Lo que debes de saber
- Bernie Sanders encabeza un evento sobre seguridad en IA con Zeng Yi, decano del Instituto de Seguridad y Gobernanza de IA de Pekín.
- Críticos como Marc Andreessen y el Hudson Institute ven esto como una alianza con un adversario que busca frenar a EE.UU. en la carrera tecnológica.
- Sanders ha expresado temores por la pérdida de empleos y el impacto social de la IA, pero omite mencionar la amenaza de que China tome la delantera.
- El senador independiente mantiene una postura ideológica que, según sus detractores, lo ciega ante la geopolítica real de la tecnología.

El foro que incomoda a Silicon Valley
El senador Bernie Sanders, conocido por su lucha incansable contra los excesos del capitalismo, ha vuelto a poner el dedo en la llaga. Esta vez, su objetivo es la inteligencia artificial. Pero lo que podría ser un debate legítimo sobre regulación y ética tecnológica ha tomado un giro que tiene a más de uno en Washington con el ceño fruncido. Según reporta Yahoo News, Sanders organizó un evento en el Capitolio sobre seguridad en IA, y como invitado estelar invitó a Zeng Yi, decano del Instituto de Seguridad y Gobernanza de IA de Pekín. Sí, una institución vinculada al Partido Comunista Chino.
La reacción no se hizo esperar. El inversor y gurú tecnológico Marc Andreessen calificó la conexión como «preocupante» en su cuenta de X. Y no es para menos: mientras Sanders habla de los riesgos de la automatización y la pérdida de empleos, China está invirtiendo miles de millones para dominar la próxima revolución industrial. La pregunta que flota en el aire es incómoda: ¿está Sanders siendo ingenuo o, como sugieren sus críticos, está saboteando activamente la ventaja competitiva de Estados Unidos?
«I think Senator Sanders’ concerns about AI are overstated, but I respect them. We should be asking questions about child safety, community impact, and economic displacement. What we shouldn’t do is partner with foreign adversaries like the Chinese Communist Party in those discussions.» — Michael Sobolik, Hudson Institute, citado por Yahoo News.

El fantasma de la ideología
Para entender a Sanders hay que recordar que es un animal político raro: un independiente que se define como socialista democrático, algo que en Estados Unidos sigue siendo casi una herejía. Truthout exploró en 2015 si Sanders era «peligroso para el socialismo», y la respuesta era ambigua: su versión de socialismo es más bien una socialdemocracia escandinava, lejos del autoritarismo chino. Pero esa misma pureza ideológica puede ser su talón de Aquiles. Al priorizar la protección del trabajador sobre la competitividad geopolítica, Sanders parece no ver que China no comparte sus valores: Pekín quiere ganar la carrera de la IA, no regularla.
El senador ha tuiteado sobre los riesgos de la IA —desplazamiento laboral, sesgos algorítmicos, vigilancia masiva— pero, como señala Yahoo News, nunca menciona la amenaza de que un adversario autoritario tome la delantera. Esa omisión no es menor. Mientras Sanders se preocupa por el futuro del empleo en Vermont, el Partido Comunista Chino ya usa reconocimiento facial y sistemas de puntuación social que harían palidecer a cualquier distopía de ciencia ficción.
El dilema del aliado incómodo
No es la primera vez que Sanders genera controversia por sus alianzas. En 2021, The New York Times publicó un artículo de opinión donde Sanders criticaba duramente la ofensiva israelí en Gaza, posicionándose del lado palestino. En ese entonces, sus críticos lo acusaron de antisemitismo; ahora, de colaborar con el enemigo. El patrón es claro: Sanders no duda en desafiar el consenso bipartidista, ya sea sobre Israel o sobre China. Pero hay una diferencia fundamental: criticar a un aliado no es lo mismo que compartir foro con un adversario que tiene un récord atroz en derechos humanos y que busca activamente desplazar a Estados Unidos como potencia tecnológica.
El senador, por supuesto, se defiende argumentando que la cooperación internacional es necesaria para establecer estándares globales de seguridad en IA. Y tiene un punto: la tecnología no entiende de fronteras. Pero como bien apunta el Hudson Institute, hay una línea delgada entre cooperar y ser utilizado como instrumento de propaganda. Cuando un senador estadounidense legitima a una institución china en el Capitolio, está dando una señal peligrosa: que la ideología puede más que la geopolítica.
El ruido de las bases
Para completar el cuadro, no hay que olvidar el fenómeno de los «Bernie Bros». BuzzFeed News documentó en 2020 cómo la base de seguidores de Sanders —jóvenes, intensos, muy activos en redes sociales— ha sido acusada de acoso y toxicidad. Sanders ha condenado esos comportamientos, pero el hecho de que su movimiento genere ese nivel de polarización dice algo sobre su estilo de liderazgo. Ahora, esa misma base parece dispuesta a seguir a su líder incluso en una alianza que muchos ven como una traición a los intereses nacionales.
La ironía es que Sanders, que construyó su carrera denunciando a las élites y los intereses corporativos, termina haciendo el juego a uno de los regímenes más corporativos y autoritarios del planeta. Quizás el senador debería preguntarse si su lucha contra el capitalismo no lo está llevando a abrazar a un enemigo aún peor. Mientras tanto, China observa y sonríe: un senador estadounidense haciendo su trabajo de relaciones públicas en el Congreso, sin que Pekín tenga que mover un dedo.


