Sheinbaum contraataca: EU ha negado 36 extradiciones a México

La presidenta exige pruebas antes de entregar a Rocha Moya y revela que Washington ha frenado decenas de peticiones simi

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Lo que debes de saber

  • EU solicitó la extradición de 10 políticos sinaloenses, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya.
  • Sheinbaum reveló que Washington ha rechazado 36 solicitudes de extradición mexicanas por falta de pruebas.
  • La presidenta condiciona la entrega de Rocha a que EU presente evidencias sólidas.
  • México ha presentado 269 solicitudes de extradición a EU, según la SRE, sin que ninguna se haya cumplido.
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Tomado de: Wsws

La jugada de la presidenta: espejos y números

La semana pasada, el gobierno de Donald Trump soltó una bomba diplomática: pidió la detención con fines de extradición de 10 políticos sinaloenses, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza Cázares. La respuesta de Claudia Sheinbaum no se hizo esperar, pero no fue la que muchos esperaban. En lugar de ordenar la captura inmediata, la presidenta contraatacó con una revelación que cambió el foco del debate: Estados Unidos ha negado 36 solicitudes de extradición presentadas por México por falta de pruebas. El mensaje fue claro: si ellos nos exigen evidencias, nosotros también.

La estrategia de Sheinbaum es un clásico de la diplomacia mexicana: poner el espejo enfrente. «Hay 38 casos donde Estados Unidos ha negado la petición de México a Estados Unidos la orden de aprehensión con fines de extradición. Estados Unidos ha negado por falta de pruebas», declaró la mandataria, según Zetatijuana. La cifra varía entre 36 y 38 dependiendo de la fuente, pero el argumento es el mismo: no se puede exigir lo que no se da. La presidenta prometió que la próxima semana su gabinete presentará los detalles de esos casos, en un movimiento que busca mostrar que la falta de cooperación no es unidireccional.

«Lo más importante es pedir pruebas. Ningún ciudadano mexicano, no importa de qué partido político sea, no importa si no pertenece a un partido o si es funcionario público debe llevar un juicio justo y haber pruebas para acusar», afirmó Sheinbaum, según El Imparcial.

Pero el dato que realmente debería llamar la atención es otro: según la Secretaría de Relaciones Exteriores, México ha presentado 269 solicitudes de extradición a Estados Unidos y ninguna se ha cumplido. Cero. Nada. Mientras tanto, Washington ha logrado que México entregue o no impida la captura de capos como El Chapo Guzmán y Mayo Zambada. La asimetría es brutal, y Sheinbaum lo sabe. Por eso su defensa de Rocha Moya no es solo política: es un intento de reequilibrar una relación donde México siempre ha sido el que cede.

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Tomado de: Zetatijuana

El dilema de la soberanía: entre la espada y la pared

La situación de Sheinbaum es, para decirlo en términos llanos, un callejón sin salida. Como señala Wsws, si accede a la extradición, «corre el riesgo de abrir las compuertas a más solicitudes de extradición de EE. UU. y de provocar fisuras en su partido». Si no lo hace, «se arriesga a sufrir la agresión de una administración Trump cada vez más desquiciada». El exembajador Arturo Sarukhán lo resumió así: «Se encuentra entre la espada y la pared porque, obviamente, entiende lo que está en juego para su gobierno y para EE. UU., así como la revisión del USMCA».

Pero hay un detalle que no se menciona en las conferencias de prensa: Rocha Moya es miembro de Morena, el partido de Sheinbaum. Y no es cualquier miembro: es el gobernador de Sinaloa, el estado donde el cártel del mismo nombre ha operado con impunidad durante más de 70 años. La periodista Denise Marker calificó el desarrollo como «extremadamente preocupante» y «sin precedentes», según Wsws. Y lo es: nunca antes un gobernador de un partido importante —PRI, PAN o Morena— había sido solicitado en extradición. La pregunta incómoda es: ¿se trata de una defensa de la soberanía o de una protección política?

El dato que duele: 269 a 0

La presidenta ha insistido en que su postura no es política, sino legal. «Si hay pruebas suficientes, en el marco de nuestro sistema penal acusatorio, de la Constitución, entonces se procede, si no hay pruebas no se procede», dijo en su conferencia. Pero el contexto es tozudo: mientras México ha entregado a decenas de narcotraficantes a Estados Unidos en las últimas décadas, Washington ha ignorado sistemáticamente las solicitudes mexicanas. La cifra de 269 solicitudes sin respuesta no es un error administrativo: es un reflejo de una relación de poder donde México es el socio débil.

Sheinbaum prometió exponer los 36 casos rechazados, y será interesante ver qué nombres aparecen. ¿Son delincuentes de alto perfil o figuras menores? ¿Hay políticos mexicanos entre ellos? La transparencia prometida podría ser un arma de doble filo: si los casos son débiles, el argumento de la presidenta se fortalece; si son sólidos, la pregunta será por qué México no presentó mejores pruebas. En cualquier escenario, el gobierno mexicano está obligado a mostrar que su exigencia de pruebas no es solo un pretexto para proteger a los suyos.

Mientras tanto, Rocha Moya y Enrique Inzunza han desaparecido del ojo público. No hay apariciones, no hay declaraciones. El silencio es ensordecedor, y en política, el silencio suele ser una confesión. La presidenta puede hablar de soberanía y de juicios justos, pero mientras los acusados se escondan, la duda crecerá. Y en un país donde la impunidad es la regla, no la excepción, cualquier defensa de un político señalado por narcotráfico suena, cuando menos, sospechosa.


Fuentes consultadas:

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Tomado de: Eluniversal

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