Lo que debes de saber
- La NASCAR Mexico Series correrá la Tulum 100 el 25 y 26 de abril en el Aeropuerto Internacional de Tulum, una sede nunca antes utilizada.
- El evento incluirá un show aéreo de la Fuerza Aérea Mexicana con paracaidistas y aviones acrobáticos, según confirmó Publimetro.
- Alpha Racing ya aterrizó en el aeropuerto para preparar el desafío logístico de montar un circuito en una terminal activa.
- La carrera busca posicionar a México como referente en eventos deportivos innovadores, pero el costo y la logística generan dudas sobre su viabilidad futura.

Cuando la pista es la pista de aterrizaje
La NASCAR Mexico Series está a punto de escribir un capítulo que pocos esperaban. Este 25 y 26 de abril, el Aeropuerto Internacional de Tulum será el escenario de la Tulum 100, la tercera fecha de la temporada 2026. No es una carrera más: es la primera vez que el serial corre en una terminal aérea activa, con aviones reales despegando y aterrizando mientras los bólidos rugen en la pista. Nascar reportó que el equipo Alpha Racing ya aterrizó en el lugar para iniciar los preparativos, lo que confirma que la logística ya está en marcha. Pero más allá del espectáculo, la pregunta que flota en el aire es si esta apuesta realmente transformará al automovilismo mexicano o solo será un truco publicitario con mucho ruido y poco fondo.
«Será un evento muy especial, con el sello de calidad que tienen todas las competencias internacionales de NASCAR. El público será el gran beneficiado, porque verá una carrera muy emocionante que todos quieren ganar», declaró Jimmy Morales, director general de la categoría, en entrevista con Publimetro.
Show aéreo y pista improvisada: el circo está listo
El evento no se limitará a las cuatro ruedas. Publimetro detalla que habrá un show aéreo completo con la Fuerza Aérea Mexicana: paracaidistas, aviones acrobáticos y exhibiciones durante todo el día. «Es algo que nunca se había visto en México dentro de una carrera», asegura Morales. Y tiene razón: mezclar la velocidad de los stock cars con la precisión de los aviones militares es un cóctel visual que promete postales espectaculares. Pero también es una jugada arriesgada. Construir una pista desde cero en una terminal aérea en pocos días, montar gradas, garantizar seguridad y coordinar horarios con vuelos comerciales no es cualquier cosa. El director general lo admite: «Ha sido un desafío importante». La pregunta es si el resultado justificará la inversión y el desgaste logístico, o si terminará siendo un experimento de una sola noche.
El riesgo de la novedad
La historia del automovilismo está llena de eventos que intentaron ser únicos y se quedaron en el intento. Desde carreras en centros comerciales hasta circuitos en estadios de fútbol, la innovación no siempre garantiza éxito. En el caso de la Tulum 100, el riesgo es doble: por un lado, la pista improvisada podría no ofrecer la misma emoción que un óvalo tradicional; por otro, el costo de montar todo el operativo podría ser tan alto que el evento no sea rentable. Nascar no ha revelado cifras, pero cualquiera que haya visto una obra en construcción sabe que los tiempos y los presupuestos suelen estirarse como chicle. Si algo sale mal —un retraso en la pista, un problema de seguridad o simplemente una carrera aburrida—, el golpe a la credibilidad del serial sería fuerte.
¿Y el automovilismo mexicano de fondo?
Mientras todos miran al cielo y a los autos, vale la pena preguntarse qué pasa con el resto de la temporada. La NASCAR Mexico Series ha tenido altibajos en los últimos años: parrillas reducidas, equipos que desaparecen y una lucha constante por mantener el interés del público. La Tulum 100 puede ser un gran gancho mediático, pero si no viene acompañada de una estrategia sólida para el campeonato completo, corre el riesgo de ser un fuego artificial que se apaga rápido. Publimetro menciona que Morales espera replicar este formato en otras partes del país: «Ojalá que sí. Queremos demostrar que se puede». Pero demostrar que se puede no es lo mismo que demostrar que se debe. Antes de pensar en la siguiente sede, el serial necesita asegurarse de que esta primera experiencia no sea un dolor de cabeza logístico que ahuyente a patrocinadores y equipos.
Velocidad, aviones y una apuesta que define el futuro
La Tulum 100 es, sin duda, un evento que rompe moldes. Tiene todo para ser inolvidable: un escenario exótico, un show aéreo de primer nivel y la promesa de una carrera intensa. Pero también carga con la presión de ser más que un espectáculo. Si logra consolidarse como un formato viable, podría abrir la puerta a una nueva forma de entender las carreras en México. Si fracasa, quedará como una anécdota costosa que pocos querrán repetir. Por ahora, lo único seguro es que el 25 y 26 de abril, Tulum será el centro del automovilismo nacional. Y que, como siempre en este deporte, el verdadero ganador se define en la pista —y en los libros de contabilidad.


