Lo que debes de saber
- El índice MSCI de mercados emergentes superó su récord de febrero, antes del estallido de la guerra en Medio Oriente.
- El repunte se sustenta en dos pilares: la euforia por la inteligencia artificial en Asia y una oferta de Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz.
- A pesar del optimismo, el Brent cotiza por encima de los 106 dólares, lo que revela la fragilidad de la tregua energética.
- Analistas advierten que la concentración del rally en el sector tecnológico asiático podría ser una señal de alerta.

El regreso del optimismo: ¿qué cambió realmente?
El lunes 27 de abril de 2026, los mercados emergentes volvieron a sonreír. El índice MSCI de mercados emergentes subió un 1.3% y superó el pico que había alcanzado en febrero, justo antes de que el conflicto en Medio Oriente lo mandara al suelo. Según reportó Bloomberg, los mercados de Seúl y Taipéi marcaron nuevos máximos históricos, mientras que el índice de divisas emergentes ganó un 0.3% y se acercó a su mejor nivel en una semana. Pero la pregunta que flota en el aire es: ¿esto es crecimiento real o una borrachera de expectativas?
La respuesta, como casi siempre, es más compleja que un simple sí o no. Por un lado, la inteligencia artificial sigue siendo el motor incansable de los mercados asiáticos. Las expectativas en torno a las ganancias de las empresas tecnológicas estadounidenses, que se publicarán esta semana, mantienen a los inversionistas con el dedo en el gatillo. Por el otro, aparece un factor geopolítico que parece sacado de una novela de espías: Irán ofrece reabrir el Estrecho de Ormuz a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo a sus puertos. La noticia, adelantada por Axios y replicada por Financial Post, encendió la chispa del optimismo. Pero el Brent, el crudo de referencia, sigue cotizando por encima de los 106 dólares por barril. Algo no cuadra del todo.
La inteligencia artificial: el motor que no se apaga
No es casualidad que los mercados de Seúl y Taipéi hayan sido los grandes protagonistas de esta jornada. Ambas plazas concentran a los gigantes de la manufactura de semiconductores, y la fiebre por la inteligencia artificial no da señales de enfriamiento. Como señala Nexnews, el repunte de los mercados emergentes se ha visto impulsado de manera desproporcionada por el sector tecnológico asiático. Esto, lejos de ser una bendición, ha encendido las alarmas entre algunos inversionistas que ven en esta concentración un riesgo latente. ¿Qué pasa si la burbuja de la IA se desinfla? La historia reciente está llena de auges tecnológicos que terminaron en lágrimas.
El índice MSCI de mercados emergentes acumula una ganancia cercana al 16% en lo que va del año, triplicando el rendimiento del S&P 500. Las revisiones al alza de las estimaciones de ganancias para las empresas emergentes apuntan a que el rally podría tener piernas para seguir. Sin embargo, la advertencia de Razia Khan, jefa de investigación para África y Medio Oriente de Standard Chartered, citada por Financial Post, pone el dedo en la llaga: «Los mercados parecen estar ignorando esto heroicamente». La analista señala que, más allá de la euforia de corto plazo, se necesita una resolución más profunda de los riesgos geopolíticos y una mejor disponibilidad de energía para que las ganancias sean sostenibles. Dicho de otro modo: el champán está rico, pero la resaca puede ser brutal.
«Markets appear to be shrugging this off, heroically. Whatever the near term exuberance of markets, fundamentally we still need a more meaningful settling of geopolitical risks and better availability of energy for any gains to be sustained.» — Razia Khan, Standard Chartered Plc, citada por Financial Post.

El factor Irán: ¿una tregua de papel?
La oferta iraní de reabrir el Estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos es, sin duda, una noticia que mueve los mercados. Pero también es un recordatorio de lo frágil que es la paz cuando depende de un intercambio de condiciones. El Estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta: por ahí pasa cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier interrupción en su flujo dispara los precios del crudo y, con ellos, la inflación global. Que el Brent siga por encima de los 106 dólares indica que los inversionistas no terminan de creerse el cuento de hadas.
El repunte de los mercados emergentes, entonces, se sostiene sobre dos pilares: uno sólido (la inteligencia artificial) y otro de gelatina (la tregua geopolítica). La combinación es explosiva. Si la oferta de Irán se concreta, podríamos ver una corrección a la baja en los precios del petróleo y un alivio para las economías emergentes importadoras de crudo. Si fracasa, el escenario es el inverso: más inflación, más incertidumbre y un golpe directo a la confianza de los inversionistas. Como bien apunta MSN, el optimismo actual es real, pero también es frágil.
¿Qué sigue para los mercados emergentes?
La pregunta del millón es si este rally tiene fondo o si estamos ante el inicio de un nuevo ciclo alcista. Los datos son alentadores: el MSCI emergente ha borrado de un plumazo las pérdidas de marzo, cuando el índice cayó más de un 10% por el estallido del conflicto en Medio Oriente. La recuperación ha sido tan rápida como sorprendente, y las revisiones al alza de las ganancias corporativas sugieren que el mercado aún tiene espacio para crecer. Pero el diablo está en los detalles: la concentración del rally en el sector tecnológico asiático es una señal de alerta que ningún inversionista sensato debería ignorar.
Para el inversionista mexicano, esta noticia tiene un eco particular. México, como economía emergente, se beneficia de un entorno de mayor apetito por el riesgo global, pero también es vulnerable a los vaivenes del petróleo y a la desaceleración de Estados Unidos. Si la inteligencia artificial sigue siendo el motor del crecimiento asiático, las exportaciones mexicanas de autopartes y manufactura podrían no recibir el mismo impulso. La lección aquí es clara: no todos los mercados emergentes son iguales, y no todos se benefician de la misma manera de este rally. La euforia es contagiosa, pero la prudencia nunca está de más.


