Putin ordena pausa de 3 días en ataques a Kiev por llegada de enviados de Trump

El Kremlin detiene los bombardeos sobre Kiev mientras Witkoff y Kushner aterrizan en Moscú. ¿Negociación real o teatro g

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Lo que debes de saber

  • Putin ordenó cesar los ataques contra Kiev durante tres días, coincidiendo con la visita de los enviados de Trump a Moscú.
  • Kiev también suspendió sus ataques contra Rusia durante la presencia de Witkoff y Kushner, según confirmó el Kremlin.
  • La pausa se produce tras semanas de bombardeos intensificados contra la capital ucraniana y su infraestructura energética.
  • Ucrania afirma que ya había propuesto un alto el fuego a Putin, pero Moscú no respondió hasta la llegada de los mediadores estadounidenses.
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Tomado de: Eluniverso

La diplomacia tiene horario de oficina

Cuando los bombardeos se detienen porque llegan los enviados de Washington, uno no sabe si aplaudir el avance diplomático o preguntarse cuántas vidas se habrían salvado si la tregua hubiera llegado antes. Eluniverso reporta que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó a partir de la medianoche y durante tres días no lanzar ataques contra Kiev, en preparación de los contactos de los emisarios de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, que llegaron este sábado a Moscú. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lo explicó con una naturalidad que asusta: la pausa está «relacionada con los preparativos de los contactos de los (enviados) estadounidenses en Kiev». O sea, la guerra se detiene cuando conviene a la agenda diplomática, no cuando el pueblo ucraniano deja de morir.

Lo más revelador no es la tregua en sí, sino lo que revela sobre la naturaleza de esta guerra. Si Putin puede ordenar que cesen los ataques contra una capital que ha bombardeado durante semanas, entonces los bombardeos no responden a una necesidad militar ineludible, sino a una estrategia calculada. Y si puede detenerlos con un simple decreto, ¿por qué no lo hizo antes? La respuesta incómoda es que la violencia en Ucrania no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de negociación. Cada misil lanzado contra Kiev no solo destruye infraestructura: también moldea el terreno de las conversaciones. La pausa de tres días no es un gesto humanitario; es una jugada en el tablero geopolítico.

«El presidente ruso, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, Vladimir Putin, ordenó a partir de la medianoche de hoy y durante tres días no lanzar ataques contra Kiev. Esto está relacionado con los preparativos de los contactos de los (enviados) estadounidenses en Kiev», explicó Dmitri Peskov, portavoz presidencial, a las agencias locales, según Eluniverso.

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Tomado de: Ansalatina

El yerno y el pacificador: la nueva diplomacia estadounidense

La imagen es casi surrealista: un Boeing de la Fuerza Aérea estadounidense aterriza en Moscú con Jared Kushner, yerno de Trump, y Steve Witkoff, el negociador estrella de la Casa Blanca, para reunirse con Putin. Ansalatina documenta que fueron recibidos por Kirill Dmitriev, asesor del Kremlin para cooperación económica internacional, quien los saludó en la red social X con un mensaje que parece sacado de una película: «Bienvenidos a Moscú, pacificadores». Pacificadores. La palabra duele cuando recuerdas que Rusia ha intensificado su ofensiva contra Ucrania durante los últimos meses, con Kiev como blanco recurrente de bombardeos. Pero claro, ahora llegan los enviados de Trump y de repente todos quieren ser amigos.

La misión de Kushner y Witkoff se produce en medio del estancamiento de las conversaciones para poner fin a una guerra que ya lleva cuatro años y medio. Y aquí aparece la primera contradicción que debería incomodar: mientras Rusia bombardea Kiev sin piedad, Ucrania afirma que ya había propuesto un alto el fuego a Putin, pero Moscú no respondió. El jefe del gabinete presidencial ucraniano, Kyrylo Budanov, fue contundente: «Ucrania propuso efectivamente a Rusia el establecimiento de un alto el fuego. Esa propuesta fue comunicada al presidente Vladimir Putin, pero Moscú no respondió». Entonces, ¿por qué ahora sí hay pausa? Porque llegan los mediadores con nombre y apellido, con intereses económicos y políticos de por medio. La guerra no se detiene cuando hay víctimas; se detiene cuando hay reflectores.

