Lo que debes de saber
- San Luis Potosí acumula 70 incendios forestales en lo que va de 2026, según la Conafor.
- En 2025, los incendios aumentaron 69% respecto a 2024, aunque la superficie afectada fue menor.
- Los daños ecológicos son irreversibles: pérdida de biodiversidad, erosión del suelo y afectaciones a mantos acuíferos.
- Las autoridades estatales no han presentado un plan integral de prevención ni de combate a los incendios.

El fuego no descansa, pero el gobierno sí
San Luis Potosí está ardiendo. No es metáfora ni exageración de columnista aburrido: 70 incendios forestales en lo que va de 2026, según reporta La Jornada. La cifra no es un capricho del clima ni una maldición bíblica: es el resultado de una combinación letal de sequía, descuido institucional y una estrategia de prevención que brilla por su ausencia. Mientras el fuego consume hectáreas de bosque, pastizales y ecosistemas enteros, las autoridades estatales parecen estar viendo el partido desde la banca, sin mover un dedo para apagar el incendio —literal y metafóricamente.
Los datos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) son implacables. En 2025, el estado registró un aumento del 69% en el número de incendios en comparación con 2024, aunque la superficie afectada disminuyó ligeramente, según reporta Central San Luis. Esto suena a una buena noticia, pero no lo es: significa que los incendios son más frecuentes pero más pequeños, lo que sugiere que se están atacando de manera más rápida, pero no que se esté previniendo su origen. Es como apagar velas en una piñata mientras alguien sigue encendiendo cerillos.
“Los incendios forestales dejan daños irreversibles en SLP”, advierte Quadratín San Luis Potosí, citando a expertos que señalan la pérdida de biodiversidad, la erosión del suelo y la afectación a mantos acuíferos como consecuencias que no se recuperan en décadas.
El año que duplicó el desastre
Si 2025 fue malo, 2026 pinta peor. Según Plano Informativo, los incendios forestales de 2025 ya duplicaban el daño de todo 2024. Y ahora, con 70 incendios en apenas cuatro meses de 2026, la tendencia no solo se mantiene: se acelera. La pregunta que nadie responde es: ¿qué está haciendo el gobierno de Ricardo Gallardo para evitar que esto siga pasando? Porque hasta ahora, la respuesta oficial parece limitarse a declaraciones de buena voluntad y promesas que se las lleva el viento —otra vez, literalmente.
El problema no es solo ecológico, aunque eso debería bastar para encender todas las alarmas. Es también económico y social. Los incendios forestales afectan a comunidades enteras que dependen del bosque para su sustento: desde la recolección de leña hasta el ecoturismo. Cuando el bosque se quema, no solo se pierden árboles: se pierden empleos, se erosiona el suelo, se contaminan los mantos acuíferos y se ahuyenta la fauna. Es un círculo vicioso del que es difícil salir si no se actúa con seriedad y recursos.

La prevención: el gran ausente
Lo más preocupante de todo esto es que los incendios forestales no son inevitables. Se pueden prevenir con campañas de concientización, brigadas de vigilancia, quemas controladas y, sobre todo, con voluntad política. Pero en San Luis Potosí, la prevención parece ser un lujo que el gobierno no puede pagar —o no quiere. Mientras tanto, los bomberos y brigadistas voluntarios siguen arriesgando su vida para apagar fuegos que nunca debieron iniciarse.
Los datos de la Conafor son claros: la mayoría de los incendios forestales en México son provocados por actividades humanas: quemas agrícolas no controladas, fogatas mal apagadas, colillas de cigarro, basura. Es decir, son evitables. Pero para evitarlos se necesita educación, vigilancia y, sobre todo, consecuencias legales para quienes los provocan. Y en un estado donde la impunidad es moneda corriente, pedir cuentas a los responsables suena a utopía.
El costo de no hacer nada
Los daños irreversibles de los que habla Quadratín no son una exageración. Un bosque quemado tarda décadas en recuperarse, si es que lo hace. La pérdida de biodiversidad es incalculable: especies enteras de flora y fauna desaparecen, el suelo pierde su capacidad de retener agua y se vuelve más propenso a la erosión. En un estado donde el agua ya es un recurso escaso, cada incendio es una puñalada más a la posibilidad de tener un futuro sostenible.
Y mientras el fuego sigue avanzando, las autoridades estatales no presentan un plan integral de prevención ni de combate. No hay recursos etiquetados, no hay campañas masivas, no hay coordinación con los municipios. Es como si el problema no existiera, o como si esperaran que el próximo aguacero lo solucione todo. Pero la temporada de lluvias no es un bombero, y el próximo incendio ya está a la vuelta de la esquina.
San Luis Potosí arde, y el gobierno prefiere mirar para otro lado. La pregunta es: ¿cuánto más tendrá que quemarse antes de que alguien haga algo? Porque el fuego no espera, y el bosque no se recupera solo. Y mientras tanto, los 70 incendios de 2026 son solo el principio de una temporada que promete ser devastadora.
Fuentes consultadas:
- Jornada – San Luis Potosí, presenta un registro de 70 incendios forestales en lo que va del año
- Sanluispotosi Quadratin – Incendios forestales dejan daños irreversibles en SLP
- Planoinformativo – Incendios forestales 2025 ya duplican el daño de todo 2024 en SLP
- Centralsanluis – Incendios forestales aumentan en San Luis Potosí


