Lo que debes de saber
- Aureliano Guzmán Loera, ‘El Guano’, escapó de un operativo militar en los límites de Durango y Sinaloa; es el tercer intento fallido en poco más de un año.
- El saldo del enfrentamiento incluye la detención de Luis ‘El R-8’, jefe de seguridad de la familia Guzmán, y la muerte de cuatro personas, entre ellas el hijo de ‘El Guano’.
- En la CDMX, Omar García Harfuch anunció la captura de Joel ‘N’ ‘La Morsa’, operador de fentanilo vinculado a la red de Aureliano, quien operaba laboratorios clandestinos en Elota, Sinaloa.
- El grupo ‘Los Guanos’ controla rutas de contrabando y cultivos de mariguana y amapola en el Triángulo Dorado, disputando territorio con el Mayo Zambada y los Chapitos.

El fantasma de Badiraguato
El lunes pasado, en los límites de Durango y Sinaloa, el Ejército mexicano montó un operativo con un objetivo claro: capturar a Aureliano Guzmán Loera, alias ‘El Guano’, hermano de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. La movilización, que arrancó en la comunidad de San José del Llano, Badiraguato, se convirtió en un enfrentamiento de más de cuatro horas que se extendió hasta El Durazno, Tamazula, Durango. El resultado: cuatro muertos —entre ellos el hijo de ‘El Guano’—, cuatro detenidos y un objetivo que, una vez más, se esfumó. Según reporta El Financiero, este es el tercer operativo fallido en poco más de un año contra el mismo hombre. En febrero y agosto de 2023 ya habían intentado lo mismo, con el mismo resultado: cero capturas.
Lo que sí lograron fue detener a Luis ‘El R-8’, el jefe de seguridad de la familia Guzmán, quien fue trasladado vía aérea a la Ciudad de México. Pero la pregunta que flota en el aire es incómoda: ¿cómo es posible que en tres intentos, con toda la inteligencia y capacidad de fuego del Estado, un solo hombre —por más protegido que esté— siga burlando a las fuerzas federales? No es un secreto que Aureliano opera en el llamado Triángulo Dorado, una zona que conoce como la palma de su mano, pero la repetición del patrón sugiere algo más que mala suerte. O la información de inteligencia llega con retraso, o hay filtraciones, o simplemente el cerco no se cierra con la contundencia que se pregona.
«El enfrentamiento fue tan intenso que se extendió por más de cuatro horas y la persecución llegó hasta Durango, cerca de El Durazno, Tamazula.» — El Financiero

De Sinaloa a la Narvarte: la red que no descansa
Mientras el Ejército rastreaba a ‘El Guano’ en la sierra, en la Ciudad de México ocurría otra captura que, aunque menos espectacular, revela la capilaridad de esta organización. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, anunció la detención de Joel ‘N’, alias ‘La Morsa’, en la alcaldía Benito Juárez. Según El Universal, este sujeto es señalado como operador de una red de distribución de fentanilo vinculada directamente con Aureliano Guzmán. No solo eso: era el responsable de los laboratorios clandestinos en Elota, Sinaloa, donde se fabricaba la droga sintética que ha desatado una crisis de salud pública en Estados Unidos.
La detención de ‘La Morsa’ en la colonia Narvarte Poniente —a unos pasos del World Trade Center— es un recordatorio de que el crimen organizado no solo habita en la sierra. Tiene casas de seguridad en zonas residenciales de la capital, se mueve con soltura entre departamentos de lujo y mantiene una logística que incluye desde laboratorios rústicos en Elota hasta puntos de distribución en la ciudad más vigilada del país. García Harfuch destacó que la captura fue posible gracias al uso de herramientas tecnológicas, lo que sugiere que, al menos en este caso, la inteligencia funcionó. Pero también deja en evidencia que la red de ‘Los Guanos’ es más extensa de lo que se cree: no solo cultiva mariguana y amapola en la sierra, sino que produce y distribuye fentanilo desde laboratorios en Sinaloa hasta las calles de la CDMX.
El negocio familiar: del Triángulo Dorado al mercado global
Para entender la dimensión de lo que está en juego, hay que mirar el mapa. Aureliano Guzmán controla las rutas de contrabando que van de Sinaloa a Sonora y de ahí a Estados Unidos. Su principal fuente de ingresos, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, son los cultivos de mariguana y amapola en la Sierra Madre de Sinaloa. Pero el fentanilo, como demuestra la detención de ‘La Morsa’, se ha convertido en un producto igual de lucrativo y mucho más letal. La organización de ‘El Guano’ no solo compite con el Mayo Zambada y los Chapitos por el control del Triángulo Dorado; también se ha diversificado hacia las drogas sintéticas, un mercado que no requiere grandes extensiones de tierra ni temporadas de cosecha, solo laboratorios móviles y una red de distribución eficiente.
Lo que llama la atención es la simultaneidad de los operativos: mientras el Ejército intentaba —sin éxito— capturar a la cabeza, la SSPC lograba desarticular una pieza clave de su red en la capital. Esto sugiere que hay una estrategia de presión en varios frentes, pero también que la cabeza sigue siendo escurridiza. Y no es un detalle menor que, entre los detenidos en el operativo de Durango, esté el jefe de seguridad de la familia Guzmán. Perder a ‘El R-8’ es un golpe táctico, pero no estratégico. Mientras Aureliano siga libre, la estructura puede recomponerse.
El costo de la impunidad selectiva
Tres operativos en 17 meses. Cuatro muertos en el último. Un jefe de seguridad detenido. Un operador de fentanilo capturado. Y el objetivo principal, intacto. Las cifras hablan de un esfuerzo sostenido, pero también de una eficiencia que deja dudas. No es que el Estado no pueda atrapar a Aureliano Guzmán; es que, por alguna razón, no lo ha hecho. Las hipótesis van desde la corrupción dentro de las propias fuerzas de seguridad hasta la complejidad del terreno en el Triángulo Dorado, donde la población local suele proteger a los capos que generan empleo y derrama económica. Pero también está la posibilidad de que, en la lógica del gobierno, sea más útil tener a ‘El Guano’ como objetivo visible que como preso incómodo.
Lo cierto es que, mientras tanto, el negocio sigue. Los laboratorios de fentanilo en Elota no se detienen. Las rutas hacia el norte siguen activas. Y la disputa territorial con el Mayo Zambada y los Chapitos continúa cobrando vidas en una región que el Estado ha cedido de facto a los cárteles. La detención de ‘La Morsa’ y ‘El R-8’ son buenas noticias, sin duda. Pero son piezas de un tablero donde el rey sigue en su lugar, moviendo fichas desde la sombra. La pregunta que queda flotando, incómoda y necesaria, es si realmente se quiere capturar a Aureliano Guzmán Loera, o si lo que se busca es mantener la ficción de que se está haciendo algo.


