Lo que debes de saber
- Cuba registró su noveno apagón nacional desde finales de 2024; el segundo en solo cinco días.
- La Unión Eléctrica reportó la desconexión total del sistema a las 16:30 hora local del viernes 10 de julio.
- El gobierno cubano atribuye la crisis al bloqueo petrolero de EE.UU., vigente desde enero de 2026.
- Siete centrales térmicas obsoletas, con más de 40 años de operación, sostienen un sistema que ya no da abasto.

La isla se apaga (otra vez)
El viernes 10 de julio de 2026, a las 16:30 hora local, Cuba volvió a quedarse a oscuras. No fue un apagón más de los que ya son rutina en barrios de La Habana —donde la luz puede faltar más de 24 horas seguidas— sino una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional. El segundo en cinco días. El cuarto en menos de seis meses. El noveno desde finales de 2024, según reportó DW. La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) confirmó en X el colapso, sin dar explicaciones inmediatas sobre las causas. Horas después, el diario oficial Granma reconocía que el país ya arrastraba «severas afectaciones» antes del corte.
Lo que ocurrió el lunes anterior ya había sido un aviso: una fluctuación de voltaje combinada con baja producción dejó a la isla sin electricidad del lunes al miércoles. La UNE apenas logró restablecer el servicio cuando el sistema volvió a colapsar. Teleamazonas documentó que la baja disponibilidad de combustible —atribuida al bloqueo petrolero que Washington impuso en enero— complicó la reactivación. Es decir, no solo el sistema es frágil: cuando se cae, tarda más en levantarse porque no hay con qué alimentarlo.
«El apagón imposibilita que puedas tener una vida normal, te crea inestabilidad en el estado de ánimo, y te obliga a vivir al día», declaró Idania López, jubilada de 71 años, a la AFP. «Provoca en las personas una sensación de no vida».

Centrales que ya no dan más
La producción eléctrica cubana depende de siete centrales térmicas obsoletas. Algunas llevan más de 40 años en operación. La principal, Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, está parada por reparaciones. Desde principios de 2026 ha sido detenida más de 15 veces por averías sucesivas, según Teletica. El dato no es menor: cuando la planta más grande del país no funciona, el sistema entero cojea. Y cuando cojea, los apagones diarios en La Habana superan las 24 horas; en el interior de la isla pueden rebasar las 70.
El gobierno ha intentado diversificar. Entre 2025 y principios de 2026 se instalaron 56 parques solares fotovoltaicos que generan más de 1,000 MW, con apoyo de China. Pero la capacidad instalada sigue siendo insuficiente frente a una demanda que no para y un parque térmico que se cae a pedazos. La energía solar no puede cargar sola con el peso de un sistema que necesita más de 100,000 barriles de petróleo al día para funcionar, como señaló DW en inglés.
El bloqueo que aprieta
Desde enero de 2026, cuando Donald Trump cortó el suministro de petróleo a Cuba —en el marco de una ofensiva que incluyó la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos—, solo un buque tanque ruso ha atracado en la isla. Su carga apenas cubrió dos semanas de necesidades energéticas. Venezuela, que era el principal proveedor de crudo, ya no está en condiciones de enviarlo. El resultado es un país que produce electricidad con lo que encuentra, mientras el bloqueo económico de décadas —que La Habana señala como causa estructural de su infraestructura deteriorada— se endurece aún más.
El presidente Miguel Díaz-Canel calificó el bloqueo energético de «genocida» y acusó a Washington de buscar «provocar un estallido social por asfixia». La frase, recogida por Listindiario, no es retórica vacía: cuando un país entero se queda sin luz dos veces por semana, la vida cotidiana se convierte en una lucha por lo básico. No hay refrigeración para alimentos, no hay bombas de agua, no hay comunicación estable. Y la sensación de «no vida» que describe Idania López se vuelve colectiva.

Lo que no se dice
El gobierno cubano atribuye la crisis al bloqueo. Y tiene razón en que la asfixia externa es real. Pero también es cierto que el sistema eléctrico cubano arrastra décadas de falta de mantenimiento, inversión insuficiente y decisiones que priorizaron la supervivencia política sobre la renovación técnica. Las siete centrales térmicas no envejecieron solas: el modelo económico de la isla, centralizado y con escaso margen para la iniciativa privada, no ha logrado generar los recursos necesarios para modernizarlas. El bloqueo explica parte del problema; la gestión interna explica otra.
Mientras tanto, los cubanos siguen viviendo al día. Con velas, con plantas de emergencia que funcionan cuando hay diésel, con la esperanza de que el próximo amanecer traiga luz. Pero el sistema se apaga una y otra vez. Y cada vez que lo hace, la pregunta que queda flotando no es cuándo volverá la electricidad, sino cuánto más puede aguantar un país que ya no tiene margen para otro apagón.
Fuentes consultadas:
- Dw – Cuba sufre el segundo apagón total en cinco días
- Teleamazonas – Cuba sufre un nuevo apagón general, el segundo en cinco días
- Dw – Cuba suffers second nationwide blackout in five days
- Teletica – Cuba sufre nuevo apagón general, el segundo en cinco días
- Listindiario – Cuba sufre nuevo apagón general, el segundo en cinco días


