Terremotos en serie: la ciencia desmonta la ‘temporada sísmica’

Venezuela, Colombia e Indonesia sacudidas en semanas: ¿casualidad o patrón? Los sismólogos responden.

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Lo que debes de saber

  • No existe evidencia de que los sismos se agrupen en ciclos estacionales o cadenas globales.
  • Cada año ocurren ~15 terremotos de magnitud 7+ y ~150 de magnitud 6+, por lo que la coincidencia es estadísticamente normal.
  • La percepción de aumento se debe a la atención mediática y a la tendencia humana a buscar patrones donde no los hay.
  • Los sismos recientes ocurren en zonas tectónicamente activas, donde son parte del comportamiento geológico esperado.
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Tomado de: Dw

El planeta no tiene agenda, pero nosotros sí

Cuando en cuestión de semanas tiembla en Venezuela, Colombia e Indonesia, la tentación de buscar un hilo conductor es casi irresistible. Las redes sociales se llenan de teorías: que si el eje de la Tierra se movió, que si estamos en una ‘temporada’ de terremotos, que si el fin de los tiempos. Pero los sismólogos, esos aguafiestas profesionales, tienen una respuesta menos espectacular: no, no hay temporada. Deutsche Welle consultó a expertos y el veredicto es contundente: no existe evidencia científica de que los sismos se agrupen siguiendo ciclos estacionales ni de que varios grandes terremotos en distintos continentes formen parte de una misma cadena de acontecimientos.

El investigador Arturo Belmonte, de la Universidad de Concepción en Chile, lo dice sin rodeos: «En principio, la respuesta es que no lo hay». La inmensa mayoría de los eventos recientes se producen en zonas tectónicamente activas, donde los terremotos son parte del comportamiento normal del sistema geológico. Es decir, la Tierra no está haciendo nada raro; solo está siendo la Tierra, con sus placas moviéndose como siempre lo han hecho. Pero nosotros, los humanos, necesitamos explicaciones, y si no las hay, nos las inventamos.

La estadística: 15 sismos grandes al año, y no pasa nada

La sismóloga estadounidense Suzan Van der Lee, de la Universidad Northwestern, recordó en un comunicado del 25 de junio que cada año se producen en el planeta alrededor de 15 terremotos de magnitud 7 o superior y unos 150 de magnitud superior a 6. Con esas cifras, aunque no sea frecuente, es perfectamente posible que varios eventos importantes coincidan en una misma semana. Es como cuando en la Ciudad de México llueve fuerte varios días seguidos: no es que el clima haya enloquecido, es temporada de lluvias. Pero con los terremotos no hay temporada; es solo probabilidad.

«Si durante meses no se registra ningún terremoto de magnitud superior a 7, no nos hacemos la misma pregunta», plantea Arancha Izquierdo, sismóloga de la Red Sísmica Nacional española.

Y cuando varios coinciden en el mismo mes, tendemos a buscar relaciones entre ellos. La versión de Teletica sobre el mismo reportaje de Deutsche Welle profundiza en esta idea: la atención mediática actual también contribuye a reforzar esa percepción. Belmonte añade que hoy día cualquier sismo de magnitud considerable en cualquier rincón del mundo se vuelve viral en minutos, y eso nos hace creer que están ocurriendo más, cuando en realidad solo estamos más enterados.

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Tomado de: Teletica

El cerebro busca patrones, la ciencia busca datos

La mente humana está diseñada para encontrar patrones, incluso donde no los hay. Es un mecanismo de supervivencia: si vemos una sombra y asumimos que es un depredador, vivimos para contarlo; si asumimos que no es nada y era un depredador, no lo contamos. Pero esa misma lógica nos juega en contra cuando se trata de fenómenos naturales complejos. La sismóloga Arancha Izquierdo lo explica con una claridad que debería ser obligatoria en los medios: «Si durante meses no se registra ningún terremoto de magnitud superior a 7, no nos hacemos la misma pregunta». Es decir, la pregunta no surge de los datos, sino de nuestra percepción selectiva.

Lo interesante aquí no es solo desmentir el mito de la ‘temporada’, sino preguntarnos por qué necesitamos creer en ella. Tal vez porque la idea de que los terremotos son aleatorios nos aterra más que la de que siguen un patrón. Si hay un patrón, podemos predecirlo, prepararnos, controlarlo. Si no lo hay, estamos a merced de la casualidad. Y eso, para la psique humana, es insoportable. Por eso cada vez que tiembla en un lugar lejano, alguien en México o en cualquier parte del mundo escribe en Twitter: «¿Será que viene uno más grande?». La respuesta corta: no, no necesariamente.

Los datos duros están ahí: 15 sismos de magnitud 7+ al año. Eso significa que, en promedio, uno cada 24 días. Si dos ocurren con una semana de diferencia, no es una señal del apocalipsis; es simplemente que la estadística a veces se comporta de manera caprichosa. Y cuando ocurren en zonas como Indonesia, Venezuela o Colombia, que están en el Cinturón de Fuego del Pacífico o en límites de placas activos, lo raro sería que no temblara. La Tierra no está de humor; está haciendo su trabajo.

Así que la próxima vez que veas un titular alarmista sobre una ‘temporada de terremotos’, recuerda: la ciencia dice que no existe tal cosa. Lo que existe es nuestra necesidad de encontrarle sentido al caos, y los medios que aprovechan esa necesidad para vender clics. La realidad es menos espectacular, pero más sólida: los terremotos ocurren, han ocurrido siempre, y seguirán ocurriendo. La diferencia es que ahora nos enteramos al instante, y eso nos hace sentir que el mundo se está cayendo a pedazos. No, solo está girando.


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