Sismos en Oaxaca: la rutina que no debería ser normal

Entre réplicas interminables y alertas que no siempre llegan, el sureste mexicano vive en estado de alerta permanente.

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Lo que debes de saber

  • El 2 de febrero de 2025 se registró un sismo de magnitud 4.1 al sureste de Salina Cruz, Oaxaca, según el SSN.
  • Para abril de 2026, otro sismo de 4.2 sacudió la misma zona, evidenciando una actividad sísmica constante.
  • El sismo de magnitud 6.1 en Coalcomán, Michoacán, del 12 de enero de 2025, ha generado 1,499 réplicas hasta el 2 de febrero.
  • La alerta sísmica no se activó para el sismo de Salina Cruz, pero sí para otros eventos en la región de Pinotepa Nacional.
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Tomado de: Infobae

Oaxaca, el eterno recordatorio de que vivimos sobre una falla

El 2 de febrero de 2025, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo de magnitud 4.1 con epicentro a 112 kilómetros al sureste de Salina Cruz, Oaxaca. Según Infobae, el movimiento ocurrió a las 13:04 horas, a una profundidad de 16 kilómetros. Nada del otro mundo para una zona que tiembla con la frecuencia con la que otros lugares cambian de clima. Pero el dato que debería helarnos la sangre no es ese sismo en particular, sino el contexto: el SSN reportó que, hasta las 20:00 horas de ese mismo día, se habían registrado 1,499 réplicas del sismo de magnitud 6.1 ocurrido en Coalcomán, Michoacán, el 12 de enero de 2025. La réplica más grande fue de magnitud 4.5. Casi mil quinientos movimientos en menos de un mes. Eso no es una racha, es una advertencia.

«Hasta las 20:00 horas del 2/febrero/2025 se han registrado 1,499 réplicas del sismo de M 6.1 ocurrido en Coalcomán, Michoacán el 12/enero/2025, la más grande de magnitud M 4.5» — Infobae

Y mientras tanto, en Oaxaca, la tierra no deja de moverse. Aztecaguerrero reportó que el 25 de abril de 2026, otro sismo de magnitud 4.2 sacudió la misma región, esta vez con epicentro a 36 kilómetros al sureste de Salina Cruz, a las 11:09 horas. La nota incluye, casi como un manual de supervivencia, instrucciones sobre qué hacer durante un sismo: mantener la calma, seguir rutas de evacuación, no usar elevadores. El hecho de que un medio tenga que recordarnos estas cosas una y otra vez dice mucho de nuestra relación con los sismos: los hemos normalizado al punto de que la noticia no es el temblor, sino el recordatorio de cómo sobrevivir a él.

La alerta que no llegó (y la que sí)

Uno de los detalles que más llama la atención del reporte de Aztecaguerrero es que, según el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, el sismo ocurrido en Pinotepa Nacional sí ameritó aviso de alerta porque «la energía radiada por el sismo durante los primeros segundos superó los niveles de activación». Es decir, no todos los sismos activan la alerta, y eso es un problema de comunicación más que técnico. Para el ciudadano de a pie, que la alerta no suene puede significar dos cosas: que el sismo fue muy leve o que el sistema falló. Y en un país donde la memoria sísmica es tan corta como la política, la incertidumbre es el peor enemigo.

El El Comercio Perú también cubrió la actividad sísmica en México, enfocándose en los sismos del 17 y 18 de mayo de 2026, lo que demuestra que el interés por los temblores mexicanos trasciende fronteras. Pero más allá del dato, lo que importa es la recurrencia: Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Baja California. El país tiembla todos los días, y aunque la mayoría de los sismos son imperceptibles, la acumulación de réplicas y eventos de magnitud moderada debería encender todas las alarmas, no solo las sísmicas.

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Tomado de: Aztecaguerrero

Cuando el dato es más fuerte que el temblor

El reporte matutino del SSN del 2 de febrero de 2025, publicado por Infobae, lista 14 sismos en un solo día, desde magnitudes de 1.5 hasta 4.2. La mayoría en Guerrero, Baja California y Oaxaca. Pero hay un detalle que pocos notan: la profundidad. Mientras algunos sismos ocurren a más de 30 kilómetros de profundidad, otros son superficiales, como el de Coalcomán, que tuvo una profundidad de solo 5.7 kilómetros. A menor profundidad, mayor percepción y mayor potencial de daño. Y sin embargo, seguimos actuando como si cada sismo fuera un evento aislado, sin conexión con el anterior.

El MSN también reportó un sismo de magnitud 4.0 en Miahuatlán, Oaxaca, el 28 de marzo, lo que confirma que la actividad sísmica en el estado no es una excepción, sino la regla. La pregunta que deberíamos hacernos no es si va a temblar otra vez, sino si estamos listos para cuando tiembla más fuerte. Porque con 1,499 réplicas en menos de un mes, la probabilidad de que un sismo de mayor magnitud ocurra no es una teoría conspirativa, es una certeza estadística.

México tiene uno de los sistemas de alerta sísmica más avanzados del mundo, pero la tecnología no sirve de nada si la cultura de prevención es un mito. Las réplicas no son noticia, los simulacros se vuelven rutina y los sismos de 4.1 ya no asustan a nadie. Pero la tierra no pide permiso para moverse, y cuando lo haga con más fuerza, el único consuelo será haberle prestado atención a los datos que ya teníamos enfrente.


Fuentes consultadas:

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Tomado de: Elcomercio Pe

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