Trump lanza guerra contra Irán sin apoyo popular ni plan claro

La Operación Furia Épica ya cuesta mil millones diarios y enfrenta rechazo del 53% de estadounidenses

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TL;DR

  • La Operación Furia Épica ya lleva una semana con 10 objetivos distintos y cambiantes
  • 53% de estadounidenses rechaza la intervención militar según encuestas
  • El costo estimado es de mil millones de dólares diarios para el contribuyente
  • Trump habló primero de «días», luego de «semanas» y ahora de hasta septiembre

La niebla de Trump: cuando ni el presidente sabe qué quiere

Donald Trump prometió no hacerlo, pero ahí está: Estados Unidos otra vez en guerra. Elpais documenta que en solo siete días la Operación Furia Épica ha tenido 10 objetivos distintos. Desde «forzar un cambio de régimen» hasta «evitar que Irán interfiera en las elecciones estadounidenses», pasando por «garantizar la paz mundial» y «acabar con un programa nuclear que en teoría se había aniquilado». Es como si el equipo de estrategia hubiera tirado dardos a una pizarra llena de excusas.

Mil millones diarios por un pálpito presidencial

La justificación más reciente es de antología: Trump tuvo un «pálpito» sobre un ataque inminente de Irán. Por esa corazonada, el contribuyente estadounidense paga mil millones de dólares diarios, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. La Jornada señala que el Pentágono operó «la brutal decapitación del régimen», pero éste no se desmoronó como esperaban los halcones. Ahora Trump dice que no habrá acuerdo «salvo rendición incondicional», aunque su portavoz tuvo que salir a aclarar que en realidad basta con que él «determine que Irán ya no puede representar una amenaza». O sea, el criterio es lo que el presidente sienta en el momento.

53% dice que no, pero la guerra sigue

Aquí está el dato que duele: 53% de los estadounidenses piensa que sus fuerzas militares no tienen nada que hacer en Irán. Más de la mitad del país rechaza esta aventura, pero las bombas siguen cayendo. La Jornada advierte que ese porcentaje «se ampliará de manera inevitable conforme empiecen a regresar a casa los cadáveres de chicos cubiertos por la bandera». Mientras, Elpais describe cómo Washington sigue «sin dar a los suyos una justificación clara». Es la primera vez que un presidente estadounidense va a la guerra con más rechazo que apoyo desde el inicio.

Los plazos que se estiran como chicle

Primero fueron «unos días». Luego «cuatro semanas». Después «cinco». Ahora documentos internos del Comando Central hablan de «al menos 100 días» o «probablemente hasta septiembre». Trump, en su red social Truth, asegura que la guerra va «muy por delante de lo previsto», pero los analistas militares alertan sobre posible carestía de municiones. El ex analista de la CIA Larry Johnson resume el desastre: «O la CIA le mintió a Trump o Trump no le hizo caso a la CIA». El profesor de Harvard Jeffrey Sachs coincide: el republicano fue advertido sobre la imposibilidad de ganar.

La factura que ya llega a la gasolinera

Mientras los misiles caen a 10,000 kilómetros, los estadounidenses ya sienten la guerra en la factura del gas y en el surtidor. Elpais advierte que, de alargarse, la operación amenaza con provocar una crisis económica. Y el desorden no es solo económico: el asesinato del ayatollah Ali Jamenei y su familia ofende a 200 millones de chiítas en todo el mundo, desde Irak hasta comunidades dentro del propio territorio estadounidense. La mayor autoridad espiritual chiíta, el ayatollah Ali al-Sistani, ya exhortó al pueblo iraní a mantenerse unido contra «los agresores».

Cuando el videojuego se vuelve realidad

La Casa Blanca ha usado imágenes de Call of Duty III para vender la guerra en redes sociales. Es la estética perfecta para una operación que parece diseñada por alguien que confunde la geopolítica con un juego. Mientras, en Washington, la taberna Eebee’s tiene lista de espera de tres horas como si nada pasara. «Puede ser porque las bombas estén cayendo a 10,000 kilómetros de distancia», escribe Elpais, «o porque Donald Trump haya logrado sumir a la ciudad en un narcótico estupor». La pregunta incómoda: ¿cuántos cadáveres iraníes y estadounidenses hacen falta para que esa lista de espera se acorte?


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