Lo que debes de saber
- La Plaza de Armas ha sido ocupada por comerciantes informales sin que las autoridades intervengan.
- En 2026, miles de simpatizantes de Morena se reunieron para apoyar a Claudia Sheinbaum.
- El gobernador Ricardo Gallardo ha estado presente en ambos tipos de eventos, mostrando una aplicación selectiva de la ley.
- La falta de regulación consistente en el centro histórico revela un doble discurso de las autoridades.

La plaza que todo lo tolera
La Plaza de Armas de San Luis Potosí es como ese comodín del Monopoly que sirve para todo: hoy es mercado ambulante, mañana es campamento de protesta y pasado mañana es el escenario perfecto para un mitin político. En los últimos meses, este espacio del centro histórico ha sido testigo de una coreografía de ocupaciones que deja en evidencia cómo las autoridades aplican la ley según el color del cristal con que se mire. Según reportó Oem, en noviembre de 2020, los comerciantes informales se instalaron sin que nadie les dijera nada, aprovechando las festividades de Día de Muertos para protestar por las restricciones a sus ventas. La nota lo dice claro: «nadie les impidió instalarse». No hubo un solo operativo, ni un «se retiren por favor». La autoridad simplemente no apareció.
«Protestaron por las limitaciones para su venta durante las festividades por el Día de Muertos, tanto en el Centro Histórico como en los panteones» — reportó Oem.
Esa misma omisión se repitió en septiembre de 2025, cuando El Heraldo de San Luis Potosí documentó otra «invasión» de ambulantes. El verbo que usan los medios es revelador: «invadir». Pero si la plaza es invadida por simpatizantes de la Cuarta Transformación, el lenguaje cambia por completo.

Cuando la ‘invasión’ se vuelve ‘respaldo’
El 31 de mayo de 2026, la misma plaza que meses antes estaba «invadida» por ambulantes, se llenó de personas que, al grito de «¡Presidenta!», coreaban su apoyo a Claudia Sheinbaum. El Heraldo de México tituló: «¡Presidenta! Invade la plaza de armas de San Luis Potosí». Ahí está la palabra otra vez: «invade». Pero el tono de la nota es celebratorio. El gobernador Ricardo Gallardo Cardona y los dirigentes de Morena y el Verde estaban ahí, encantados con la «invasión». Nadie pidió permisos, nadie reclamó la obstrucción del espacio público. La diferencia es abismal: cuando son ambulantes, es un problema de orden público; cuando son simpatizantes del partido en el poder, es una muestra de apoyo ciudadano.
Contra Réplica describió el ambiente como «festivo y de apoyo político», con miles de personas siguiendo el mensaje de la presidenta en pantallas gigantes. El gobernador Gallardo, según la nota, «destacó la coordinación entre los gobiernos estatal y federal para impulsar proyectos estratégicos». Todo muy bonito, pero la pregunta que nadie responde es: ¿quién autorizó el uso de la plaza? ¿Se pagó algún derecho? ¿O basta con ser del partido correcto para que el espacio público sea tuyo?
El doble rasero de la autoridad
La situación se vuelve aún más absurda cuando recordamos que, en abril de 2025, Quadratín reportó que la Plaza de Armas fue «liberada» tras un acuerdo con manifestantes. O sea, la plaza puede estar ocupada por protestas, por ambulantes o por militantes, y la reacción de la autoridad varía como si cada caso fuera un país distinto. Con los manifestantes se negocia, con los ambulantes se ignora y con los simpatizantes se celebra. No hay una política pública de uso del espacio público; hay una política de conveniencia política.
El Global Media también cubrió el evento del 31 de mayo, destacando la reunión de personas para escuchar el informe de la presidenta. La nota, sin embargo, omite cualquier mención a los permisos o a la logística del evento. Es como si la plaza fuera una extensión de Palacio de Gobierno cuando conviene, y un dolor de cabeza cuando no.

¿Y el centro histórico?
Más allá del circo político, hay un problema real: el Centro Histórico de San Luis Potosí se está convirtiendo en un espacio sin reglas claras. Los comerciantes informales, que según Oem ya habían tomado la plaza en 2020, siguen operando sin control. Los manifestantes bloquean cuando quieren. Y los mítines políticos se apropian del espacio sin rendir cuentas. La autoridad municipal, que debería garantizar el orden y la legalidad, brilla por su ausencia o actúa con una parcialidad que raya en lo grotesco.
El resultado es que la Plaza de Armas, que debería ser un punto de encuentro para todos los potosinos, se ha convertido en un botín que se disputan distintos grupos de poder. Y mientras tanto, el ciudadano de a pie que solo quiere caminar por el centro, se encuentra con que hoy no puede porque hay un mitin, mañana no puede porque hay ambulantes y pasado no puede porque hay una protesta. La autoridad, en lugar de mediar y establecer reglas claras, prefiere hacerse de la vista gorda o sumarse al desorden, dependiendo de quién esté ocupando el espacio.
Al final, la pregunta que queda flotando es: ¿para quién es realmente la Plaza de Armas? Porque, por lo visto, no es para el ciudadano común. Es para el que grite más fuerte, para el que tenga más palancas o para el que sepa qué botón apretar en el momento correcto. Y mientras eso no cambie, el centro histórico de San Luis Potosí seguirá siendo un termómetro de la hipocresía política, donde el espacio público se negocia como si fuera una concesión privada.
Fuentes consultadas:
- Oem – Comercio informal invade Plaza de Armas; nadie les impidió instalarse
- Heraldodemexico – ¡Presidenta! Invade la plaza de armas de San Luis Potosí – El Heraldo de México
- Elheraldoslp – La plaza de Armas invadida de comerciantes ambulantes
- Globalmedia – En Plaza de Armas se reúnen a escuchar informe de la presidenta
- Sanluispotosi Quadratin – Logran acuerdo con manifestantes y liberan Plaza de Armas
- Slp Contrareplica – Miles respaldan a Claudia Sheinbaum en Plaza de Armas durante acto conmemorativo por su triunfo electoral


