Lo que debes de saber
- El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, rechazó separarse del cargo tras la acusación de EU por presuntos nexos con el Cartel de Sinaloa.
- La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la acusación como una intromisión y exigió pruebas contundentes a Washington.
- La Fiscalía General de México abrió una investigación para determinar si la solicitud de extradición de EU tiene fundamento legal.
- Entre los 10 funcionarios acusados están el senador Enrique Inzunza, el alcalde de Culiacán y el exsecretario de Seguridad de Sinaloa.
- Bloomberg advierte que el caso representa la decisión más difícil para Sheinbaum, atrapada entre la presión de Trump y su base política.

El gobernador que no se mueve
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, tiene claro que no va a soltar el cargo. A pesar de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusa de tener nexos con el Cartel de Sinaloa y, específicamente, con la facción de Los Chapitos, el mandatario morenista declaró este jueves que «no adelantemos vísperas» y que «no le temo a nada porque yo siento ser una persona limpia». La declaración, recogida por El Financiero, suena más a un acto de fe que a una estrategia jurídica. Porque, seamos honestos: cuando el gobierno más poderoso del mundo te acusa de proteger a uno de los cárteles más violentos del planeta, lo mínimo que esperarías es que tu gobernador dijera «déjenme investigar esto a fondo» en lugar de «soy una persona limpia».

La acusación: 10 funcionarios, un solo expediente
La denuncia presentada por la Fiscalía Federal de Nueva York no es cualquier cosa. Según NTN24, el documento señala que los acusados «han estado más estrechamente alineados con la facción del cártel dirigida por los hijos de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, ‘El Chapo'». La lista incluye al senador por Morena Enrique Inzunza, al presidente municipal de Culiacán Juan de Dios Gámez, al vicefiscal estatal Dámaso Castro y al exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa Gerardo Mérida Sánchez, entre otros. En total, son 10 funcionarios señalados de haber usado sus posiciones para facilitar el transporte de drogas hacia Estados Unidos a cambio de sobornos millonarios. No es un error de dedo: es una acusación formal que, según el Departamento de Justicia, incluye cargos por narcotráfico y posesión de armas.
«Los acusados han estado más estrechamente alineados con la facción del cártel dirigida por los hijos de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, ‘El Chapo'» — Fiscalía Federal de Nueva York, citado por NTN24.
La respuesta de Sheinbaum: soberanía o protección
La presidenta Claudia Sheinbaum no se quedó callada. En una conferencia, calificó la publicación de la acusación como una violación a los tratados internacionales y exigió a Estados Unidos que presente «pruebas contundentes». Según CNN en Español, Sheinbaum dijo: «Bajo ningún motivo vamos a permitir la intromisión de un gobierno extranjero en las decisiones que le competen solo al gobierno de México». La postura es clara: soberanía primero. Pero el problema es que, cuando dices eso, también estás diciendo que no vas a extraditar a nadie sin antes revisar el expediente. Y eso, en el contexto de la relación con Donald Trump, puede ser dinamita. Bloomberg ya advirtió que este caso representa «la decisión más difícil» para Sheinbaum, atrapada entre su base política y la presión de Washington.

La investigación de la FGR: ¿real o simulada?
La Fiscalía General de México, a través de su vocero Ulises Lara, anunció que abrirá una investigación para «conocer si existen datos de prueba que establezcan la probabilidad de que la acusación hecha por autoridades estadounidenses cuenta con fundamento legal». Es decir, van a investigar si la acusación de Estados Unidos es válida. Suena razonable, pero también suena a que la FGR está poniendo el carro delante de los caballos. Porque si la acusación de EU es tan sólida como dicen, la FGR debería estar investigando los hechos, no la validez de la acusación. Deutsche Welle reporta que la Cancillería mexicana ya anunció que enviará una queja diplomática a la embajada de Estados Unidos por la forma en que se manejó el caso. Mientras tanto, Rocha Moya sigue en su cargo, como si nada.
El contexto: Sinaloa en llamas
No podemos olvidar que Sinaloa ha sido un polvorín desde que estalló la guerra entre Los Chapitos y la facción de El Mayo Zambada. Durante el mandato de Rocha Moya, el estado ha visto ejecuciones, balaceras y desplazamientos forzados. Y ahora resulta que el gobernador podría haber estado protegiendo a una de las facciones. RT recoge que Rocha Moya calificó la acusación como un «ataque» a su persona y al movimiento de la Cuarta Transformación. Pero, ¿es realmente un ataque político o es una rendición de cuentas? Porque si los señalamientos son ciertos, estamos hablando de un gobernador que usó su poder para proteger a narcotraficantes. Y si son falsos, Estados Unidos acaba de meter las manos en la soberanía mexicana de una manera brutal. En cualquier escenario, el que pierde es México.
El gobernador de Sinaloa dice que no tiene nada que temer. Pero los sinaloenses, los que viven la violencia todos los días, sí tienen mucho que temer. Porque cuando el poder se confunde con la impunidad, la única certeza es que los verdaderos responsables rara vez pagan. Y mientras Rocha Moya se aferra a su cargo, la pregunta que queda flotando es: ¿hasta dónde llega la protección del poder?
Fuentes consultadas:
- Cnnespanol Cnn – La Fiscalía de México confirmó revisar el pedido de EE.UU. para extraditar al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya
- Ntn24 – México abre investigación a gobernador de Sinaloa tras acusación de EE. UU. de narcotráfico
- Dw – Gobernador de Sinaloa dice que no teme acusación de EE.UU.
- Actualidad Rt –
- Elfinanciero – Rubén Rocha descarta separarse de su cargo por acusación de EU: ‘No adelantemos vísperas’


