Lo que debes de saber
- En Oregón, un atacante entró por la parte trasera del centro comercial The Forum y disparó en un Costco y un Safeway, dejando tres muertos incluyéndose a él mismo.
- En Filipinas, un estudiante de noveno grado introdujo una pistola y un rifle a su escuela en Zamboanga, mató a un compañero y se quitó la vida. Es el segundo tiroteo escolar en menos de dos meses.
- En Canadá, la escuela secundaria Tumbler Ridge en Columbia Británica registró 10 muertos y más de 20 heridos, con seis víctimas dentro del plantel y dos más en una vivienda cercana.
- En la base naval de Pensacola, Florida, un tirador abrió fuego en un aula y fue abatido por oficiales, dejando cuatro muertos y ocho heridos, incluidos dos agentes del sheriff.

El mismo guion, cuatro escenarios distintos
Cuatro tiroteos. Cuatro países. Menos de 48 horas. Al menos 17 muertos y decenas de heridos. La coincidencia no es casualidad: es un patrón que se repite con una puntualidad que debería avergonzarnos. En Bend, Oregón, un hombre entró por la parte trasera del centro comercial The Forum la noche del domingo, disparó primero contra un estacionamiento del Costco y un Big Lots —donde milagrosamente no hubo víctimas— y luego se metió al Safeway, donde mató a dos personas antes de ser abatido, según reportó Univision. Tres muertos, incluido el atacante. El mismo día, al otro lado del Pacífico, un estudiante de noveno grado en Zamboanga, Filipinas, introdujo una pistola y un rifle a su escuela y abrió fuego contra sus compañeros. Mató a un estudiante de un curso superior y luego se quitó la vida, de acuerdo con CNN en Español. El rector de la Universidad Ateneo de Zamboanga, Ernald Andal, confirmó que la situación estaba controlada, pero su declaración sonó más a resignación que a alivio: «No queremos que ocurra nada de esto. Queremos dar prioridad a la seguridad de todos nuestros estudiantes».

Canadá: el tiroteo que rompió el molde
Canadá solía ser el ejemplo de que las cosas podían ser distintas. Ya no. La escuela secundaria Tumbler Ridge, en Columbia Británica, se convirtió en el escenario de una masacre que dejó 10 muertos y más de 20 heridos, según informó El Tiempo. Seis personas murieron dentro del plantel, una más falleció durante el traslado médico y dos víctimas adicionales fueron encontradas en una vivienda cercana. La Real Policía Montada de Canadá confirmó que el atacante también fue hallado muerto por lo que parece ser una herida autoinfligida. Las autoridades investigan la posible participación de un segundo cómplice, lo que añade una capa de horror a una historia que ya era suficientemente oscura. Alrededor de 25 personas están siendo atendidas por lesiones en el centro médico local y otras dos fueron evacuadas en helicóptero con heridas de extrema gravedad. El gobernador de Columbia Británica, David Eby, calificó lo ocurrido como una «tragedia inimaginable», una frase que ya suena gastada de tanto repetirse.
«Caminar por la escena del crimen fue como estar en el set de una película», señaló David Morgan, sheriff del condado de Escambia.

Pensacola: cuando el tiroteo llega a casa
En Pensacola, Florida, la cosa fue distinta pero igual de letal. Un tirador abrió fuego en un aula de dos pisos dentro de la Estación Aérea Naval, una base que emplea a más de 16,000 militares y 7,400 civiles. El saldo: cuatro muertos, incluido el atacante, y ocho heridos, entre ellos dos agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de Escambia que llegaron al lugar y se enfrentaron a balazos con el agresor, según Actualidad RT. El atacante fue abatido por oficiales de la base. La Casa Blanca informó que el presidente Donald Trump estaba monitoreando la situación. Lo interesante aquí no es solo el hecho, sino el contexto: la base es el centro de entrenamiento inicial para oficiales de la Marina, la Infantería de Marina y la Guardia Costera. Es decir, el ataque ocurrió en un lugar donde se supone que la seguridad es máxima. Y aun así, alguien logró entrar con un arma y disparar.
El patrón que nos negamos a ver
Cuatro tiroteos en cuatro países con legislaciones distintas sobre armas. En Filipinas, las regulaciones son relativamente estrictas —verificaciones de antecedentes, evaluaciones psicológicas— y aun así las armas ilegales siguen circulando. En Canadá, el control de armas es más riguroso que en Estados Unidos, pero eso no impidió que un atacante matara a 10 personas en una escuela. En Estados Unidos, el debate sobre las armas lleva décadas estancado en el mismo punto: pensamientos y oraciones, y luego nada. La pregunta incómoda no es cómo evitamos el próximo tiroteo, sino por qué seguimos tratando cada masacre como un evento aislado cuando los datos gritan que es un fenómeno sistémico. En Filipinas, el tiroteo de Zamboanga fue el segundo en menos de dos meses: en junio, dos estudiantes abrieron fuego en una escuela secundaria de Tacloban y mataron a tres compañeros e hirieron a veinte más. El patrón no es casualidad. Es una falla estructural que atraviesa fronteras, sistemas políticos y culturas. Y mientras seguimos buscando culpables individuales —el tirador, sus padres, los videojuegos, la salud mental—, la maquinaria que hace posibles estas masacres sigue intacta. La próxima vez que veas una bandera a media asta, pregúntate cuántas veces más vamos a repetir este ritual antes de que algo cambie de verdad.
Fuentes consultadas:
- Univision – Tiroteos: Al menos tres muertos en un ataque en un supermercado de Oregón | N+ Univision Tiroteos | Univision
- Cnnespanol Cnn – Mueren un estudiante y el atacante en un inusual tiroteo en una escuela de Filipinas, informaron las autoridades
- Actualidad Rt – Al menos 4 muertos, incluido el atacante, y 8 heridos en un tiroteo en una base aérea naval en EE.UU.
- Eltiempo – Tiroteo en escuela de Canadá deja al menos 10 muertos y más de 20 heridos: el atacante también falleció


