Lo que debes de saber
- El Departamento de Ciencia (DSIT) proyecta que los datacenters de IA requerirán 6 GW para 2030; el de Energía (DESNZ) estima menos de una décima parte.
- Ofgem reveló que 140 proyectos de datacenters podrían demandar 50 GW, más que el pico actual de consumo eléctrico de Gran Bretaña.
- OpenAI suspendió el proyecto Stargate UK por los altos costos energéticos y regulatorios, un golpe a la estrategia de crecimiento del gobierno.
- El gobierno corrigió sus estimaciones de emisiones de CO₂ de IA: pasó de 0.142 millones de toneladas anuales a hasta 123 millones en una década.
- Organizaciones civiles exigen que los desarrolladores demuestren que sus proyectos no aumentarán las emisiones netas del país.

Dos caras de la misma moneda (que no cuadra)
El gobierno británico se ha propuesto convertir al Reino Unido en una «superpotencia de IA». Suena ambicioso, suena moderno, suena a plan maestro. El problema es que, cuando uno revisa los números, descubre que las dos dependencias encargadas de hacer realidad ese sueño ni siquiera se pusieron de acuerdo en cuánta electricidad van a necesitar los datacenters que darán vida a la inteligencia artificial. Según reporta The Guardian, el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología (DSIT) calcula que para 2030 los centros de datos de IA consumirán 6 GW de electricidad. El Departamento de Seguridad Energética y Net Zero (DESNZ), por su parte, parece creer que consumirán menos de una décima parte de eso. No es un desacuerdo menor: es una diferencia de factor 10 que pone en duda la seriedad de la planeación gubernamental.
Tim Squirrell, director de estrategia de la ONG Foxglove, lo resumió así: «La falta de conocimiento del gobierno sobre el impacto ambiental de los datacenters sería risible, si no fuera tan alarmante». Cecilia Rikap, investigadora del University College London, fue más directa: «O DESNZ y DSIT son incompetentes, o hay algún tipo de pensamiento mágico sobre la IA y las grandes tecnológicas. De cualquier forma, el episodio revela cómo estas corporaciones controlan no solo la cadena de valor de la IA, sino también al gobierno del Reino Unido».

140 proyectos que duplicarían el consumo eléctrico nacional
La magnitud del desfase no termina ahí. El regulador de energía Ofgem reveló en febrero que unos 140 proyectos de datacenters, impulsados por la demanda de IA, podrían requerir 50 GW de electricidad, es decir, 5 GW más que el pico actual de consumo de Gran Bretaña. Esto significa que, si todos esos proyectos se concretaran, el país necesitaría más energía solo para sus datacenters que la que consume hoy en su conjunto durante las horas de mayor demanda. Y mientras tanto, los proyectos de energías renovables no se conectan a la red al ritmo necesario para cumplir con las metas de descarbonización para 2030.
Ofgem advirtió que el trabajo requerido para conectar esta avalancha de datacenters podría retrasar otros proyectos «críticos para la descarbonización y el crecimiento económico». Es decir, la misma infraestructura que se necesita para alimentar la IA con energía limpia podría quedar relegada por la urgencia de instalar los centros de datos. Un círculo vicioso que huele a prioridades mal puestas.
El golpe de realidad de OpenAI
Si el gobierno pensaba que las grandes tecnológicas le resolverían el problema, recibió un balde de agua fría en abril. OpenAI suspendió el proyecto Stargate UK, una inversión emblemática de £31,000 millones que formaba parte del acuerdo UK-IA anunciado en septiembre. La razón: los altos costos energéticos y la regulación. La empresa de Sam Altman, que prometió «inyectar IA en las venas» de la economía británica, se echó para atrás. La diputada liberal demócrata Victoria Collins lo llamó «una llamada de atención» para que el gobierno gestione los costos energéticos y la infraestructura básica.
El diputado laborista Clive Lewis fue más ácido: «Cuando un gobierno no tiene una estrategia económica digna de ese nombre y ninguna visión industrial real, se vuelve vulnerable. Las empresas de Silicon Valley que volaron a Londres sabían exactamente con quién estaban tratando: un primer ministro y un secretario de tecnología desesperados por proyectar impulso, dispuestos a vestir comunicados de prensa como si fueran política pública». Una investigación de The Guardian reveló que muchas de esas inversiones eran «fantasma», y que una supercomputadora que debía estar operativa en 2026 sigue siendo un terreno lleno de andamios en Essex.

Emisiones: de 0.142 millones a 123 millones de toneladas
Pero quizás el dato más escandaloso de todos es el que salió a la luz en abril. The Guardian reportó que el gobierno británico corrigió sus proyecciones de emisiones de CO₂ provenientes de la IA por un factor de más de 100. La estimación anterior, que ya fue eliminada, decía que las emisiones alcanzarían un máximo de 0.142 millones de toneladas de CO₂ al año. La nueva cifra: hasta 123 millones de toneladas en una década, equivalente a las emisiones de 2.7 millones de personas. Patrick Galey, de Global Witness, lo dijo sin rodeos: «Nos quedan un puñado de años hasta que se agote nuestro presupuesto de carbono. Desperdiciar el poco margen que nos queda —cuando 750 millones de personas en el mundo carecen de acceso a la electricidad— para ayudar a algunos de los hombres más ricos de la historia a perfeccionar sus bots de plagio sería una idiotez histórica que las generaciones futuras difícilmente perdonarán a los líderes de hoy».
«Desperdiciar el poco margen que nos queda para ayudar a algunos de los hombres más ricos de la historia a perfeccionar sus bots de plagio sería una idiotez histórica.» — Patrick Galey, Global Witness
El lobby de los datacenters contra el clima
Ante este panorama, las organizaciones civiles han comenzado a presionar. En marzo, Foxglove, Friends of the Earth y otras cinco ONG escribieron a la secretaria de Tecnología, Liz Kendall, exigiendo que los desarrolladores de datacenters demuestren que sus proyectos no aumentarán las emisiones netas de CO₂ del Reino Unido ni causarán escasez de agua local. La carta advierte que «sin estos compromisos, un uso tan vasto de electricidad generará inevitablemente enormes emisiones climáticas». Mientras tanto, el secretario de Energía, Ed Miliband, admitió en una carta a los diputados que la demanda futura de energía de los datacenters «sigue siendo inherentemente incierta».
La pregunta que flota en el aire es incómoda: ¿cómo puede un gobierno comprometerse a ser una superpotencia de IA y al mismo tiempo prometer cero emisiones netas para 2050, si ni siquiera sabe cuánta energía van a consumir los datacenters? La respuesta, por ahora, parece ser que no puede. Y mientras los ministerios se contradicen, las empresas tecnológicas se llevan sus inversiones a otro lado, el clima se calienta y los ciudadanos se quedan con la factura.
Fuentes consultadas:
- Theguardian – UK departments at odds over energy demands of AI datacentres
- Theguardian – New datacentres risk doubling Great Britain’s electricity use, regulator says
- Theguardian – OpenAI shelves Stargate UK in blow to Britain’s AI ambitions
- Theguardian – Datacentre developers face calls to disclose effect on UK’s net emissions
- Theguardian – Officials hugely underestimated impact of AI datacentres on UK carbon emissions


