Lo que debes de saber
- Rubén Rocha Moya y el alcalde de Culiacán dejaron sus cargos para ser investigados por la FGR.
- Estados Unidos los acusa de asociarse con el Cártel de Sinaloa para traficar drogas.
- La FGR había dicho horas antes que no había pruebas para detenerlos.
- El nombre de Rocha Moya ya había salido a relucir en la captura del Mayo Zambada.

La renuncia que nadie esperaba… excepto los que sabían
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, anunció la noche del viernes que solicitó licencia temporal al cargo. Horas antes, la Fiscalía General de la República había declarado que no había pruebas para detenerlo, pese a la solicitud de captura con fines de extradición que emitió la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. La contradicción es tan evidente que duele: si no hay pruebas, ¿por qué renuncias? Y si las hay, ¿por qué la FGR dijo que no? Según Voz Us, el gobernador calificó las acusaciones de «falsas y dolosas», pero su salida allana el camino para que la justicia mexicana lo investigue sin el blindaje del fuero constitucional. No es cualquier cosa: es la primera vez en años que un gobernador en funciones se separa del cargo por una acusación de narcotráfico proveniente de Estados Unidos.

El alcalde de Culiacán también se va: la capital del narco se queda sin jefe
No fue solo Rocha Moya. Juan de Dios Gámez, alcalde de Culiacán —la capital de Sinaloa y epicentro del cártel más poderoso del mundo— también pidió licencia. Ambos forman parte de los nueve políticos del oficialismo que la justicia estadounidense señala por asociación delictuosa con el Cártel de Sinaloa para «distribuir enormes cantidades de narcóticos en Estados Unidos», según reporta Diario Libre. La coincidencia es escalofriante: justo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum declaraba que su gobierno no aceptaría intervenciones extranjeras, dos de sus correligionarios abandonaban el barco. El mensaje es claro: la presión de Washington pesa más que cualquier declaración de soberanía.
«Informo al pueblo de Sinaloa que hoy presenté ante el Congreso del Estado la solicitud de licencia temporal al cargo de gobernador» — Rubén Rocha Moya, en video difundido en YouTube.
El fantasma del Mayo Zambada
El nombre de Rocha Moya no aparece de la nada. Hace casi dos años, cuando Ismael «El Mayo» Zambada fue detenido en Estados Unidos, el capo denunció desde la cárcel que había sido engañado y «secuestrado» por los hijos del Chapo Guzmán, quienes lo convocaron a una supuesta reunión encabezada por el propio gobernador para limar asperezas entre políticos de Sinaloa. Rocha Moya lo negó todo y argumentó que ese día estaba en Estados Unidos. Pero el dato quedó flotando, como un mal olor que nadie quiere reconocer. Ahora, con la acusación formal de Nueva York, ese fantasma vuelve con más fuerza. La pregunta que nadie responde es: si el gobernador estaba limpio, ¿por qué esperar hasta que la FGR dijera que no había pruebas para renunciar? El timing lo dice todo.

El fuero: ese escudo que se derrite cuando llega la DEA
En México, el fuero constitucional protege a gobernadores, diputados y otros funcionarios de ser procesados sin un procedimiento legislativo previo. Es un blindaje que históricamente ha servido para proteger a políticos con poder, no para garantizar la justicia. Pero cuando la acusación viene de Estados Unidos, el escudo se vuelve de papel. Rocha Moya y Gámez sabían que, si no renunciaban, el desafuero sería inevitable y el escándalo mayor. Semana reporta que la separación del cargo allana el camino para que sean investigados, justo lo que la FGR dijo que no podía hacer porque no había pruebas. La ironía es tan gruesa que podría cortarse con un cuchillo: la misma fiscalía que dijo no tener elementos para detenerlos ahora tiene vía libre para investigarlos. Algo no cuadra.
Lo que no se dice: el costo político de la renuncia
Detrás de esta renuncia hay un cálculo político que va más allá de lo legal. Rocha Moya es cercano a Andrés Manuel López Obrador y a la presidenta Sheinbaum. Su salida no solo debilita al gobierno de Sinaloa, sino que abre una herida en el oficialismo justo en medio de un proceso electoral. La narrativa de soberanía que tanto ha esgrimido la Cuarta Transformación choca de frente con la realidad: un gobernador morenista huye del cargo porque Estados Unidos lo señala. Y lo peor es que la FGR, en lugar de investigar con anticipación, esperó a que Washington pusiera los puntos sobre las íes. El mensaje para los otros ocho políticos señalados es claro: el fuero ya no protege, y la DEA siempre gana.
La historia de Sinaloa está llena de gobernadores que terminaron en la cárcel o en el exilio. Pero esta vez es diferente: la acusación no viene de un juez local ni de un periodista incómodo, sino de la fiscalía más poderosa del mundo. Y la respuesta del gobierno mexicano no fue defender a su gobernador, sino dejar que se fuera. La pregunta que queda en el aire es: si realmente no había pruebas, ¿por qué nadie en el gobierno levantó la voz para defenderlo? El silencio de Palacio Nacional dice más que cualquier comunicado.
Fuentes consultadas:
- Voz Us – El gobernador oficialista mexicano acusado por EEUU de colaborar con el narco deja su cargo para ser investigado
- Semana – Gobernador de Sinaloa, acusado de narcotráfico por EE.UU., deja su cargo para ser investigado
- Diariolibre – Renuncia gobernador de Sinaloa acusado de narcotráfico por EE. UU.


