Lo que debes de saber
- La IA representó más de un tercio de los préstamos de crédito privado en 2025, casi duplicando su participación en cinco años.
- El FSB advierte que una corrección abrupta en las valoraciones de activos de IA podría generar pérdidas considerables para los inversores.
- La falta de transparencia en los datos y la interconexión con bancos tradicionales amplifican el riesgo sistémico.
- La escasez de electricidad y el exceso de centros de datos son los principales detonantes de una posible crisis.

La fiesta del crédito privado y la IA: ¿quién paga los platos rotos?
El Financial Stability Board (FSB), el organismo que reúne a banqueros centrales y reguladores de los países del G20, acaba de soltar una advertencia que debería hacer temblar a más de un fondo de inversión. Según reporta The Guardian, el crédito privado —ese mercado de casi 2 billones de dólares que opera fuera del sistema bancario tradicional— se ha convertido en el combustible principal del boom de la inteligencia artificial. Y, como todo combustible, puede incendiarse.
Los datos son contundentes: en 2025, la industria de la IA acaparó más de un tercio de todos los préstamos de crédito privado, frente al 17% que representaba en los cinco años anteriores. Esto significa que empresas de IA, muchas con perfiles crediticios más riesgosos que los que aceptaría un banco tradicional, están financiando sus centros de datos y su infraestructura con dinero de inversores que buscan rendimientos jugosos. Pero el FSB advierte que esta concentración sectorial es una bomba de tiempo: una corrección abrupta en las valoraciones de estos activos podría traducirse en pérdidas considerables para los inversores.
«Este enfoque en sectores específicos puede dejar a los fondos de crédito privado expuestos a riesgos idiosincráticos… y aumentar la exposición a shocks regionales o industriales», señala el informe del FSB, citado por Resultsense.
El problema no es solo que la IA esté sobrevalorada. Es que el crédito privado, por su propia naturaleza, es un terreno pantanoso. A diferencia de los bancos, que están regulados y tienen que reportar sus exposiciones, las firmas de crédito privado operan con una opacidad que hace casi imposible medir el riesgo real. Como apunta CNBC, el FSB denuncia la falta de datos estandarizados y transparentes, así como prácticas de valoración opacas y estructuras de financiamiento complejas que convierten al sector en una caja negra para los reguladores.
Los dos talones de Aquiles de la IA: electricidad y demanda
El FSB identifica dos riesgos concretos que podrían hacer implosionar este castillo de naipes. El primero es la electricidad. Los centros de datos consumen cantidades ingentes de energía, y cualquier interrupción en el suministro —por escasez, problemas de infraestructura o conflictos geopolíticos— podría retrasar o cancelar proyectos enteros. El segundo es la demanda: si la inversión en centros de datos supera la demanda real de servicios de IA, los rendimientos esperados se desplomarían y las valoraciones de las empresas se vendrían abajo.
«Una corrección abrupta en las valoraciones de activos, que han aumentado rápidamente, podría generar pérdidas crediticias considerables para los inversores en crédito privado», advierte el FSB, según recoge The News International. Y no es una amenaza teórica: ya hay señales de alerta. En las últimas semanas, se reportaron retiros multimillonarios de algunos fondos de crédito privado, lo que obligó a varios a limitar las salidas para evitar un colapso total.

El elefante en la habitación: los bancos también están dentro
Aquí viene lo más inquietante. Aunque el crédito privado opera fuera del sistema bancario tradicional, los bancos no están limpios. El FSB documenta que los bancos tienen 220 mil millones de dólares en líneas de crédito comprometidas con fondos de crédito privado, y datos comerciales sugieren que la cifra real podría ser el doble. Además, los bancos están financiando carteras de fondos más riesgosas, otorgando líneas de crédito revolving a empresas que también piden prestado a fondos de crédito privado, y formando alianzas estratégicas con gestoras de activos.
Esto significa que si el crédito privado colapsa, el contagio a la banca tradicional sería inmediato. Y de ahí, al resto del sistema financiero global. Como señala CNBC, el FSB advierte que estas interconexiones podrían amplificar el estrés del mercado, especialmente en un contexto de condiciones crediticias deterioradas y alto apalancamiento.
El FSB no se anda con rodeos: exige a los reguladores nacionales que pongan el ojo en este sector. Pero mientras tanto, los inversores —desde fondos de pensiones británicos hasta aseguradoras globales— siguen metiendo dinero en un mercado que promete rendimientos jugosos pero que, como demuestra este informe, esconde riesgos sistémicos. La pregunta incómoda es: ¿cuánto tiempo pasará antes de que la burbuja explote y quién pagará los platos rotos?
Fuentes consultadas:
- Theguardian – Global finance watchdog warns over private credit industry fuelling AI boom
- Resultsense – FSB warns AI boom in private credit risks ‘sizeable’ losses
- Thenews Com Pk – AI payout or meltdown: Global watchdog warns over ‘sizeable’ private credit industry risks
- Cnbc – Financial Stability Board sounds alarm on private credit stress



