Lo que debes de saber
- La FAM busca 12 cazas para 2028, pero solo 5 F-5 están operativos de los 12 originales de 1982.
- Los candidatos van del F-16V y Gripen E hasta los ligeros FA-50 y M-346, con el F-16 como favorito por logística.
- El plazo 2028 es casi imposible para un caza nuevo; la opción realista son F-16 usados de la USAF vía FMS.
- La compra incluye también C-130J, helicópteros Black Hawk y radares, señal de una modernización más amplia.

Doce aviones, cinco operativos y un reloj que no perdona
El anuncio del general Román Carmona Landa, comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, durante el Tulum Air Show 2026 no pasó desapercibido: la FAM busca adquirir 12 nuevos aviones de combate para reemplazar a sus veteranos F-5E/F Tiger II, con la meta de recibir las primeras unidades en 2028. Según reportó Pucara, el general declaró que «el F-5 constituye la mayor capacidad de México, pero es una tecnología antigua y estamos planeando su reemplazo a corto y medio plazo». La urgencia es real: de los 12 Tiger II adquiridos en 1982, hoy apenas 5 unidades están en condiciones de volar, según detalla Aviacionline. La fatiga estructural y la falta de modernizaciones han convertido al Escuadrón Aéreo 401 en una unidad más simbólica que operativa. Pero aquí viene lo interesante: el plazo de 2028 es, cuando menos, optimista. Los fabricantes de cazas tienen pedidos acumulados hasta 2030, y los cuellos de botella en cadenas de suministro no se resuelven con un decreto. La pregunta que flota en el aire es si realmente se puede tener un caza nuevo, moderno y listo para combate en dos años, o si esto es más un brindis al sol que un plan realista.
«Estamos considerando diferentes opciones como el Lockheed Martin F-16 o el Saab Gripen e incluso… en la categoría de aviones ligeros de combate, con el KAI FA-50 de Corea del Sur y el Leonardo M-346 de Italia» — General Román Carmona Landa, vía Pucara

F-16, Gripen y la tentación de lo ligero
La lista corta de candidatos es variada y revela mucho sobre las prioridades de la FAM. Por un lado están los cazas pesados: el Lockheed Martin F-16V Viper (Block 70/72) y el Saab JAS-39E/F Gripen. Ambos son máquinas de combate probadas, con radares AESA de última generación y capacidad de guerra electrónica avanzada. El F-16V, con su radar AN/APG-83, es el favorito por razones obvias: la proximidad con Estados Unidos facilita la logística, el entrenamiento y la interoperabilidad. Como señala Aviacionline, «la proximidad a EE. UU. favorece al F-16 por logística e interoperabilidad». Pero hay un problema: un F-16V nuevo cuesta alrededor de 80 millones de dólares por unidad, sin contar armamento, entrenamiento y soporte logístico. Doce aviones, más todo lo demás, podrían superar los 1,200 millones de dólares. Una cifra que, en el contexto del presupuesto de defensa mexicano, es astronómica. Por otro lado, el Gripen E es más caro aún y su cadena de suministro depende de Suecia, lo que complica la integración con el ecosistema militar estadounidense que ya opera la FAM. Las opciones ligeras —el KAI FA-50 Golden Eagle y el Leonardo M-346— son más baratas y versátiles, pero no ofrecen la misma capacidad de defensa aérea que un caza pesado. El FA-50 es supersónico y puede portar misiles aire-aire, pero su radar y guerra electrónica son limitados. El M-346 es transónico y está más orientado al entrenamiento avanzado que al combate real. La FAM busca «una aeronave que pueda proporcionar defensa aérea, así como tareas de reconocimiento y ataque a tierra», según declaró el general Carmona a Mexicoaeroespacial. Eso suena a caza polivalente, no a entrenador con aspiraciones.
La opción realista: F-16 usados y un plan B
Aquí es donde el análisis se pone interesante. Si el plazo de 2028 es real, la única vía viable es adquirir F-16 usados de excedentes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, específicamente de los bloques 40/50, mediante el programa Foreign Military Sales (FMS). Estos aviones, aunque no son nuevos, han sido modernizados y pueden entregarse en plazos mucho más cortos que un pedido nuevo. Además, el financiamiento a través del FMS es más flexible para un país como México, donde el presupuesto de defensa compite con prioridades sociales. Aviacionline sugiere que esta alternativa «permitiría entrega y financiación más ágiles». Pero hay un costo político: comprar aviones usados no suena tan sexy como estrenar cazas de última generación. Sin embargo, la realidad es que la FAM no necesita 12 cazas furtivos; necesita 12 aviones que puedan despegar, interceptar y regresar a casa sin desintegrarse en el intento. Y para eso, un F-16 bloque 40 con radar mecánico y misiles AIM-120 AMRAAM es más que suficiente para las amenazas actuales en el espacio aéreo mexicano.

Más que cazas: una modernización integral
El anuncio del general Carmona no se limitó a los cazas. Según Pucara, la FAM también está en proceso de adquirir dos aviones de transporte Lockheed Martin C-130J-30 (uno más de lo anunciado inicialmente), 11 helicópteros utilitarios Sikorsky UH-60M Black Hawk adicionales, tres Beechcraft King Air 360, así como UAV de nivel estratégico y radares de vigilancia aérea desde tierra. Esto revela una estrategia de modernización integral, no solo de reemplazo de cazas. La compra de radares terrestres es particularmente relevante: sin una red de detección moderna, tener cazas de última generación es como tener un Ferrari en un estacionamiento sin salida. La integración de estos sistemas con los nuevos aviones será clave para la defensa aérea del país. Además, la adquisición de UAV estratégicos sugiere que la FAM está mirando hacia el futuro, donde los drones jugarán un papel cada vez más importante en la vigilancia y el ataque. Pero todo esto requiere dinero, y mucho. El presupuesto de la Secretaría de la Defensa Nacional para 2026 ronda los 100 mil millones de pesos, de los cuales una parte significativa se va a salarios y operación. Financiar una compra de este tamaño implicará recortes en otras áreas o un incremento presupuestal que no está garantizado.
El dilema de 2028: ¿promesa o realidad?
Al final del día, el anuncio del general Carmona es una señal de que la FAM está consciente de su vulnerabilidad. Tener solo 5 cazas operativos de una flota que ya era pequeña es insostenible para un país con el tamaño y los desafíos de México. Pero el plazo de 2028 es, cuando menos, ambicioso. Como señala Aviacionline, «el plazo 2028 es un desafío: fabricantes enfrentan cuellos de botella y pedidos acumulados que complican entregas rápidas». La opción más realista, como ya se dijo, son los F-16 usados. Pero incluso eso requiere voluntad política, negociaciones bilaterales y, sobre todo, dinero. La pregunta que queda en el aire es si el gobierno mexicano está dispuesto a hacer la inversión necesaria para tener una fuerza aérea creíble, o si esto quedará en otro anuncio que se diluye con el tiempo. Mientras tanto, los F-5 del Escuadrón 401 siguen volando, aunque cada vez menos, recordándonos que la defensa aérea de México depende de aviones que ya deberían estar en un museo.