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Tomado de: Cnnespanol Cnn

La tregua selectiva: ¿y el resto de Ucrania?

Hay un detalle que pocos notan en los titulares: la pausa ordenada por Putin aplica solo a Kiev, no a todo el territorio ucraniano. Peskov confirmó que la orden es «no realizar ataques contra Kiev» durante tres días, pero no mencionó nada sobre Járkov, Odesa, Dnipró o las ciudades del frente. Es una tregua quirúrgica, diseñada para que los enviados estadounidenses puedan caminar por las calles de la capital ucraniana sin que caigan drones sobre sus cabezas. El resto del país puede seguir ardiendo, pero eso no sale en las fotos de los pacificadores. CNN en Español ya había documentado un patrón similar en enero de este año, cuando Trump afirmó que Putin accedió a una pausa de una semana en los ataques a las principales ciudades de Ucrania por el frío extremo. En esa ocasión, Peskov confirmó que Moscú había accedido a una «petición personal» de Trump para detener los ataques contra Kyiv hasta el 1 de febrero, pero no especificó si el acuerdo se extendía a otras ciudades ni si cubriría la infraestructura energética.

El patrón es claro: cada vez que Trump necesita un logro diplomático, Putin le regala una pausa selectiva que no cambia el curso de la guerra. Es como si el dueño del ring le permitiera al boxeador rival respirar un asalto, solo para que la pelea continúe con más intensidad después. Zelenski, por su parte, agradeció a Trump en enero y dijo que una pausa temporal podría ayudar a proteger la infraestructura energética crítica de Ucrania, calificando el suministro eléctrico como «la base de la vida». Pero las palabras de agradecimiento no detienen los misiles. La realidad es que Rusia ha intensificado los ataques contra la infraestructura energética ucraniana, dejando a gran parte del país con cortes de electricidad en pleno invierno. Y ahora, en septiembre, la tregua de tres días llega cuando Kiev ha sido blanco de recurrentes bombardeos en las últimas semanas.

El teatro de la negociación

La pregunta que nadie responde es: ¿qué cambia realmente con esta pausa? Los enviados de Trump tienen previsto viajar a Kiev después de su paso por Moscú, y el Kremlin condiciona una reunión entre Putin, Trump y Zelenski a un acuerdo de paz previo. Pero mientras tanto, la guerra continúa. Los bombardeos sobre Kiev se detienen por tres días, pero los ataques en el frente oriental no cesan. Las víctimas no entienden de pausas diplomáticas; los muertos no resucitan porque llegaron los pacificadores con sus trajes impecables y sus aviones oficiales. La diplomacia es necesaria, claro, pero cuando se convierte en un espectáculo mediático que no aborda las causas profundas del conflicto, corre el riesgo de ser solo eso: un espectáculo.

Hay algo profundamente cínico en la forma en que se manejan estas negociaciones. Putin ordena una pausa de tres días como quien concede un favor personal a Trump, no como quien reconoce el derecho de Ucrania a existir sin ser bombardeada. Zelenski suspende los ataques contra Rusia durante la visita de los enviados, como si la guerra fuera un juego de caballeros que se detiene cuando hay invitados importantes. Y mientras tanto, la población civil sigue pagando el precio de una guerra que ya lleva cuatro años y medio, con ciudades destruidas, infraestructura colapsada y un futuro incierto. La tregua de tres días no es una solución; es un paréntesis en la barbarie que permite a los líderes tomarse una foto sonriendo, mientras el resto del país sigue en llamas.

Lo más inquietante de todo es la naturalidad con la que se acepta esta lógica. Los medios reportan la pausa como un avance diplomático, sin cuestionar por qué la guerra continúa cuando hay voluntad política para detenerla. Si Putin puede ordenar el cese de ataques contra Kiev en cuestión de horas, ¿por qué no puede ordenar el cese definitivo de la guerra? La respuesta es incómoda: porque la guerra es el instrumento de presión que Rusia necesita para negociar desde una posición de fuerza. La pausa de tres días no es un gesto de buena voluntad; es una demostración de poder. Putin le está diciendo al mundo: yo controlo los bombardeos, yo decido cuándo hay paz y cuándo hay guerra. Y eso, más que una esperanza de solución, es una advertencia de lo que puede venir si las negociaciones no salen como él espera.


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