Represión a ciclistas: a falta de logros, gobernar a macanazos.

El "San Luis Amable" que le echa la policía a las bicis: Tráfico, cobardía y el colapso de una ciudad

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Roy Escalante
Roy Escalantehttp://royescalante.com
Roy Escalante es un experto en Marketing Político e Ingeniería Social con Inteligencia Artificial. Tiene una amplia experiencia en campañas electorales por todo México y Latinoamerica, además de ser responsable de la transformación digital de decenas de empresas.

Hace unos días, Enrique Galindo decidió que la mejor manera de «proteger» a un pequeño grupo de manifestantes de colectivos ciclistas era echarles a la policía municipal en plena avenida Salvador Nava. Su excusa oficial fue que el operativo era un «acompañamiento preventivo» para cuidar su integridad; pero en los hechos, lo que terminaron haciendo fue cortarles el paso y amedrentarlos para reventar su marcha.

Y es que los ciclistas potosinos están hartos. Hartos de no tener el respaldo del ayuntamiento para contar con vías dignas, hartos de la simulación y hartos de que se les castigue por intentar marcar una diferencia.

En una ciudad donde —después del agua y la seguridad— la movilidad es la herida más profunda de los potosinos, la solución no es fácil, ni cómoda, ni mucho menos popular. Seamos brutalmente claros: no se pueden hacer avenidas más grandes. No hay forma física ni lógica de que esta ciudad pueda albergar más vehículos. La solución definitiva es recortar el parque vehicular y abrirle espacios preferentes a las alternativas de transporte que en este 2026 ya deberían ser la norma.

El mito del automóvil y la realidad en cifras

Pero eso a la gente le ofende. Empeñaron hasta a sus pobres madres para poder comprarse un carrito a meses sin intereses, asumiéndolo como un símbolo de «éxito personal» (aunque sus casas sigan en obra gris). Un vehículo que muchos usan para desplazarse en solitario, encendiendo el motor solo para el viaje de ida en la mañana y el de regreso por la noche.

Este aferramiento 100% cultural nos está asfixiando, y los datos duros no mienten:

  • Una ciudad inundada de lámina: De acuerdo con los registros del INEGI, la Zona Metropolitana (San Luis Potosí y Soledad) concentra hoy más de 873 mil vehículos. Esto representa casi el 50% de todo el parque vehicular del estado, saturando una mancha urbana que simplemente ya no da para más.
  • La fuga de capital: El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) documentó en su estudio sobre congestión vehicular que el tráfico le cuesta a San Luis Potosí aproximadamente 1,100 millones de pesos anuales en competitividad y recursos perdidos.
  • Vida tirada a la basura: Según estimaciones conjuntas del INEGI y el IMCO sobre movilidad, los mexicanos pierden en promedio entre 384 horas (en auto) y 480 horas (en transporte público) al año solo en traslados. Estamos hablando de que las hormiguitas potosinas tiran a la basura entre 32 y 40 horas al mes a vuelta de rueda en las horas pico.

Aunque algunos no lo entiendan, esas horas de vida perdidas representan un costo muchísimo más alto que la impagable gasolina, los intereses del crédito y las ineludibles cuotas de seguro y mantenimiento.

El primer gran reto será siempre romper los paradigmas y reeducar a los potosinos. Hacerles entender que su valor como personas no lo dicta un motor, y que quienes sacrifican su comodidad (y de paso salvan sus finanzas y su salud mental) usando alternativas por el bien común, valen aún más.

Promesas de saliva y pánico electoral

No vamos a decir que no se han anunciado planes en la capital. El proyecto del Kilómetro 30 en el Centro Histórico parece una buena idea, sobre todo porque ahí normalmente vas a menos de 20 km/h; se agradece el «permiso» para subir la velocidad.

Pero la cruda verdad es que todos los anuncios que ha hecho el Presidente del San Luis Amable son justo eso: planes, visiones, objetivos de papel. De acciones concretas y avances reales, nada. Los propios colectivos han tenido que salir a desmentir públicamente sus supuestas «mesas de trabajo» conjuntas.

Y es muy entendible. Después de la arrastrada histórica que le pusieron a Xavier Nava por atreverse a poner ciclovías en Himno Nacional, es normal que Galindo tenga miedo. Sus frágiles y vulnerables aspiraciones a la gubernatura no podrían soportar el embate político de los automovilistas ofendidos.

Pero ya saben lo que dicen: A los tibios, Dios los vomita. Este alcalde ha demostrado no ser capaz de darle a la capital una, ni una sola solución valiente y decente al problema de movilidad que nos urge. Parece que Enrique piensa que para gobernar bastan las buenas intenciones… mismas con las que está pavimentado el camino al infierno. Quizá debería usar un poco de ese adoquín retórico para tapar algunos de los miles de baches que aún nos adornan la ciudad.


P.D. Al único que le he visto una mediana intención de solucionar esto es a Cuauhtli Badillo, quien desde el Congreso local ha marcado una agenda constante en esta problemática, e incluso busca promover activamente el uso de transporte alternativo en sus redes oficiales. Ojalá que desde su posición legislativa pueda empujar acciones vinculantes. Si logra aterrizar algo real, le sumaría bastantes puntos a sus muy evidentes deseos y anhelos de ocupar el espacio que hoy desperdicia Enrique Galindo.

Autor

  • Roy Escalante

    Roy Escalante es un experto en Marketing Político e Ingeniería Social con Inteligencia Artificial. Tiene una amplia experiencia en campañas electorales por todo México y Latinoamerica, además de ser responsable de la transformación digital de decenas de empresas.

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