Pentágono transmitirá en vivo el fusilamiento de Nidal Hasan

Primer militar fusilado en EE.UU. desde 1961 y el primero en transmitirse en vivo. La ONU lo llama tortura; Hegseth lo l

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Lo que debes de saber

  • Nidal Hasan asesinó a 13 soldados desarmados en Fort Hood en 2009 y será fusilado, el primer militar ejecutado en EE.UU. desde 1961.
  • El Pentágono transmitirá la ejecución en directo, algo sin precedentes en la era moderna.
  • La ONU advierte que la transmisión equivaldría a tortura y violaría la prohibición absoluta de tratos crueles.
  • El secretario de Defensa Pete Hegseth justifica la decisión diciendo que ‘la gente debe entender que este tipo de cosas tiene consecuencias graves’.
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Tomado de: Elobservador Com Uy

Un fusilamiento con audiencia global

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció que el Pentágono transmitirá en directo la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, el exmayor del ejército que en 2009 mató a tiros a 13 soldados desarmados en Fort Hood, Texas, e hirió a otros 32. La noticia, reportada por El Observador, no es solo la primera ejecución militar en más de 60 años, sino también la primera transmisión pública de una ejecución en Estados Unidos en casi un siglo. Hegseth no se anduvo con rodeos: «Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público», declaró. El argumento oficial es que la sociedad debe entender las consecuencias de ciertos actos. Pero la decisión ha encendido alarmas en organismos internacionales y en sectores políticos que ven en esto un espectáculo macabro.

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Tomado de: Prensalibre

La ONU no se queda callada

La oficina de derechos humanos de la ONU declaró a la agencia AFP que transmitir la ejecución en vivo sería «equivalente a una ejecución pública y violaría la prohibición absoluta de la tortura». Según Acento, el organismo ya había hecho declaraciones similares sobre las ejecuciones públicas en Afganistán e Irán, calificándolas como «una forma de trato o castigo cruel, inhumano o degradante». La comparación no es menor: Estados Unidos, que suele criticar a esos países por sus prácticas de justicia, ahora se pone en la misma vitrina. El senador demócrata Chris Murphy dijo a CNN que la idea era «repugnante» y evocaba las ejecuciones del grupo Estado Islámico. La controversia está servida.

«Nos aseguraremos de que la gente pueda verlo, de que sea público. Porque la gente necesita entender que este tipo de cosas tienen graves consecuencias». — Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU.

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Tomado de: Acento Com Do

Un terreno legal incierto

Más allá del debate moral, la transmisión en vivo de una ejecución no tiene precedentes en la era moderna, según John Mills, abogado especializado en reclusos condenados a muerte, quien afirmó que la decisión se encuentra en un «terreno jurídico incierto». ¿Puede el Pentágono transmitir sin violar derechos constitucionales? ¿Quién regula la difusión? ¿Se convierte en un espectáculo de entretenimiento? Prensa Libre recoge que el anuncio lo hizo el propio Hegseth este jueves, sin dar detalles técnicos sobre cómo se llevará a cabo la transmisión ni qué plataformas la albergarán. La opacidad en los detalles solo aumenta la inquietud: ¿será un canal oficial? ¿Habrá restricciones de edad? ¿Se permitirá el acceso a medios internacionales? Nada de eso está claro.

El contexto que no se menciona

Hasan, un psiquiatra militar, cometió la masacre en 2009. Fue condenado a muerte en 2013, pero su ejecución se ha retrasado más de una década por apelaciones y revisiones. La decisión de ejecutarlo ahora, y hacerlo público, coincide con un momento político en el que el gobierno de Estados Unidos busca mostrar mano dura. Pero la pregunta incómoda es: ¿por qué transmitir precisamente esta ejecución? ¿Es disuasión o morbo? La pena de muerte ya es un tema polarizante; convertirla en un evento mediático solo profundiza la división. La ONU lo ha dicho: esto no es justicia, es tortura. Y Hegseth lo ha dicho: es transparencia. Dos narrativas que no pueden coexistir.

Lo que viene

La ejecución de Nidal Hasan será un parteaguas, no solo por el método (fusilamiento, el primero en más de 60 años) sino por la decisión de transmitirla. Si se lleva a cabo, Estados Unidos entrará a un club selecto de países que hacen espectáculo de la pena capital, algo que sus propios diplomáticos critican cuando ocurre en otras latitudes. La pregunta no es si Hasan merece o no la muerte —eso ya lo decidió un tribunal—, sino si el Estado debe convertirla en un show. La respuesta de Hegseth es clara: sí, para que la gente entienda. La respuesta de la ONU también: eso es tortura. El mundo observará. Y no precisamente como un acto de justicia, sino como un recordatorio de que el poder, cuando quiere, también se transmite en vivo.


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