Lo que debes de saber
- Trump afirma que hay «buena posibilidad» de acuerdo con Irán el lunes, pero amenaza con bombardear si no ceden.
- Ataque conjunto de EE.UU. e Israel en Qom deja al menos 5 muertos, según Al Jazeera.
- Guardia Revolucionaria declara que el estrecho de Ormuz «nunca volverá a su estado anterior».
- Precios del petróleo suben ante la tensión en Medio Oriente.

El arte del ultimátum
Donald Trump volvió a hacer lo que mejor sabe: amenazar con fuego y luego ofrecer una salida. Este domingo, el presidente de Estados Unidos declaró a La Nación que hay «buena posibilidad» de alcanzar un acuerdo con Irán el lunes, justo antes de que venza su propio plazo de 48 horas para que Teherán reabra el estrecho de Ormuz. Pero como buen negociador de reality shows, Trump no dejó espacio para la ambigüedad: si no cierran el trato, «estoy considerando hacerlo volar todo por los aires y tomar el control del petróleo». La frase, dicha a Fox News, no es un exabrupto aislado: es la estrategia de siempre, la del palo y la zanahoria, pero con bombas reales de por medio.
Lo curioso es que mientras Trump habla de «buenas probabilidades», los hechos sobre el terreno cuentan otra historia. Según Ansalatina, el mandatario dijo que «están negociando ahora mismo», pero no especificó con quién ni en qué términos. Mientras tanto, Al Jazeera reportó un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra un edificio residencial en Qom, ciudad sagrada iraní, que dejó al menos cinco muertos. El vicegobernador local, Morteza Heydari, confirmó que los equipos de rescate siguen removiendo escombros. Difícil negociar cuando te caen bombas en la sala.
«Si no cierran un acuerdo, y pronto, estoy considerando hacerlo volar todo por los aires y tomar el control del petróleo» — Donald Trump a Fox News, citado por La Nación.

El estrecho que no se rinde
La respuesta iraní no se hizo esperar. La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica publicó en X que el estrecho de Ormuz «nunca volverá a su estado anterior, especialmente para Estados Unidos e Israel». No es una declaración menor: por ese estrecho pasa aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. Cerrarlo o alterar su funcionamiento no es un capricho geopolítico; es un golpe directo a la economía global. Y los mercados ya reaccionaron: los precios del crudo abrieron al alza este lunes, según reportó La Nación. La amenaza de Trump de «tomar el control del petróleo» suena a declaración de guerra económica, pero también a un intento desesperado por mantener el suministro mientras escala la violencia.
La paradoja de la negociación bajo fuego
Aquí hay una contradicción que no se puede ignorar: Trump dice que hay «buenas probabilidades» de acuerdo, pero al mismo tiempo autoriza bombardeos en territorio iraní. ¿Cómo se negocia con alguien a quien le estás destruyendo la casa? La respuesta es simple: no se negocia. Se impone. El mensaje es claro: acepten mis términos o los borro del mapa. Pero la Guardia Revolucionaria no es exactamente un interlocutor dócil. Su declaración sobre el «nuevo orden en el Golfo Pérsico» sugiere que están dispuestos a escalar, no a ceder. Y mientras tanto, los misiles vuelan sobre Jerusalén y el Líbano, según reportes de última hora. El escenario es de una guerra regional en cámara lenta, con Trump marcando el ritmo con sus ultimátums.

¿Y la paz palestina?
En medio de este caos, resulta casi cómico recordar que Trump también se ha ofrecido como «mediador, árbitro o facilitador» para la paz entre Israel y Palestina. En 2017, durante una visita de Mahmoud Abbas a la Casa Blanca, el presidente dijo que veía «buenas probabilidades» de paz, según Voz de América. Ocho años después, la misma frase —»buenas probabilidades»— aparece en el contexto de una guerra con Irán. El patrón es evidente: Trump repite el mismo libreto, cambia el nombre del país y espera resultados distintos. La paz en Medio Oriente no se construye con tuits ni con amenazas de bombardear infraestructura energética. Se construye con diplomacia real, no con plazos de 48 horas.
Lo que estamos viendo no es una negociación. Es un teatro de poder donde Trump juega al sheriff global mientras los cuerpos caen en Qom y los mercados del petróleo tiemblan. La pregunta que queda flotando es: ¿realmente hay una «buena posibilidad» de acuerdo, o es solo otra cortina de humo para justificar lo que viene? Porque si algo nos ha enseñado la historia reciente, es que cuando Trump dice «buenas probabilidades», lo más probable es que se prepare algo peor.


