Lo que debes de saber
- DeepSeek rechaza el 36% de preguntas políticamente sensibles; GPT y Llama menos del 3%.
- La censura no solo está en los datos de entrenamiento: hay intervención manual post-entrenamiento.
- RSF documentó que los chatbots chinos niegan la existencia de Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz.
- El 30.71% de los usuarios de DeepSeek están en China, pero el sesgo se mantiene incluso en inglés.

El arte de no responder
Imagina que le preguntas a Siri quién ganó el Mundial del 86 y te responde: «Prefiero no hablar de eso». Suena ridículo, ¿verdad? Pues eso es exactamente lo que pasa cuando interrogas a los chatbots chinos sobre ciertos temas. Un estudio de Wired reveló que DeepSeek rechaza el 36% de las preguntas políticamente sensibles, mientras que GPT y Llama apenas superan el 3%. No es un error técnico: es arquitectura de la información al servicio del Partido Comunista.
La investigación, realizada por académicos de Stanford y Princeton, alimentó a cuatro modelos chinos y cinco estadounidenses con las mismas 145 preguntas incómodas. El resultado fue tan predecible como escalofriante: los modelos chinos no solo se negaban más, sino que cuando respondían, daban respuestas más cortas y con más imprecisiones. Y ojo, esto no es solo un problema de datos de entrenamiento sesgados. Los investigadores lograron separar el efecto del pre-entrenamiento (datos chinos ya censurados) del post-entrenamiento (ajustes manuales). La conclusión: la intervención humana es el factor dominante.
«Dado que el internet chino ya ha sido censurado durante todas estas décadas, hay muchos datos faltantes», dijo Jennifer Pan, profesora de Stanford y coautora del estudio, citada por Wired.
Pero lo más revelador es que incluso cuando los chatbots responden en inglés —un idioma con fuentes de datos más diversas— el sesgo se mantiene. No es un problema de idioma: es un problema de diseño. La máquina no solo replica la censura de la web china: la perfecciona.

Liu Xiaobo no existe (para la IA china)
Reporters Without Borders (RSF) fue más allá y probó a DeepSeek, Ernie (Baidu) y Qwen (Alibaba) con preguntas sobre figuras incómodas para el régimen. Cuando preguntaron por Liu Xiaobo, el único chino ganador del Nobel de la Paz, que murió en detención en 2017, los tres chatbots respondieron con variantes de: «Hola, no puedo responder esta pregunta por el momento». No es que dieran información incorrecta: es que negaron su existencia.
RSF calificó este comportamiento como «aterrador» y señaló que estos modelos representan «un instrumento de última generación para un control estricto de la información». La frase no es exagerada: si el futuro de la búsqueda de información son los chatbots, y estos están programados para borrar del mapa a disidentes y eventos históricos, entonces el control de la información no solo no desaparece, se vuelve invisible y más eficiente.
El mito de la neutralidad tecnológica
Hay quienes todavía creen que la tecnología es neutral, que los algoritmos solo reflejan lo que hay. Pero este caso demuestra lo contrario. Un estudio de la Media and Journalism Research Center, firmado por Siya Zhang, analizó cómo los chatbots chinos funcionan como «centros de información» que priorizan la ideología del Partido Comunista. No es un sesgo accidental: es una política de Estado aplicada a la inteligencia artificial.
Y aquí viene la paradoja: China es el mayor productor de investigación en IA del mundo, según el mismo estudio. Sus modelos compiten técnicamente con los de Occidente. DeepSeek alcanzó 96.88 millones de usuarios activos mensuales en abril de 2025. Pero esa capacidad técnica está al servicio de una máquina de propaganda que no solo censura, sino que reescribe la realidad.
El dato más inquietante quizá no sea el 36% de rechazo, sino el otro 64%: las respuestas que sí dan, pero con información sesgada, incompleta o directamente falsa. Porque la censura no es solo silencio: también es ruido controlado.
¿Y nosotros?
Mientras tanto, en México debatimos si la inteligencia artificial nos va a quitar el trabajo. Y sí, probablemente lo hará. Pero antes de que eso pase, deberíamos preguntarnos quién controla lo que esas máquinas nos van a decir. Porque si los chatbots chinos ya borran a Liu Xiaobo, ¿qué nos harán a nosotros cuando les preguntemos sobre Ayotzinapa, Tlatelolco o el Fobaproa?
La tecnología no es neutral. Nunca lo fue. Pero al menos antes podíamos ver la mano del censor. Ahora, con la IA, la censura viene con sonrisa digital y respuestas amables. Y eso, más que miedo, debería darnos vergüenza.
Fuentes consultadas:
- Reddit –
- Journalismresearch – Sensitive Prompts and Cultural Contexts: A Comparative Study of AI Chatbots in China and the West – Media and Journalism Research Center
- Wired – How Chinese AI Chatbots Censor Themselves | WIRED
- Rsf – Controlling information in the age of AI: how state propaganda and censorship are baked into Chinese chatbots


