Lo que debes de saber
- Ofelia Hernández Salas, alias Doña Lupe, se declaró culpable en EU por tráfico de personas.
- Su red operaba desde Mexicali y estaba vinculada al Cártel de Sinaloa.
- Cobraba entre 10 mil y 70 mil dólares por migrante y traficó a personas de 19 países.
- La sentencia será el 10 de marzo de 2025 y enfrenta hasta 15 años de prisión.

Una red global con sede en Mexicali
Ofelia Hernández Salas, mejor conocida como Doña Lupe o La Wera, se declaró culpable el 18 de diciembre de 2024 en una corte de Estados Unidos por liderar una organización criminal dedicada al tráfico de personas. Según Zetatijuana, la mujer de 63 años, originaria de Guerrero, operaba desde Mexicali, Baja California, y tenía vínculos directos con el Cártel de Sinaloa. Su organización, conocida como el grupo criminal Hernández Salas, facilitó el cruce ilegal de más de 100 migrantes provenientes de 19 países, incluyendo Bangladesh, Yemen, Pakistán, Eritrea, India, Rusia, Brasil, Perú, Ecuador y México, entre otros.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) detalló que la red cobraba a los migrantes hasta decenas de miles de dólares por el viaje, y les proporcionaba desde indicaciones para cruzar hasta escaleras para trepar la valla fronteriza. Pero el servicio no terminaba ahí: según Guillermoortega, los traficantes también robaban dinero y pertenencias a los migrantes bajo amenaza de armas de fuego y cuchillos. Un modus operandi que combina la explotación económica con la violencia directa, y que revela el verdadero rostro de un negocio que mueve miles de millones de dólares al año.

El precio de cruzar: de 10 mil a 70 mil dólares
Uno de los datos más escalofriantes que reveló Infobae es que la organización cobraba entre 10 mil y 70 mil dólares por persona, dependiendo de la ruta y la complejidad del traslado. Para ponerlo en perspectiva: 70 mil dólares es más del doble del salario mínimo anual en México. Y sin embargo, miles de personas están dispuestas a pagarlo, o a endeudarse de por vida, con tal de llegar a Estados Unidos. La red de Doña Lupe no solo traficaba personas: también las despojaba de sus ahorros, sus pertenencias y su dignidad.
“Hernández-Salas se declaró culpable de conspiración para traer a un extranjero a los Estados Unidos y de tres cargos sustantivos de traer a un extranjero a los Estados Unidos para obtener un beneficio comercial o una ganancia financiera privada”, informó el Departamento de Justicia de EE. UU.
La declaración de culpabilidad no es el final de la historia. Doña Lupe fue detenida en marzo de 2023 junto con Raúl Saucedo Huipio, quien aún permanece detenido en México. Ella fue extraditada a Estados Unidos en septiembre de ese mismo año. Ahora, su sentencia está programada para el 10 de marzo de 2025 y enfrenta una pena máxima de 15 años de prisión. Pero la pregunta que queda flotando es: ¿qué pasa con la estructura que ella lideraba? Porque una red de este tamaño no se sostiene solo con una persona al mando.
El vínculo con el Cártel de Sinaloa
El dato que une todos los hilos es la relación de Doña Lupe con el Cártel de Sinaloa. No es casualidad que una pollera de Mexicali tenga conexiones con una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo. El tráfico de personas se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos para los cárteles mexicanos, compitiendo directamente con el narcotráfico. Según Zetatijuana, la organización Hernández Salas utilizaba facilitadores en otras regiones para trasladar a los migrantes hasta la frontera, y la logística incluía sobornos a autoridades, casas de seguridad y rutas establecidas que solo una estructura criminal consolidada puede mantener.
Lo que hace único este caso es que la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) sancionó tanto a Doña Lupe como a su organización, algo que no ocurre con todos los traficantes. Esto indica que el gobierno estadounidense considera a esta red como una amenaza prioritaria, no solo por el número de migrantes que movía, sino por su capacidad de operar a escala global y su integración con el crimen organizado mexicano.

¿Justicia o espejismo?
Doña Lupe se declaró culpable, pero su caso deja más preguntas que respuestas. ¿Cuántas redes como la suya siguen operando desde Mexicali, Tijuana, Nogales o Reynosa? ¿Cuántos funcionarios mexicanos recibieron sobornos para que esta operación funcionara durante años? Y lo más incómodo: si el Cártel de Sinaloa está detrás de este negocio, ¿por qué solo cayó una mujer de 63 años y no los verdaderos dueños de la estructura?
La sentencia de 15 años suena a castigo ejemplar, pero en el mundo del crimen organizado, 15 años son un riesgo calculado. Mientras tanto, los migrantes siguen pagando, los cárteles siguen cobrando y la frontera sigue siendo un negocio multimillonario donde la mercancía son seres humanos. Doña Lupe es solo la punta del iceberg. El problema es que nadie parece dispuesto a mirar lo que hay debajo.


