Lo que debes de saber
- San Luis Potosí aparece en el segundo lugar nacional del Índice de Competitividad Urbana del IMCO, solo detrás de Mérida.
- El ranking mide condiciones sociales, económicas, educativas y de infraestructura, no solo percepción de seguridad.
- A nivel estatal, la entidad subió del lugar 19 al 18 en competitividad general, con avances en dinamismo laboral y gobernanza.
- Persisten retos estructurales como la brecha en gasto público, mortalidad infantil y baja diversificación tecnológica.

El ranking que todos quieren presumir
Que San Luis Potosí aparezca en el segundo lugar del Índice de Competitividad Urbana del IMCO no es cualquier cosa. Según Potosinoticias, la capital potosina solo es superada por Mérida, y se coloca por encima de ciudades como Querétaro, Guadalajara y Monterrey. El dato, compartido por el propio gobernador en un podcast, es sin duda un motivo de orgullo para la administración estatal. Pero como suele pasar con los rankings, la letra chiquita revela matices que merecen atención.
¿Qué mide realmente el IMCO?
El Instituto Mexicano para la Competitividad evalúa a las ciudades con base en indicadores que van desde la pobreza y la educación hasta el acceso a servicios básicos y la infraestructura. En ese sentido, San Luis Potosí destaca por tener menor proporción de población en situación de pobreza, niveles educativos por encima del promedio y mejor acceso a servicios básicos. Son logros reales, producto de políticas públicas que han funcionado. Sin embargo, el mismo estudio que coloca a la capital en el Top 10 también señala que, a nivel estatal, la entidad apenas escaló del lugar 19 al 18 en el ranking general de competitividad, según reporta Sanluispotosi Quadratin. Es decir, la foto de la ciudad es halagüeña, pero la del estado completo es más modesta.
«Este avance es impulsado principalmente por su dinamismo laboral, donde subió siete lugares hasta el décimo puesto gracias a una mayor productividad y capacitación» — Sanluispotosi Quadratin
El motor económico que no llega a todos
El dinamismo laboral es, sin duda, el punto más fuerte de la entidad. Subir siete lugares en ese rubro no es poca cosa, y refleja que la llegada de inversión automotriz y manufacturera, principalmente de Alemania y Estados Unidos, está generando empleos. San Luis Potosí se consolida como la tercera economía más fuerte del Bajío, por arriba de Guanajuato y Zacatecas. Pero aquí viene la pregunta incómoda: ¿ese crecimiento económico se traduce en bienestar para todos? El mismo informe del IMCO señala que persisten retos estructurales como la brecha en el gasto público, la mortalidad infantil y la necesidad de diversificar la innovación tecnológica. Dicho de otro modo: la riqueza está llegando, pero no está llegando a todos por igual.
Gobernanza: el otro frente
En el rubro de gobernanza, la entidad destaca por su estabilidad política, ubicándose en el décimo lugar nacional, y por su gestión administrativa. La capital potosina, además, es reconocida como la segunda ciudad mejor equipada del país, gracias a las obras de infraestructura realizadas por el gobierno de Ricardo Gallardo Cardona. Sin embargo, en seguridad y medio ambiente los avances son solo moderados. Y aunque la calidad de vida se mantiene estable, la palabra clave aquí es «estable», no «mejorando».
El riesgo de quedarse con la superficie
Lo más peligroso de estos rankings es que los gobiernos los usen como cortina de humo. Decir «somos la segunda ciudad más competitiva» suena espectacular, pero si la seguridad sigue siendo un tema pendiente y la desigualdad no se reduce, el ranking se convierte en una medalla que pesa más de lo que brilla. El IMCO clasifica a San Luis Potosí con una competitividad media-alta, lo que significa que todavía hay espacio para mejorar. El verdadero reto, como bien lo plantea el informe, es traducir el vigor económico en un bienestar social equitativo. Y eso, como sabemos, no se logra solo con obras de infraestructura o con inversión extranjera.
Al final, el dato del IMCO es una buena noticia, pero no debería ser motivo para dormirse en los laureles. San Luis Potosí tiene con qué competir, pero también tiene deudas que saldar. La pregunta es si el próximo ranking, dentro de un año, mostrará avances reales en los rubros donde hoy cojea, o si seguiremos celebrando medias verdades mientras los problemas estructurales siguen ahí, esperando su turno.


