Gobiernos de Morena compran derechos del Mundial; el costo es un misterio

Clara Brugada y Mara Lezama adquieren transmisiones para espacios públicos, pero omiten el precio. Sheinbaum pide acceso

Destacadas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

Lo que debes de saber

  • CDMX y Quintana Roo compraron derechos para transmitir el Mundial 2026 en espacios públicos, pero ocultaron el costo.
  • Claudia Sheinbaum criticó que la FIFA no permita transmisión abierta, mientras su partido paga por derechos sin transparentar montos.
  • En Morelia, el alcalde Alfonso Martínez reveló que la FIFA le pidió 8 millones de pesos por el mismo derecho.
  • La compra de derechos por gobiernos morenistas contrasta con la postura oficial de acceso gratuito al fútbol.
Imagen de Diario
Tomado de: Diario

El fútbol es del pueblo, pero el precio es secreto de Estado

El lunes 25 de mayo de 2026, dos gobiernos de Morena —la Ciudad de México y Quintana Roo— anunciaron que compraron los derechos para transmitir los partidos del Mundial 2026 en espacios públicos. La jefa de gobierno capitalina, Clara Brugada, dijo que instalará 16 «Festivales Futboleros» en todas las alcaldías, mientras que la gobernadora Mara Lezama prometió «Fiestas México 2026» en Cancún, Bacalar, Cozumel, Isla Mujeres y Tulum. Suena bonito, suena a fiesta popular, suena a que el gobierno acerca el espectáculo a quienes no pueden pagar un cable o una plataforma. Pero hay un detalle que no suena nada bonito: ninguna de las dos dijo cuánto pagó. Y eso, en un país donde la opacidad es casi un deporte nacional, debería encender todas las alarmas.

Según reporta Diario, Brugada informó que adquirió los derechos para los festivales, pero «no informó del gasto». Lo mismo hizo Lezama. La presidenta Claudia Sheinbaum, también de Morena, opinó el mismo día que «debería ser abierta la transmisión» y que «las plataformas tienen que ser accesibles». Pero mientras critica a la FIFA, su propio partido está firmando cheques sin decir a quién ni por cuánto. La contradicción es tan evidente que duele: predican acceso universal, pero practican opacidad presupuestal.

«Sabemos que hay una pasión futbolera importante (…) y que hoy no todos pueden acceder gratuitamente a ello» — Clara Brugada, citada por Infobae

El fantasma de los 8 millones de pesos

Si bien Brugada y Lezama se cuidaron de no soltar la cifra, el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez, no tuvo tanta discreción. Según reporta Sdpnoticias, Martínez reveló que la FIFA le pidió 8 millones de pesos por el derecho de transmisión en su ciudad. Ocho millones por un municipio. Ahora imagínate lo que pudo haber pagado la CDMX, con 16 sedes, o Quintana Roo, con 5 puntos turísticos. No es descabellado pensar que hablamos de decenas de millones de pesos, quizás más de cien. Y todo eso, sin que ningún ciudadano sepa si el precio fue justo, si hubo competencia, o si simplemente se pagó lo que la FIFA pidió sin chistar. La transparencia no es un lujo, es una obligación legal, y aquí brilla por su ausencia.

Sheinbaum vs FIFA: la pelea que nadie pidió

La presidenta Sheinbaum aprovechó el anuncio para lanzar una crítica a la FIFA: «debería ser abierta la transmisión», dijo, según recoge Aristeguinoticias. Tiene razón: en países como Francia o Inglaterra, los mundiales son transmitidos por canales abiertos por decreto. Pero aquí, en México, el gobierno no está peleando con la FIFA para que eso cambie; está comprando los derechos. Es como si te quejaras de que la renta está muy cara, pero en lugar de negociar con el casero, le pagas lo que pide y luego te quejas en el balcón. La postura de Sheinbaum es inconsistente: si realmente cree que la transmisión debería ser abierta, ¿por qué no impulsa una ley que obligue a la FIFA a vender los derechos a televisoras abiertas? ¿Por qué su gobierno, en lugar de presionar, saca la cartera?

El contexto es clave: el Mundial 2026 se juega en México, Estados Unidos y Canadá. Es la primera vez que México es sede desde 1986, y el gobierno morenista quiere capitalizar el fervor popular. Pero usar dinero público para comprar derechos que deberían ser gratuitos es, cuando menos, cuestionable. La FIFA, por su parte, se frota las manos: vende los mismos derechos dos veces —una a las televisoras, otra a los gobiernos— y nadie le dice nada. Mientras tanto, en la CDMX, los 16 festivales futboleros costarán una fortuna que, por ahora, solo existe en los libros contables del gobierno.

El riesgo de la opacidad en tiempos de austeridad

Morena llegó al poder prometiendo austeridad republicana y combate a la corrupción. Sin embargo, decisiones como esta —gastar millones sin transparentar— abren la puerta a dudas legítimas. ¿Cuánto costó realmente? ¿Se hizo una licitación? ¿Hubo algún intermediario? Ninguna respuesta. Y mientras tanto, los ciudadanos que no pueden pagar una suscripción para ver el Mundial tendrán que conformarse con las pantallas gigantes, sin saber si el precio que pagaron por ese derecho fue justo o inflado. La opacidad no solo es mala para la rendición de cuentas; también erosiona la confianza en un gobierno que dice ser del pueblo.

Al final, el mensaje es contradictorio: por un lado, se critica a la FIFA por no permitir transmisiones abiertas; por el otro, se le paga sin chistar. Se habla de pasión futbolera y acceso gratuito, pero se oculta el costo. ¿No que ya no había impunidad? Tal vez el próximo Mundial debería transmitirse con un letrero en la pantalla: «Pagado con tu dinero, pero no sabes cuánto». Eso sí sería transparente.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Publicidad -spot_img

Más noticias

- Publicidad -spot_img

Últimas Noticias