Lo que debes de saber
- Trump ordenó a bancos investigar y reportar remesas de migrantes, aunque sin exigir chequeo migratorio universal.
- México recibió 26,970 mdd en remesas en 2016, récord histórico y cuarto lugar mundial.
- El decreto no limita envíos, pero abre la puerta a futuras restricciones y ya genera incertidumbre.
- Cuba ya vivió el golpe: Western Union cerró operaciones en la isla tras sanciones de EU.

El decreto que no prohíbe, pero asusta
El presidente Donald Trump emitió un decreto que, sin prohibir el envío de remesas, pone a los bancos a investigar, monitorear y reportar cada dólar que los migrantes envían a sus familias. Según Eldiariodechihuahua, la orden ejecutiva pide revisar la interacción de las instituciones financieras con indocumentados y alertar sobre prácticas como evasión de impuestos, uso de empresas fantasma o números fiscales inadecuados. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, tiene 60 días para preparar una alerta sobre los riesgos crediticios de prestar servicios a migrantes sin papeles. El mensaje es claro: no te metas con ellos, o al menos, hazlo con miedo.
«Los bancos y otras instituciones financieras también deben prestar atención a los riesgos crediticios que supone la concesión de hipotecas, préstamos para automóviles, tarjetas de crédito y otros créditos al consumo a la población extranjera inadmisible y sujeta a deportación», asegura el decreto del Presidente, citado por Eldiariodechihuahua.
El decreto no establece una limitación directa al envío de remesas, pero el mensaje es tan claro como una patada en el estómago: los migrantes son un riesgo crediticio, y los bancos deben tratarlos como tal. La pregunta que flota en el aire es si esto es el primer paso hacia un bloqueo total, como el que ya sufrió Cuba con Western Union, o si es solo una amenaza para presionar en otras negociaciones.

México, el cuarto receptor mundial, en la cuerda floja
México es el cuarto país que más remesas recibe en el mundo, solo detrás de India, China y Filipinas. Según Eleconomista, en 2016 los envíos alcanzaron un récord de 26,970 millones de dólares, un 8.8% más que el año anterior. Esa cifra supera incluso el nivel de 2007, antes de la crisis financiera. Las remesas son la segunda fuente de divisas del país, solo por detrás de la industria automotriz y por encima del sector agroalimentario. Cualquier restricción, por más leve que parezca, pega directo en el bolsillo de millones de familias mexicanas que dependen de esos dólares para comer, pagar la renta o comprar medicinas.
El aumento de los envíos en los últimos años se explica, en parte, por el temor de los migrantes a que Trump cumpliera sus amenazas de campaña. Como señala Eleconomista, los trabajadores mexicanos aprovecharon el tipo de cambio favorable para mandar más dinero, anticipándose a posibles restricciones. Ahora, con el decreto sobre la mesa, ese temor se vuelve realidad. La ironía es que el propio miedo a las restricciones disparó las remesas a niveles históricos, y ahora las restricciones llegan para enfriar el flujo.
El precedente cubano: cuando el candado se cierra
Para entender lo que puede venir, vale la pena mirar lo que pasó en Cuba. Directoriocubano Info reporta que Western Union dejó de operar en la isla el 23 de noviembre, tras las sanciones de Estados Unidos a Fincimex, la entidad financiera cubana. Los usuarios se quedaron sin la opción más popular para enviar dinero, y ahora solo quedan alternativas como VaCuba, que cobra una comisión del 15% por cada transferencia, o las tarjetas AIS USD Remesas. Es decir, el candado no es total, pero encarece y complica el envío. Si algo similar ocurre con México, las familias mexicanas podrían enfrentar comisiones más altas, menos opciones y más burocracia.
La diferencia es que México no es Cuba. El flujo de remesas hacia México es masivo y está profundamente integrado al sistema financiero estadounidense. Pero el decreto de Trump no necesita cerrar la llave de golpe; basta con que los bancos se vuelvan paranoicos, que las transferencias se retrasen, que las comisiones suban, y que el miedo haga el resto. Como dice el refrán, «muerto el perro, se acabó la rabia», pero aquí el perro está vivo y con hambre.

¿Qué puede hacer México?
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ya advirtió en 2017 que México defendería el libre flujo de remesas, según Eleconomista. Pero las declaraciones no detienen decretos. La realidad es que México tiene poco margen de maniobra: no puede obligar a los bancos estadounidenses a ignorar una orden ejecutiva, ni puede sustituir de la noche a la mañana los 26,970 millones de dólares que llegan cada año. Lo que sí puede hacer es diversificar las vías de envío, negociar con instituciones financieras alternativas y, sobre todo, presionar en los foros internacionales para que el tema no se convierta en un arma política.
Pero mientras tanto, las familias mexicanas que dependen de las remesas ya están sintiendo el frío. El decreto no prohíbe, pero asusta. Y el miedo, como bien saben los migrantes, es un impuesto silencioso que nadie quiere pagar.


