Lo que debes de saber
- Diputado José Roberto García Castillo urge un padrón de productores afectados por siniestros climáticos en SLP.
- La coordinación entre SADER y SEDARH es clave para canalizar apoyos económicos o seguros de cultivo.
- Las pérdidas no solo son económicas: afectan el patrimonio de familias enteras que dependen del campo.
- El llamado se suma a la necesidad de una respuesta oportuna ante desastres agrícolas recurrentes en la región.

El campo potosino pide un censo, pero el gobierno parece no tener prisa
Mientras el sol castiga y las lluvias se vuelven caprichosas, los productores del campo potosino ven cómo sus cosechas se pierden sin que nadie lleve la cuenta exacta. El diputado José Roberto García Castillo alzó la voz para exigir algo que suena básico pero que, en los hechos, brilla por su ausencia: un padrón integral de los afectados por siniestros climáticos. Según reporta Palestra, el legislador señaló que es urgente que la SADER y la SEDARH se pongan de acuerdo para identificar a quiénes, dónde y cómo se perdieron los cultivos. No es poca cosa: sin un censo, cualquier ayuda llega a ciegas, como repartir mantas en un huracán sin saber quién se quedó sin techo.
La petición, que también recoge Planoinformativo, no es nueva. Cada temporada de sequías, heladas o lluvias torrenciales, los productores repiten la misma historia: pierden el trabajo de meses, el patrimonio de sus familias, y luego tienen que hacer filas interminables para que alguien les tome la queja. García Castillo lo dijo claro: «Lo que se tiene que realizar ahorita es en primer lugar, un padrón, conocer la ubicación, la afectación de los productores que sufrieron daños, para que haya una coordinación entre estado y federación, para dar alguna ayuda económica, o si se contaba con un seguro de su cultivo». La frase suena a manual de primeros auxilios, pero en un país donde los censos agrícolas suelen hacerse con cuentagotas y a destiempo, se convierte en un grito de auxilio.
«Lo que se tiene que realizar ahorita es en primer lugar, un padrón, conocer la ubicación, la afectación de los productores que sufrieron daños, para que haya una coordinación entre estado y federación» – Diputado José Roberto García Castillo, vía Palestra
El drama de fondo: más allá del censo
Detrás de la solicitud de un padrón hay una realidad que incomoda: el campo mexicano no tiene un sistema de respuesta rápida ante desastres. Mientras en otros países los seguros agrícolas se activan con un par de clics, aquí los productores dependen de la buena voluntad de funcionarios que cambian cada sexenio. Sanluispotosi Quadratin destaca que el llamado del diputado incluye a la CONAGUA y a la SADER, lo que sugiere que el problema no es solo de cosechas perdidas, sino de una falla estructural en la coordinación entre niveles de gobierno. Si ni siquiera saben cuántos productores fueron afectados, ¿cómo pretenden diseñar políticas de prevención o compensación?
El diputado insistió en que «son temas que deben estar atendiendo de manera puntual» y que trabajará para que los gobiernos estatal y federal «den una solución a nuestros productores, a quienes cultivan las tierras». Pero la historia reciente muestra que las soluciones llegan tarde, mal o nunca. En 2024, por ejemplo, las sequías en el altiplano potosino dejaron pérdidas millonarias, y los censos se hicieron cuando ya no había nada que rescatar. Este año, el patrón se repite: los siniestros climáticos golpean, y la burocracia responde con promesas de coordinación que rara vez se materializan.

Lo que no se dice: el costo humano
Más allá de los números y los procedimientos, hay un costo que ningún padrón puede medir del todo: el de las familias que ven esfumarse su inversión, su trabajo y su esperanza. García Castillo lo mencionó de pasada: «se perdió también el trabajo de las personas que laboran ahí, es el patrimonio de muchas familias». Detrás de cada hectárea perdida hay un padre que no podrá pagar la escuela, una madre que verá vacía la despensa, un joven que pensará dos veces antes de seguir sembrando. El campo no es solo un sector económico; es el sostén de comunidades enteras que viven al filo de la incertidumbre climática y administrativa.
La pregunta que queda flotando es simple pero incómoda: ¿cuántos censos más harán falta para que el gobierno actúe antes de que el sol o la lluvia decidan por ellos? Mientras tanto, los productores potosinos siguen esperando que alguien, en algún escritorio, decida que ya es hora de pasar de las palabras a los hechos.


