Terremoto en Colombia: 273 muertos y la fase de rescate ya se dio por superada

El gobierno colombiano declara terminada la búsqueda de sobrevivientes mientras las cifras de desaparecidos siguen creci

No te las pierdas

Entre Líneas
Entre Líneashttps://entrelineas.news
Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

Lo que debes de saber

  • El sismo de magnitud 7.4 dejó al menos 273 muertos, 3.800 heridos y 377 desaparecidos en Colombia.
  • El ministro del Interior, Rodrigo Lara, declaró ‘superada’ la fase de búsqueda y rescate, a pesar de los desaparecidos.
  • En Cali, unas 200 familias duermen en carpas por miedo a regresar a sus casas, evidenciando el trauma y la falta de soluciones.
  • La reconstrucción se anuncia como ‘tercera etapa’, pero sin plazos ni presupuesto claro, la incertidumbre persiste.
Imagen de Clarin
Tomado de: Clarin

La cifra que nadie quiere mirar de frente

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el lunes dejó un saldo que duele solo de leerlo: 273 muertos, más de 3.800 heridos y 377 desaparecidos, según el último reporte del gobierno de Abelardo de la Espriella que reproduce Clarin. Mientras el país entero guarda tres días de duelo nacional, los rescatistas trabajan contra el reloj entre los escombros de Cali, Pereira y Manizales. Pero aquí empieza lo incómodo: ¿cómo se explica que con 377 personas sin localizar, el gobierno ya hable de pasar de página?

La respuesta llegó este jueves 13 de agosto, cuando el ministro del Interior, Rodrigo Lara, visitó el departamento de Chocó, uno de los más golpeados, y declaró que la fase de búsqueda y rescate está «superada». Según Clarin, Lara definió esa etapa como «la primera urgencia que atendimos como gobierno nacional» y aseguró que ahora se concentran en la atención de necesidades de los afectados. Suena muy ordenado, muy de manual de emergencias, pero con 377 desaparecidos, declarar superada la búsqueda es como cerrar el expediente de un crimen sin resolver porque ya se hizo lo que se pudo.

«Cuando comenzó a temblar, muchos no sabíamos hacia dónde correr. Algunos bajaron a toda prisa por las escaleras, otros salieron con lo que alcanzaron a tomar y algunos apenas tuvieron tiempo de sacar a sus hijos», dijo Katherine Almeida a EFE, citada por Clarin.

Ese testimonio, recogido en la Reserva de Meléndez, un conjunto de departamentos en una ladera de Cali, pinta el caos real que vivieron miles de personas. Unas 200 familias llevan dos noches durmiendo en carpas frente a sus edificios, no porque no tengan casa, sino porque el miedo les gana a la razón. Katherine y sus vecinos prefieren el suelo duro y el frío de la noche antes que volver a un lugar que hasta hace días era su refugio. Ese miedo no se supera con un comunicado oficial.

La segunda etapa: promesas que pesan menos que los escombros

El ministro Lara aseguró que ya se distribuyeron 18 toneladas de alimentos y que trabajan en el aprovisionamiento de agua potable, medicamentos e insumos. También pidió carpas, materiales de construcción y tanques de agua. Todo muy loable, pero las cifras suenan a migajas cuando se comparan con la magnitud del desastre. 18 toneladas para miles de damnificados en varias ciudades es como poner una curita en una hemorragia. Y mientras tanto, el servicio eléctrico sigue caído en regiones como San Juan, en Chocó, donde la gobernadora Nubia Córdoba-Curi intenta coordinar con el gobierno nacional para restablecerlo.

Lo que más llama la atención es la naturalidad con la que se anuncia la «tercera etapa»: la reconstrucción, que iniciará «muy pronto». ¿Muy pronto? ¿Con qué presupuesto? ¿Con qué plan? En un país donde la burocracia suele moverse más lento que una tortuga con resaca, esa promesa suena a brindis con agua en un funeral. La historia reciente de América Latina está llena de ejemplos donde la reconstrucción se convirtió en un pozo sin fondo de promesas incumplidas y contratos sospechosos. Colombia no tiene por qué ser la excepción, pero tampoco ha dado señales de que lo vaya a ser.

Mientras los políticos hablan de etapas y cronogramas, la gente en Cali, Pereira y Manizales sigue durmiendo en carpas, con el ruido de las réplicas como banda sonora. El video en YouTube que circula con el minuto a minuto del sismo muestra la desesperación en tiempo real, pero también la solidaridad de los vecinos que se organizan para sacar a los atrapados. Esa es la otra cara de la moneda: la resiliencia ciudadana que no espera a que el gobierno declare superada ninguna fase.

El silencio de los desaparecidos

Hay un dato que debería avergonzar a cualquier funcionario: 377 desaparecidos. No son un número abstracto; son personas con nombre, con historias, con familias que aún no saben si llorar o esperar. Declarar superada la fase de búsqueda y rescate cuando hay 377 almas sin localizar es un acto de cinismo que ni el más optimista podría defender. Claro, el ministro dirá que ya se hizo todo lo humanamente posible, que los equipos de rescate trabajaron sin descanso, que el tiempo se agota. Pero la pregunta incómoda queda flotando: ¿se agotó el tiempo o se agotó la voluntad?

En México conocemos bien esa historia. Después del terremoto de 1985, y más recientemente en 2017, la exigencia social fue clave para que la búsqueda de desaparecidos no se cerrara prematuramente. Las familias de los desaparecidos en Colombia merecen la misma dignidad. No es un capricho, es un derecho. Y aunque el gobierno hable de «transición a la reconstrucción», la herida de los que no saben dónde están sus seres queridos no se reconstruye con discursos.

La tragedia del terremoto de 7.4 en Colombia no es solo la magnitud del sismo, sino la rapidez con la que el Estado quiere pasar la página. Mientras las 200 familias de la Reserva de Meléndez duermen en carpas, mientras los pueblos de Chocó siguen sin luz, mientras 377 familias esperan respuestas, el gobierno declara superada la emergencia. Quizás para ellos sí está superada. Para los que perdieron todo, la emergencia apenas comienza.


Fuentes consultadas:

Autor

  • Entre Líneas

    Noticias claras, análisis profundo. La verdad se lee Entre Líneas. #EntreLineas

- Advertisement -spot_img

Más para leer

¿Leíste esta?

Francia en llamas: Macron promete castigar a los violentos

¿No que la república no era violenta? Pregúntenle a los chalecos amarillos.
- Advertisement -spot_img

Más recientes