Lo que debes de saber
- Por sexta noche consecutiva, EE.UU. bombardeó infraestructura civil en Irán: aeropuerto, estación de tren y dos puentes.
- Los ataques reiniciaron el 7 de julio tras incidentes con buques en el Golfo atribuidos a Irán.
- Al menos dos personas murieron y seis resultaron heridas, según reportes oficiales iraníes.
- Estos bombardeos no tienen precedente desde el alto el fuego de abril y sepultan los esfuerzos diplomáticos.

La diplomacia se fue de vacaciones
Por sexta noche consecutiva, el ejército estadounidense lanzó una nueva salva de ataques contra Irán. Esta vez, los blancos fueron un aeropuerto en Iranshahr, la estación de tren de Bandar Abás y dos puentes en la provincia de Hormozgán, según reportaron medios estatales iraníes. Dos personas murieron y cuatro resultaron heridas, de acuerdo con la agencia IRNA citada por DW. La televisión estatal IRIB reportó que «se escucharon tres explosiones alrededor del aeropuerto y al menos un proyectil del enemigo estadounidense impactó en el aeropuerto de Iranshahr». La agencia Mehr, también citada por DW, detalló que dos iraníes resultaron heridos en el ataque a la estación ferroviaria de Bandar Abás. Todo esto ocurre mientras la comunidad internacional observa cómo la diplomacia se desmorona.
«Hace unos minutos, la estación ferroviaria de Bandar Abás fue atacada por el enemigo estadounidense. Según este informe, dos iraníes resultaron heridos en el ataque» — Agencia Mehr, citada por La Opinión.
Lo más preocupante no es solo la intensidad de los bombardeos, sino su objetivo. Atacar un aeropuerto civil y una estación de tren no es precisamente un golpe quirúrgico contra instalaciones militares. Es, más bien, una declaración de guerra total contra la infraestructura del país. Y si a eso le sumamos que los puentes atacados están cerca del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo mundial—, el mensaje es claro: Estados Unidos no solo quiere castigar a Irán, sino paralizar su economía y su capacidad de movimiento. Las hostilidades se reanudaron el 7 de julio, tras ataques contra buques en el Golfo que Washington atribuyó a la república islámica. Desde entonces, la escalada no ha hecho más que crecer.
El alto el fuego de abril: un recuerdo lejano
Los bombardeos actuales «no tienen precedentes desde el alto el fuego de abril», señala France 24. Eso significa que durante más de tres meses hubo una tregua —frágil, pero tregua al fin— que permitió cierta calma en la región. Ahora, esa calma se ha roto con una violencia que supera incluso los enfrentamientos previos. Lo más grave es que estos ataques «socavan los esfuerzos diplomáticos para poner fin de manera duradera al conflicto», como reconoce el propio reporte de DW. Es decir, mientras unos lanzan misiles, otros intentan negociar. Pero cuando los misiles hablan más fuerte, la diplomacia se queda muda. Y en este juego, los únicos que pierden son los civiles que viven cerca de esos aeropuertos y estaciones de tren.
Irán, por su parte, ya amenazó con «destruir infraestructura regional» en respuesta, según France 24. Esto no es un juego de palabras: si Teherán cumple su amenaza, podríamos ver ataques contra oleoductos, puertos o incluso bases militares de países vecinos. La región está al borde de un incendio que nadie parece querer apagar. Y mientras tanto, en Washington y Teherán, los halcones afilan sus garras. La pregunta que nadie responde es: ¿cuánto más puede durar esto antes de que se desate una guerra regional total?


