Lo que debes de saber
- La FGR afirmó que no hay motivos ni fundamentos para detener al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tras las acusaciones de EU.
- Estados Unidos señala a nueve políticos y exfuncionarios mexicanos por nexos con el narcotráfico, incluido Rocha Moya.
- El gobernador descartó renunciar y aseguró que las acusaciones son parte de una guerra sucia.
- La defensa de Rocha Moya contrasta con la postura de la FGR, que pide más evidencias a Washington.

El parteaguas: FGR vs. EU
La Fiscalía General de la República soltó una bomba este viernes: no hay pruebas para detener al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado por Estados Unidos de tener nexos con el narcotráfico. Según Actualidad RT, el titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial, Raúl Armando Jiménez Vázquez, fue tajante: «No existen pruebas que acrediten la comisión de un presunto delito». Pero aquí el asunto no es tan simple como parece. Por un lado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos lanza acusaciones graves; por el otro, la FGR se lava las manos diciendo que no hay «ninguna referencia, ningún motivo, ningún fundamento, ninguna evidencia». ¿Protección institucional o realmente no hay nada?
«No hay ninguna referencia, no hay ningún motivo, no hay ningún fundamento, no hay ninguna evidencia que nos permita apreciar el porqué de la urgencia de la detención provisional» — Raúl Armando Jiménez Vázquez, vía Actualidad RT.
Pero la cosa no para ahí. Azteca Aguascalientes reporta que no solo Rocha Moya está en la mira: son nueve políticos y exfuncionarios los señalados por la Unión Americana. Desde gobernadores como Humberto Moreira (Coahuila) y Tomás Yarrington (Tamaulipas), hasta mandos policiacos como Genaro García Luna, el secretario de Seguridad de Felipe Calderón que ya fue condenado a 38 años de cárcel. La lista parece un quién es quién de la impunidad mexicana, y Rocha Moya es solo el último capítulo de una telenovela que no termina.
El contexto que no se dice
Lo interesante aquí no es solo que la FGR se niegue a actuar, sino el timing. Mientras El País reporta que el gobernador descartó renunciar —»son acusaciones sin fundamento», dijo—, la FGR sale a respaldarlo implícitamente. ¿Coincidencia? En un país donde la justicia parece tener dos velocidades —una para los poderosos y otra para los mortales—, este movimiento huele más a protección política que a falta de evidencias. Recordemos que Rocha Moya es cercano a la Cuarta Transformación, y que el propio AMLO lo defendió en su momento. ¿Será que la FGR está esperando instrucciones de Palacio Nacional?
Pero no nos vayamos por las ramas. El dato duro es que Estados Unidos ha sido consistente en señalar a funcionarios mexicanos. Desde la extradición de Edgar Veytia, el fiscal de Nayarit, hasta la condena de Mario Villanueva, exgobernador de Quintana Roo, el historial muestra que cuando Washington apunta, rara vez falla. Claro, también hay casos como el de Roberto Sandoval, exgobernador de Nayarit, que logró evadir la justicia mexicana pero no la presión internacional. La pregunta es: ¿por qué ahora la FGR decide que no hay pruebas? ¿Acaso antes sí las había y no se actuó?

El show de siempre: soberanía vs. impunidad
El discurso oficial es que México defiende su soberanía. Pero cuando la FGR dice que no hay evidencias, lo que realmente está diciendo es que no va a mover un dedo hasta que EU le ponga los puntos sobre las íes. Y mientras tanto, el gobernador de Sinaloa sigue en su cargo, como si nada. Rubén Rocha Moya no solo descartó renunciar, sino que calificó las acusaciones de «guerra sucia». ¿Guerra sucia o realidad incómoda? La lista de políticos mexicanos vinculados al narco es larga y vergonzosa: desde Genaro García Luna, que recibió sobornos del Cártel de Sinaloa mientras era el zar de la seguridad, hasta Tomás Yarrington, que gobernó Tamaulipas mientras los Zetas operaban a sus anchas.
Lo que falta en esta historia es una investigación seria, no declaraciones vacías. La FGR tiene la oportunidad de demostrar que no es un títere del poder político, pero hasta ahora parece más interesada en proteger a un gobernador que en esclarecer los hechos. Y mientras tanto, los mexicanos nos quedamos con la sensación de que la justicia es un lujo que solo unos pocos pueden pagar. O, en este caso, un privilegio que solo los bien conectados pueden disfrutar.
El cierre que incomoda
Al final, lo que queda es una pregunta incómoda: ¿cuántos Rubén Rocha Moya más hay en el poder? La lista de nueve políticos señalados por EU es solo la punta del iceberg. Mientras la FGR se escuda en la falta de pruebas, los cárteles siguen operando y la violencia no cesa. Tal vez el problema no es que no haya pruebas, sino que no hay voluntad para buscarlas. Y mientras tanto, el gobernador de Sinaloa sigue en su oficina, esperando que el escándalo pase. Como siempre.
Fuentes consultadas:
- Actualidad Rt – Fiscalía de México: No hay pruebas para la detención del gobernador acusado de narco por EE.UU.
- Elpais – El gobernador de Sinaloa descarta renunciar tras las acusaciones de Estados Unidos de vínculos con el narco
- Aztecaaguascalientes – Caso Rubén Rocha: ¿Quiénes son los políticos acusados por tener nexos con el narcotráfico?


