Nepal: 160 muertos y 384 turistas desaparecidos tras inundación repentina

La crecida del río Bhote Koshi arrasó pueblos enteros y dejó una cifra de desaparecidos que crece por horas.

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Lo que debes de saber

  • Al menos 160 muertos y 384 turistas desaparecidos, 291 extranjeros, tras la crecida del río Bhote Koshi.
  • El desastre golpeó los distritos de Rasuwa y Nuwakot, en la frontera con China, y afectó rutas de trekking populares.
  • El gobierno nepalí reporta 28 policías desaparecidos y busca sobrevivientes entre lodo y escombros.
  • La comunidad internacional reacciona con ayuda, pero la magnitud del desastre evidencia la vulnerabilidad de la región.
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Tomado de: Infobae

Cuando el río se convierte en verdugo

La naturaleza no avisa, pero los datos sí. Al menos 160 personas murieron este miércoles en Nepal cuando el río Bhote Koshi, en la frontera con China, se desbordó con una furia que arrasó pueblos enteros. Infobae reporta que 384 turistas, 291 de ellos extranjeros, siguen sin ser localizados horas después de la catástrofe. No es un número frío: son personas que vinieron a caminar por el Himalaya y ahora son parte de una estadística que crece con cada hora.

Las imágenes que circulan no dejan espacio para el eufemismo. Un video difundido por la policía nepalí muestra el momento exacto en que el río desbordado se lleva casas enteras en el distrito de Rasuwa. Otro registro, tomado desde un helicóptero por la empresa Altitude Air, exhibe la magnitud de la inundación en los valles del norte. Y en Nuwakot, el agua arrasó estructuras a orillas del río, dejando edificios cubiertos de barro y caminos cortados. Syabrubesi y Timure, en Rasuwa —un distrito de unos 50,000 habitantes—, fueron los puntos más golpeados. Syabrubesi es, además, el punto de partida de la popular ruta de trekking al Langtang y de los caminos que usan los peregrinos hindúes rumbo al monte Kailash Mansarovar.

“Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas”, contó Suman Chal, testigo del desastre, citado por Infobae.

El testimonio de Suman no es una exageración. Es la descripción cruda de lo que pasa cuando un río cargado de lodo y escombros decide cambiar su curso. Las autoridades nepalíes han instado a quienes viven cerca del río a buscar terreno más elevado, pero para muchos ya es tarde. El vocero Abi Narayan Kafle confirmó que 28 agentes de policía también están desaparecidos. Mientras tanto, los medios estatales chinos informaron de “numerosas víctimas” en la vecina región del Tíbet, y el presidente Xi Jinping ordenó una operación de rescate “a gran escala”.

Imagen de Abc Es
Tomado de: Abc Es

El turismo como víctima silenciosa

La cifra de turistas desaparecidos no es un detalle menor. 291 extranjeros que llegaron a Nepal buscando aventura ahora son parte de una búsqueda frenética. El ABC de España sigue el minuto a minuto del desastre, y reporta que Estados Unidos prometió 500,000 dólares en ayuda, mientras que Panamá expresó sus condolencias. Pero la ayuda internacional, aunque bienvenida, no devuelve vidas. Lo que sí revela es la fragilidad de un país que, año tras año, enfrenta desastres naturales con una infraestructura que no da abasto.

Nepal no es ajeno a la tragedia. En 2015, un terremoto de magnitud 7.8 mató a casi 9,000 personas y dejó miles de heridos. Ahora, las inundaciones repentinas —cada vez más frecuentes por el cambio climático— golpean justo donde duele: las zonas montañosas que son el corazón del turismo nepalí. El Langtang, una de las rutas de trekking más populares del mundo, quedó cubierto de barro. Los peregrinos que iban al Kailash Mansarovar, un sitio sagrado para hindúes y budistas, ahora están atrapados o desaparecidos. El turismo, que representa casi el 8% del PIB de Nepal, recibe otro golpe directo.

La respuesta internacional: solidaridad con letra pequeña

La reacción de la comunidad internacional no se hizo esperar. Estados Unidos no solo prometió medio millón de dólares, sino que desplegará un asesor para la respuesta a desastres en la región. Panamá, por su parte, emitió un comunicado de condolencias que suena a plantilla diplomática: “Ante la magnitud de esta tragedia, Panamá hace votos por el éxito de las operaciones de búsqueda, rescate y asistencia humanitaria”. Suena bonito, pero no mueve un solo escombro. La solidaridad internacional es necesaria, pero también es un recordatorio de que los países más pobres son los que pagan los platos rotos del cambio climático que ellos no provocaron.

Mientras los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre el lodo, la pregunta incómoda queda flotando: ¿cuántos desastres más se necesitan para que el mundo entienda que el cambio climático no es un tema de “futuro”, sino de presente? Nepal, con sus 50,000 habitantes en Rasuwa, es un ejemplo perfecto de cómo una comunidad entera puede desaparecer en minutos. Y no es un caso aislado: en 2024, Pakistán sufrió inundaciones que dejaron más de 1,700 muertos. En 2023, Libia vio cómo una tormenta destruyó la ciudad de Derna, matando a más de 11,000 personas. La lista es larga y crece cada año.

El dato que duele: 384 desaparecidos y contando

La cifra de 384 turistas desaparecidos es un golpe directo a la industria turística de Nepal. No es solo una estadística: son familias que esperan noticias, gobiernos que activan protocolos de emergencia, y un país que ve cómo su principal fuente de ingresos se desvanece entre el barro. Infobae documenta que la búsqueda es frenética, pero el tiempo corre en contra. Cada hora que pasa sin encontrar a alguien con vida es una hora que se convierte en luto.

El gobierno nepalí, con recursos limitados, hace lo que puede. Pero la realidad es que un país con un PIB per cápita de poco más de 1,300 dólares no puede competir contra la furia de la naturaleza. La ayuda internacional, aunque necesaria, llega en cuentagotas. Mientras tanto, los rescatistas trabajan con palas y manos, buscando entre escombros que alguna vez fueron hogares. La imagen es desoladora, pero también es un espejo de lo que viene: si el cambio climático sigue avanzando, estos desastres serán cada vez más frecuentes y más mortales.

La pregunta que queda en el aire no es si Nepal se recuperará —porque lo hará, como siempre lo ha hecho—, sino cuántas veces más tendrá que levantarse de las cenizas antes de que el mundo entienda que la solidaridad no se mide en dólares, sino en acciones concretas para frenar lo que ya es imparable.


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