamérica. Según reportó Finance Yahoo, el sistema duró apenas nueve meses antes de ser retirado. El problema no era menor: el algoritmo confundía tipos de leche, omitía botellas enteras en los estantes y, en un video interno, se le vio fallar al intentar reconocer un frasco de jarabe de menta mientras contaba los que estaban a su lado. No es que la IA tuviera un mal día; era un patrón sistemático de errores que volvía inservible la promesa de eficiencia.

El CEO Brian Niccol había apostado fuerte por esta tecnología como parte de su plan para resolver los persistentes desabastos que afectaban a las tiendas. La idea era simple: si sabes exactamente qué tienes, puedes pedir justo lo que falta. Pero la realidad resultó más tozuda que el algoritmo. En un comunicado interno fechado el lunes, la empresa anunció que «Automated Counting será retirado» y que a partir de ahora los empleados volverán a contar leche y bebidas «de la misma manera que cuentan otras categorías de inventario». O sea, a mano, como siempre. Nueve meses de desarrollo, despliegue masivo y promesas de transformación digital para terminar exactamente en el mismo punto de partida.

«Beverage components and milk will now be counted the same way you count other inventory categories in your coffeehouse» — Comunicado interno de Starbucks revisado por Reuters.

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Tomado de: Bbc

El jet que no tiene límite

Mientras la inteligencia artificial fracasaba en las trastiendas, en los pisos ejecutivos ocurría una historia paralela que merece la misma atención. La BBC reportó que Starbucks eliminó el tope de 250 mil dólares que limitaba el uso personal del jet corporativo por parte de Brian Niccol. El argumento oficial: un estudio de seguridad independiente determinó que, ante el «panorama actual de amenazas» y la «mayor atención mediática», el CEO debe utilizar aviación privada para todos sus viajes, sean personales, de trabajo o de commuting.

Niccol vive en Newport Beach, California, y trabaja en Seattle, a casi mil millas de distancia. Cuando fue nombrado CEO en 2024, ya había generado controversia por negarse a mudarse a la sede corporativa. Ahora, la empresa no solo acepta su residencia lejana, sino que elimina cualquier restricción financiera para que vuele a su antojo. La decisión se tomó en septiembre y fue ratificada por la junta directiva, con revisiones trimestrales del uso personal del avión. Es decir, ya no hay un tope duro; ahora se revisa cada tres meses si el gasto es «razonable».

Seguridad o privilegio: la delgada línea

Es cierto que el asesinato del CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson, en diciembre de 2024, disparó las medidas de seguridad en las empresas estadounidenses. Starbucks no es la única compañía que ha reforzado la protección de sus ejecutivos. Pero la decisión de eliminar el tope —en lugar de simplemente aumentarlo— envía una señal incómoda. No se trata de poner un límite más alto; se trata de borrar el límite por completo. Y mientras tanto, en las tiendas, los baristas vuelven a contar botellas de leche a mano porque la IA no pudo con la tarea.

La contradicción que no es casual

Si uno junta ambas historias, el retrato es revelador. Por un lado, una empresa que invierte en tecnología para optimizar sus operaciones y termina reconociendo el fracaso. Por el otro, una compañía que elimina controles de gasto para su máximo ejecutivo justo cuando recorta inversiones que no funcionan. Financial Times documentó que en octubre de 2024 Starbucks ya había retirado su guía financiera para 2025 tras débiles resultados, en medio de la llegada de Niccol. La promesa de un nuevo comienzo choca con la realidad de decisiones que parecen más orientadas a blindar al CEO que a resolver los problemas de fondo.

No se trata de satanizar el uso de jets privados. Pero cuando una empresa que se ha vendido como pionera en sostenibilidad —con campañas de vasos reutilizables y compromisos de reducción de emisiones— decide que su líder vuele sin restricciones mientras su apuesta por la inteligencia artificial naufraga, la pregunta es inevitable: ¿dónde quedó la prioridad? La respuesta, al menos por ahora, parece estar más en la altura de 30 mil pies que en el mostrador de una tienda en cualquier ciudad de Norteamérica.


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