Lo que debes de saber
- San Luis Potosí se posiciona por encima de la CDMX en el Índice de Competitividad Urbana 2023 del IMCO.
- Monterrey, Saltillo y Querétaro lideran el ranking, con Monterrey destacando por su diversidad económica y cercanía a EE. UU.
- La CDMX, a pesar de ser el epicentro económico, enfrenta costos elevados y problemas de seguridad que la frenan.
- El nearshoring y las políticas locales de atracción de inversión explican el ascenso de ciudades del norte y bajío.

El ranking que incomoda a la capital
El Índice de Competitividad Urbana 2023 (ICU) del IMCO acaba de soltar una bomba que en la Ciudad de México preferirían ignorar: San Luis Potosí supera a la capital del país en el ranking de las ciudades más competitivas. Mientras Monterrey, Saltillo y Querétaro se llevan los reflectores con el primer, segundo y tercer lugar respectivamente, la CDMX se queda en el quinto puesto, detrás de Guadalajara. No es un tropiezo menor: la capital concentra el poder político, económico y cultural, pero cuando se mide su capacidad para generar, atraer y retener talento e inversión, resulta que ciudades del norte y el bajío le pasan por encima como si nada.
El estudio, que evalúa 10 subíndices que van desde seguridad pública hasta calidad del medio ambiente, revela una realidad incómoda: tener el PIB más grande del país no garantiza competitividad. La CDMX arrastra problemas de inseguridad, costos elevados y una burocracia que ahoga a cualquier emprendedor. Mientras tanto, San Luis Potosí, con una economía más modesta pero mejor articulada, logra posicionarse como un imán para la inversión.
«Monterrey es la ciudad más competitiva por la variedad de los sectores económicos que operan en su territorio, el nivel de escolaridad pues hay más personas con nivel de bachillerato y superior, además de que influye su localización geográfica cercana a Estados Unidos», explicó Jesús Carrillo, director de Economía del IMCO, citado por Expansión.
El factor nearshoring: ¿la clave del éxito potosino?
El ascenso de San Luis Potosí no es casualidad. La ciudad se ha beneficiado del fenómeno del nearshoring, que ha llevado a empresas extranjeras a reubicar sus operaciones cerca de Estados Unidos. Su ubicación estratégica en el bajío, con acceso a carreteras y ferrocarriles que conectan con la frontera norte, la convierte en un nodo logístico clave. Pero no solo es geografía: el gobierno estatal ha implementado políticas de atracción de inversión que, según el IMCO, han dado resultados. Mientras la CDMX se enreda en sus propias contradicciones —como la promesa de ser un hub tecnológico mientras sus rentas comerciales se disparan—, San Luis Potosí ofrece costos operativos más bajos y una burocracia menos pesada.
El análisis de Dinero.mx, retomado por Realestatemarket, refuerza esta idea: ciudades como Hermosillo, Chihuahua y Saltillo también destacan por sus costos competitivos y su infraestructura industrial. La CDMX, en cambio, aparece como una opción viable solo para quienes pueden pagar el lujo de estar en el centro del poder. Para el emprendedor promedio, las ciudades del norte y el bajío ofrecen un mejor retorno de inversión. Y eso, en un país donde la desigualdad regional es un lastre histórico, debería ser una llamada de atención para los políticos capitalinos.

Los subíndices que revelan las grietas del sistema
El ICU no solo mide economía: evalúa desde la seguridad jurídica hasta la calidad del aire. Y aquí es donde la CDMX muestra sus costuras. En el subíndice de Derecho, que mide seguridad pública y certeza jurídica, la capital se desploma frente a ciudades como Mérida o Aguascalientes. La percepción de inseguridad y la corrupción judicial ahuyentan a los inversionistas, que prefieren poner su dinero donde las reglas del juego sean claras. San Luis Potosí, aunque no es un paraíso, ofrece un entorno más predecible, y eso, en los negocios, vale oro.
Otro punto débil de la CDMX es el subíndice de Medio Ambiente. La contaminación atmosférica y la falta de áreas verdes la colocan en desventaja frente a ciudades más ordenadas como Querétaro o Chihuahua. Mientras la capital lidia con contingencias ambientales y un crecimiento urbano desordenado, las ciudades del norte han logrado equilibrar desarrollo industrial con sostenibilidad. No es que sean perfectas, pero al menos no tienen que cerrar escuelas por el smog cada semana.
El subíndice de Sociedad, que mide calidad de vida, también favorece a las ciudades medianas. Monterrey, Saltillo y Querétaro ofrecen mejores indicadores de salud, educación y vivienda que la CDMX. La capital, con su oferta cultural inigualable y su diversidad, sigue siendo atractiva para ciertos perfiles, pero para una familia promedio o un emprendedor que busca estabilidad, las ciudades del norte y el bajío son más atractivas. Y eso, en un país donde la movilidad social es un mito, debería preocupar a quienes gobiernan la capital.
¿Y la CDMX? Entre el poder y la parálisis
No todo es malo para la capital. Sigue siendo el epicentro económico del país, con acceso a talento altamente capacitado y redes empresariales robustas, como señala el análisis de Dinero.mx. Pero su principal ventaja —la concentración de poder— se está convirtiendo en su mayor desventaja. Los costos de renta son prohibitivos, la inseguridad es un lastre y la burocracia, un laberinto. Mientras tanto, ciudades como San Luis Potosí, Hermosillo o Chihuahua ofrecen condiciones más favorables para las PyMEs, que son el motor de la economía mexicana.
El ranking del IMCO es un espejo incómodo para la CDMX. Le recuerda que, a pesar de su tamaño y su historia, no es la ciudad más competitiva del país. Y que, si no resuelve sus problemas estructurales, corre el riesgo de perder más inversión frente a ciudades que sí han sabido aprovechar el nearshoring y las políticas locales. La pregunta que queda flotando es: ¿los políticos capitalinos están dispuestos a cambiar el rumbo, o seguirán confiando en que el poderío económico de la ciudad lo resuelve todo? Por lo pronto, San Luis Potosí ya les ganó el lugar. Y no parece que vaya a devolvérselo pronto.


