Lo que debes de saber
- Las tormentas eléctricas dejaron semáforos fuera de servicio y calles anegadas en la zona metropolitana.
- En Prolongación Coronel Romero colapsó una alcantarilla frente a la Universidad Politécnica.
- El drenaje insuficiente es una constante que se repite en cada temporada de lluvias.
- Autoridades activaron recorridos preventivos, pero los problemas de infraestructura persisten.

El agua no perdona: el caos vial que ya conocemos
Las lluvias de este lunes en San Luis Potosí no fueron una sorpresa meteorológica, pero sí un recordatorio de que la ciudad sigue sin estar lista para recibir agua del cielo. Según reporta El Sol de San Luis, la tormenta dejó calles cerradas y semáforos «fundidos» en la zona metropolitana. No es un hecho aislado: es el mismo libreto que se repite cada vez que las nubes se ponen pesadas. En la Prolongación Coronel Romero, frente a la Universidad Politécnica, una alcantarilla colapsó y dejó inhabilitado un carril, mientras que en avenida Cuauhtémoc y Tomasa Estévez el agua se metió a las cocheras. La escena es tan predecible como frustrante: autos varados, conductores buscando rutas alternas y la sensación de que el drenaje de la capital potosina está diseñado para un clima que ya no existe.
«El drenaje, para variar, insuficiente en la capital», sentencia Oem en su cobertura de septiembre de 2024, como si la frase fuera un estribillo que cada año canta la misma canción.
Lo que hace diferente a esta tormenta no es su intensidad, sino la acumulación de evidencias de que el problema no es la lluvia, sino la falta de mantenimiento y planeación urbana. En el bulevar Jacobo Payán y el desnivel de Plaza San Luis, los cierres viales fueron inevitables. Y en la glorieta Real Inn, el agua simplemente se apoderó del paso. Planoinformativo documenta cómo la corriente arrastró troncos, piedras, llantas y basura, obstruyendo la intersección con Urbano Villalón. No es solo agua: es la basura que la ciudad no recoge, los desechos que terminan en las alcantarillas y la falta de un sistema que pueda con el volumen de una tormenta tropical.

Semáforos fundidos y pozos dañados: la infraestructura que no resiste
No solo las calles sufrieron. El Sol de San Luis reportó que la tormenta eléctrica dañó al menos 15 pozos del organismo operador de agua Interapas. La rápida intervención evitó interrupciones prolongadas, pero el dato revela una fragilidad preocupante: cada rayo, cada chubasco intenso, pone en riesgo el suministro de agua de miles de potosinos. Y mientras los semáforos se funden y los pozos se apagan, la pregunta que flota en el aire es si la ciudad está preparada para una temporada de lluvias que, según los pronósticos, será más intensa de lo normal.
El patrón que se repite desde 2021
No es la primera vez que esto pasa. En junio de 2021, El Sol de San Luis ya documentaba inundaciones en colonias de las zonas norte y oriente de la capital, así como en Soledad de Graciano Sánchez. En julio de 2024, el mismo medio reportó el regreso de las lluvias con calles cerradas y encharcamientos. Y en septiembre de 2024, la historia se repitió con vialidades colapsadas. El patrón es claro: cada año, las mismas zonas se inundan, los mismos semáforos fallan y las mismas autoridades piden precaución. La diferencia es que, mientras tanto, la mancha urbana sigue creciendo, el concreto impermeabiliza más suelo y el drenaje sigue siendo el mismo de hace décadas.
La Policía de la Capital activó recorridos preventivos en todos los cuadrantes, según Planoinformativo. Pero los recorridos no limpian alcantarillas ni reemplazan tuberías. Son un parche, no una solución. Y mientras el agua siga encontrando los mismos puntos débiles, los potosinos seguirán atrapados en el mismo círculo vicioso: llueve, se inunda, cierran calles, esperan a que escampe y luego se olvidan hasta la próxima tormenta.

Lo que no se dice: el costo de no invertir en drenaje
Detrás de cada semáforo fundido y cada alcantarilla colapsada hay una decisión de no invertir. Oem reportó en julio de 2024 que algunas vialidades en Soledad permanecieron abiertas pese a la lluvia, pero con encharcamientos que ralentizaron la circulación. Esa es la paradoja: la ciudad funciona a medias, como si el agua fuera un enemigo al que se le puede ganar con conos y patrullas. Pero la realidad es que el problema de fondo es estructural. Mientras no se invierta en un sistema de drenaje pluvial acorde al crecimiento urbano, cada tormenta será una lotería: algunos se salvan, otros pierden su coche, y todos pierden tiempo.
El dato más revelador lo ofrece El Sol de San Luis al señalar que las autoridades recomiendan precaución y reportan pronóstico de más lluvias fuertes. Precaución, sí. Pero ¿y la prevención? Porque una cosa es advertir que va a llover, y otra muy distinta es tener una ciudad que pueda soportarlo. La próxima vez que el cielo se ponga gris, los potosinos sabrán qué esperar: calles cerradas, semáforos apagados y la misma sensación de que, en esta ciudad, el agua siempre gana.
Fuentes consultadas:
- Oem – Lluvias en SLP: calles cerradas y semáforos «fundidos» en la zona metropolitana
- Oem – Lluvias en SLP: ¿Cuáles son las vialidades cerradas?
- Oem – Regresó la lluvia a SLP: ¿qué calles están abiertas, cerradas o encharcadas?
- Planoinformativo – Lluvias desatan caos vial en zona metropolitana de SLP
- Elsoldesanluis – Lluvias inundan sectores de la zona metropolitana de SLP


