TL;DR
- El PVEM está 95% de acuerdo con la reforma electoral de Sheinbaum, pero el 5% de diferencia es justo lo más polémico: cómo eliminar plurinominales
- La oposición (PAN, PRI, MC) promete bloqueo total: «ni un solo voto» dice Anaya mientras acusa a Morena de querer perpetuarse
- El PT ya dijo que no va: lo califica como «regreso del viejo partido de Estado», dejando a Morena con el Verde como único aliado seguro
- El verdadero problema según la oposición no es el costo de la democracia, sino el narco financiando campañas – y eso no está en la reforma
El 95% que suena a mucho pero esconde el verdadero pleito
Manuel Velasco, coordinador del PVEM en el Senado, anda repartiendo porcentajes como si fueran dulces: «90 a 95% de coincidencia» con la reforma electoral de Claudia Sheinbaum, según El Economista. Suena a que casi todo está arreglado, ¿no? Pero ahí está el detalle: ese 5% restante es justo la bomba de tiempo. El Verde dice estar de acuerdo en eliminar los 32 senadores plurinominales, pero no en cómo. Quieren que sean «los mejores segundos lugares» los que lleguen al Congreso, no candidatos que hagan campaña por circunscripción. O sea, coinciden en el qué pero se agarran del cómo.
La oposición que no se anda con medias tintas: bloqueo total
Mientras Velasco anda midiendo porcentajes, Ricardo Anaya del PAN suelta la bomba: «nosotros no le vamos a dar un sólo voto a un sólo artículo de esa reforma». Así, sin anestesia. En La Jornada documenta el desmadre: Anaya acusa a Morena de querer «perpetuarse en el poder» y señala el elefante en la habitación que nadie quiere tocar: «el verdadero problema de nuestra democracia es que el narco pone candidatos, es que el narco financia campañas». Y ahí está el punto: la reforma habla de plurinominales, de costos, de procesos, pero del narco en la política… silencio.
El PRI que ve fantasmas y el PT que ya se rajó
Manuel Añorve del PRI le pone más drama: dice que Morena quiere «no solo desaparecer a la oposición, sino también a sus aliados». Suena a película de terror, pero en la política mexicana a veces la realidad supera la ficción. Y mientras tanto, el Partido del Trabajo ya se bajó del barco: según El Economista, lo califican como «el regreso del viejo partido de Estado». O sea, para el PT esto no es reforma, es retroceso. Morena se queda básicamente con el Verde como único aliado seguro, y eso para una reforma constitucional que necesita dos terceras partes… pues no pinta bien.
El debate que nadie tiene pero todos evitan
Lo más curioso de todo este circo es lo que Reforma reporta sin tanto aspaviento: Velasco confirmando que la iniciativa llegará «tarde-noche de hoy lunes». Mientras los políticos discuten porcentajes y amenazan con bloqueos, el verdadero problema -el narco en la política- sigue siendo el tema incómodo que nadie quiere tocar de frente. Anaya lo menciona de pasada, pero la reforma no lo aborda. El PRI se queja de que al Tren Maya le dieron más lana que al INE, pero eso es otra discusión.
La matemática que no cuadra y el futuro que se ve feo
Aquí está el problema de fondo: Morena necesita dos terceras partes para reformar la Constitución. Con el PT fuera y solo el Verde seguro, las cuentas no salen. A menos que… ¿convenzan a algún opositor? Pero con las declaraciones de «ni un voto» del PAN y el PRI hablando de desaparición, eso parece más difícil que encontrar un político honesto. La reforma electoral de Sheinbaum se presenta como algo casi listo con el 95% del Verde, pero en realidad está más lejos de aprobarse que un aumento de sueldo para los diputados. Y mientras tanto, el narco sigue financiando campañas, los plurinominales siguen siendo el chivo expiatorio y la democracia mexicana sigue teniendo el mismo cáncer de siempre, pero ahora con nuevo nombre: «reforma electoral».


