León XIV: la paz no se negocia con misiles

El Papa recibe a embajadores de ocho países y lanza un mensaje directo contra la lógica belicista que domina el orden gl

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Lo que debes de saber

  • León XIV recibió a embajadores de Sierra Leona, Bangladés, Yemen, Ruanda, Namibia, Mauricio, Chad y Sri Lanka.
  • El Papa criticó que hoy se busca la paz a través de las armas para afirmar el dominio.
  • Llamó a revitalizar una diplomacia que promueva el diálogo y el consenso multilateral.
  • Advirtió que ningún orden internacional es justo si mide su éxito en poder o prosperidad ignorando a los marginados.
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Tomado de: Vaticannews Va

Un mensaje que no cayó en oídos sordos… ojalá

El pasado 21 de mayo, León XIV recibió en el Palacio Apostólico Vaticano a los nuevos embajadores de Sierra Leona, Bangladés, Yemen, Ruanda, Namibia, Mauricio, Chad y Sri Lanka para la presentación de sus cartas credenciales. Pero lo que parecía un acto protocolario se convirtió en un aldabonazo contra la lógica belicista que domina las relaciones internacionales. Según reporta Vatican News, el Pontífice soltó una frase que debería incomodar a más de un mandatario: «En una época en la que se busca la paz a través de las armas como condición para afirmar el propio dominio, existe una necesidad urgente de volver a una diplomacia que promueva el diálogo».

No es casualidad que el Papa haya elegido este escenario para lanzar el mensaje. Los ocho países representados no son precisamente potencias militares; varios de ellos arrastran conflictos internos, pobreza extrema o dependencia de la ayuda internacional. Yemen, por ejemplo, lleva años sumido en una guerra que ha dejado a millones al borde de la hambruna. Bangladés enfrenta crisis climáticas y tensiones geopolíticas con sus vecinos. Chad y Ruanda cargan con heridas de violencia étnica y golpes de Estado. Al ponerlos en el centro de la audiencia, León XIV no solo les dio visibilidad: les recordó al mundo que la paz no se negocia con misiles, sino con voluntad política.

«En un momento en que las tensiones geopolíticas continúan fragmentando aún más nuestro mundo, es necesario hacerlas más representativas, eficaces y orientadas a la unidad de la familia humana.»

La cita, recogida por Religión Digital, condensa la tesis del nuevo pontífice: el multilateralismo no es un lujo, es una urgencia. Pero aquí viene lo incómodo: ¿cuántos gobiernos están realmente dispuestos a sentarse a dialogar cuando tienen tanques en la frontera o drones sobrevolando sus capitales? La realidad es que la industria armamentista global mueve más de dos billones de dólares al año, y los conflictos no se resuelven porque no conviene resolverlos. El Papa lo sabe, y por eso su llamado no es ingenuo: es una denuncia.

Diplomacia de puentes, no de muros

León XIV insistió en que los embajadores ante la Santa Sede tienen el papel de crear «un valioso puente de confianza y cooperación». Pero no se quedó en la metáfora bonita. Exigió que «las palabras vuelvan a expresar realidades claras, sin distorsiones ni hostilidad». Traducción: basta de eufemismos bélicos, de llamar «operación especial» a una invasión o «daño colateral» a una masacre. Como señala Periódico Sagrada Familia, el Pontífice recordó que ninguna nación puede definirse como «justa y humana» si mide su éxito en términos de poder o prosperidad mientras descuida a quienes viven al margen. En un mundo donde la brecha entre ricos y pobres no deja de crecer, esta advertencia suena más a profecía que a consejo.

La audiencia ocurrió en vísperas de Pentecostés, solemnidad que el Papa vinculó con la transformación del miedo en valentía y la división en unidad. Una metáfora poderosa para una diplomacia que, según él, debería inspirarse en esa visión de unidad. Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿cuántos embajadores salieron del Vaticano realmente dispuestos a cambiar su forma de negociar? La mayoría representa a países pequeños, con poco peso en el tablero global. El mensaje, quizás, iba dirigido a los que no estaban en la sala: las grandes potencias que siguen apostando por la fuerza bruta como única vía de negociación.

Al final, lo que dejó claro León XIV es que la paz no es un producto que se compra con misiles ni se impone con bombardeos. Es un proceso que exige escuchar al otro, reconocer sus necesidades y construir acuerdos que no humillen a nadie. Suena utópico, lo sé. Pero en un mundo donde la guerra se ha vuelto negocio, hasta la utopía es un acto de resistencia.


Fuentes consultadas:

Imagen de Periodico Sagrada Familia Diocesis Quintana Roo
Tomado de: Periodico Sagrada Familia Diocesis Quintana Roo

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