Lo que debes de saber
- Rubén Rocha Moya pidió licencia temporal al Congreso de Sinaloa para separarse del cargo mientras la FGR investiga las acusaciones de narcotráfico de Estados Unidos.
- La FGR concluyó que no hay pruebas suficientes para detenerlo provisionalmente con fines de extradición, contradiciendo la solicitud de la fiscalía de Nueva York.
- El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, también solicitó licencia; ambos son de Morena y fueron señalados por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
- La acusación de EE.UU. involucra a 10 funcionarios mexicanos, incluyendo un senador y policías, por ayudar al Cártel de Sinaloa a traficar fentanilo y otras drogas.
- Rocha Moya insiste en su inocencia y dice que no permitirá que el caso dañe al movimiento de la ‘cuarta transformación’.

La licencia que no convence a nadie
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pidió licencia temporal al Congreso local la noche del viernes 1 de mayo, según reporta CNN Español. La solicitud fue aprobada en una sesión extraordinaria el sábado, y en su lugar quedó Yeraldine Bonilla Valverde, hasta ahora secretaria de Gobierno. Horas antes, la Fiscalía General de la República (FGR) ya había soltado una bomba: no hay pruebas suficientes para detenerlo. Así que el gobernador se va para «facilitar» una investigación que, según su propio gobierno, no tiene caso. El timing es impecable: anuncia su separación justo después de que la FGR cierra la puerta a una extradición exprés. ¿Casualidad o estrategia?
La jugada de Rocha Moya no es aislada. El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, también pidió licencia, y en su lugar nombraron a Ana Miriam Ramos Villarreal, según detalla Atento Com Do. Ambos son de Morena, ambos fueron señalados por la fiscalía de Nueva York la semana pasada. La acusación los coloca como piezas clave del Cártel de Sinaloa para introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos. Pero mientras ellos se toman un descanso, los otros ocho funcionarios mencionados —incluyendo un senador y policías activos— siguen en sus puestos. ¿El mensaje? Si eres gobernador o alcalde, te dan chance de retirarte con dignidad. Si eres un policía raso, te las arreglas solo.
“No voy a permitir que me utilicen para dañar al movimiento al que pertenezco”, afirmó Rocha Moya en un mensaje en redes sociales, citado por Cadena 3.
La FGR y su ‘no’ rotundo
La FGR no solo dijo que no detendrá a Rocha Moya. Fue más allá: calificó la solicitud de Estados Unidos como carente de «motivos ni fundamentos para la urgencia de la medida». Es decir, la fiscalía neoyorquina pidió una detención provisional con fines de extradición, y México respondió: «espérate, mándanos pruebas». Esto, según TV Azteca Baja California, deja una duda incómoda: mientras Rocha se separa, el resto de los señalados permanecen intactos. ¿Es un acto de transparencia o una cortina de humo? La FGR prometió revisar el caso y pedir evidencias a Estados Unidos, pero mientras tanto, el gobernador ya está fuera. La jugada es perfecta: si la investigación avanza, él ya no está en el cargo; si se estanca, tampoco.
La acusación de la fiscalía de Nueva York es contundente: los 10 funcionarios habrían participado «personalmente en la campaña de violencia y represalias del Cártel de Sinaloa». No es un señalamiento menor. Pero en México, la respuesta institucional ha sido, cuando menos, ambigua. La FGR se lava las manos, el Congreso local aprueba la licencia en tiempo récord, y el gobernador se va con un mensaje de «conciencia tranquila». Como si pedir licencia después de que te acusen de narcotráfico fuera un trámite administrativo, no una crisis de Estado.

El fantasma de la ‘cuarta transformación’
Rocha Moya no solo se defiende a sí mismo. También defiende al movimiento: «No voy a permitir que me utilicen para dañar al movimiento al que pertenezco», dijo. La frase es reveladora porque pone la lealtad partidista por encima de la rendición de cuentas. Si las acusaciones son falsas, como él insiste, lo lógico sería enfrentarlas desde el cargo, no esconderse. Pero si hay algo de cierto, la licencia es una forma de proteger al partido de Morena de un escándalo mayor. En cualquier escenario, la decisión de separarse del cargo no es un acto de transparencia, sino de supervivencia política.
El caso de Sinaloa no es un incidente aislado. Es la enésima vez que un gobernador mexicano es señalado por vínculos con el narcotráfico y responde con una licencia temporal. La diferencia es que esta vez la acusación viene de Estados Unidos, con nombres, cargos y una narrativa detallada. Y aun así, la respuesta del sistema de justicia mexicano es: «no hay pruebas». O, más bien, «no hay pruebas que nos interesen». Porque si la FGR realmente quisiera investigar, no esperaría a que Estados Unidos le mande las evidencias por correo certificado.
Mientras tanto, en Sinaloa, el Cártel de Sinaloa sigue operando. El fentanilo sigue cruzando la frontera. Y los funcionarios señalados —excepto el gobernador y el alcalde— siguen en sus escritorios. La pregunta que queda flotando es incómoda: si la acusación de Nueva York es tan sólida como para que un gobernador pida licencia, ¿por qué la FGR no actúa? La respuesta, probablemente, no está en los expedientes judiciales, sino en los acuerdos políticos que nunca se escriben.
Fuentes consultadas:
- Cnnespanol Cnn – El gobernador de Sinaloa se separa del cargo mientras Fiscalía de México investiga acusación de EE.UU. por narcotráfico
- Atento Com Do – Gobernador de Sinaloa se separa del cargo para facilitar proceso en México sobre acusaciones de EEUU
- Cadena3 – El gobernador de Sinaloa deja su cargo ante acusaciones de narcotráfico de EE.UU.
- Tvaztecabajacalifornia – Rubén Rocha Moya pide licencia temporal: deja el cargo de gobernador de Sinaloa
- Diario Red –


