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miércoles, febrero 25, 2026

La tarde de los casi triunfos en la Nuevo Progreso

Calita y Gutiérrez brillaron sin premio en una corrida donde la espada fue el verdugo

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TL;DR

  • Ernesto Javier Calita destacó con una faena llena de temple y largueza que no pudo rematar
  • Héctor Gutiérrez lidió con lo mejor del encierro pero pinchó repetidamente con la espada
  • La tarde terminó sin orejas pese a dos actuaciones que calaron hondo en la afición
  • Alejandro Talavante tuvo una mala tarde lidiando con lo peor de la corrida

El arte incompleto de la faena

En el toreo hay una verdad que duele: puedes hacer la faena del año, pero si fallas con la espada, te vas a casa con las manos vacías. Eso fue exactamente lo que le pasó a Ernesto Javier «Calita» en la séptima corrida de la temporada de Octubre en la plaza Nuevo Progreso. Según reporta Notisistema, el torero ofreció una «sentida faena llena de temple y largueza» que desafortunadamente no pudo rematar con la espada.

La maldición del acero

Pero Calita no fue el único que sufrió la maldición del acero. Héctor Gutiérrez tuvo una tarde de esas que duelen doble: fincó dos faenas de importancia lidiando con lo mejor del encierro de Teófilo Gómez, pero desaprovechó ambas oportunidades pinchando en repetidas ocasiones. No pudo sepultar el acero a la primera, lo que le robó la oportunidad de salir por la puerta grande. ¿Cuántas veces hemos visto esto? Toreros que dominan el capote, que mandan con la muleta, que conectan con el público… y luego fallan en el momento de la verdad.

La afición que no se engaña

Lo interesante de esta tarde fue que la afición de Guadalajara, siempre exigente, reconoció el valor de lo que vio. A pesar de que la corrida se fue sin orejas, las dos faenas de Calita y Gutiérrez «calaron hondo» en los espectadores. Esto nos dice algo importante: el público sabe distinguir entre un torero que falla después de haber hecho las cosas bien y uno que simplemente no estuvo a la altura. En el toreo, como en la vida, a veces el reconocimiento no viene en forma de trofeo.

El contraste que duele

Mientras Calita y Gutiérrez arañaban el triunfo, Alejandro Talavante vivía una tarde completamente distinta. El diestro lidió con lo peor de la corrida y dejó únicamente «detalles esporádicos». Esa es la otra cara del toreo: no todos los toros son iguales, no todas las tardes son para brillar. Talavante, un torero de renombre, se tuvo que conformar con sobrevivir mientras sus compañeros rozaban la gloria.

¿Qué nos deja esta tarde?

La séptima corrida de la temporada de Octubre en la Nuevo Progreso fue un recordatorio crudo de que en el toreo no basta con hacer las cosas bien durante la faena. El momento de la verdad llega al final, con la espada en la mano, y ahí es donde se decide todo. Calita y Gutiérrez demostraron que tienen arte, temple y calidad, pero también mostraron que les falta ese punto de frialdad en el momento decisivo. En una plaza como Guadalajara, donde la afición es de las más entendidas del país, estas oportunidades no se pueden desperdiciar. La próxima vez, quizás la espada sí entre hasta el puño.


Fuentes consultadas:

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  • Entre Líneas

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