Lo que debes de saber
- EU impone fianzas de 10,000 a 20,000 dólares para visas B-1/B-2 a ciudadanos de 50 países, principalmente africanos y latinoamericanos.
- El programa piloto ya redujo 83% la emisión de visas en los países afectados y la mitad de los solicitantes abandonó el trámite.
- La medida no afecta a México, pero refleja una política migratoria que criminaliza la movilidad humana y privilegia el poder adquisitivo.
- Organizaciones defensoras denuncian que la fianza es una barrera económica discriminatoria que afecta a países pobres y de mayoría negra.

La visa ahora tiene precio de auto seminuevo
El gobierno de Estados Unidos decidió que, para algunos, el sueño americano no solo requiere papeles: requiere una fianza de hasta 20,000 dólares. La medida, publicada en el Registro Federal y que entra en vigor el lunes, aplica a ciudadanos de unos 50 países que quieran solicitar visas de turismo y negocios (B-1/B-2). La lista incluye a naciones de África occidental y oriental como Benín, Cabo Verde, Nigeria, Etiopía y Uganda, y a cuatro países de América: Cuba, Granada, Nicaragua y Venezuela. México, por ahora, se queda fuera. Pero la pregunta incómoda es: ¿hasta cuándo?
El Departamento de Estado justifica la medida como parte de la campaña para reducir la inmigración irregular, argumentando que los ciudadanos de esos países suelen exceder el tiempo de estancia autorizado. Suena razonable en el papel. Pero los números cuentan otra historia. Según Viveusa, durante el año piloto se identificaron 20,000 solicitudes que debían pagar fianza, y la mitad de los aspirantes decidió abandonar el trámite. La consecuencia: una reducción del 83% en la emisión de visas de turismo y negocios en los países afectados. O sea, el programa no está ‘frenando la inmigración irregular’: está frenando la inmigración legal, que es exactamente la que cualquier gobierno dice querer fomentar.

La fianza: ¿seguro o filtro discriminatorio?
El mecanismo es simple: los funcionarios consulares tendrán discreción para fijar el monto de la fianza, que puede ser de 10,000, 15,000 o 20,000 dólares. El dinero se deposita en el Departamento del Tesoro y se devuelve cuando el visitante abandona EU dentro del plazo autorizado. En teoría, es un reembolsable. En la práctica, es una barrera de entrada brutal. ¿Cuántos trabajadores de Nigeria o Venezuela tienen 20 mil dólares líquidos para dejar en garantía? ¿Cuántos mexicanos los tendrían si la medida se extendiera al sur del río Bravo? La respuesta es obvia, y por eso las organizaciones defensoras de migrantes ya denuncian que la medida es un filtro discriminatorio que perjudica especialmente a ciudadanos de países pobres y de mayoría negra.
«Las fianzas crean una barrera económica para las vías legales de entrada a EU y perjudican especialmente a ciudadanos de países pobres y de mayoría negra», denunciaron organizaciones defensoras de los migrantes, según reporta Caracol Radio.
El dato de que la mitad de los solicitantes abandonó el trámite no es un accidente: es el objetivo. El gobierno de Trump no quiere que esos ciudadanos viajen a EU, ni siquiera legalmente. Lo que está haciendo es externalizar el filtro: en lugar de negar la visa en la entrevista, la niegan antes, con un requisito económico imposible. Es una forma de decir ‘no te queremos’ sin decirlo explícitamente. Y el hecho de que la medida se haya publicado en el Registro Federal como un cambio administrativo, sin pasar por el Congreso, la hace aún más preocupante: se puede modificar o ampliar en cualquier momento, sin debate público.

¿Y México? La calma que no debería durar
La noticia ha generado alivio en México porque la medida no nos incluye. Pero ese alivio es corto de miras. Primero, porque la lista de países puede crecer: si el programa ‘funciona’, ¿qué impediría que mañana se agregue a México, que tiene una tasa de sobrestadía considerable? Segundo, porque la lógica de la medida es profundamente racista y clasista, y México no está exento de ser percibido como un país ‘problemático’ en materia migratoria. Elnacional destaca que la medida afecta a venezolanos, y sabemos que la migración venezolana ha sido un tema central en la política migratoria de EU. Si la tendencia continúa, México podría ser el siguiente en la lista, especialmente si la presión migratoria en la frontera sur sigue siendo un tema de negociación bilateral.
Además, hay un detalle que pocos notan: la fianza no es un castigo para quienes ya están en EU, sino para quienes quieren entrar legalmente. Es decir, la administración Trump está castigando a los que siguen las reglas. A los que cruzan ilegalmente, los deporta. A los que intentan hacerlo legal, les pone una fianza de 20 mil dólares. ¿Qué mensaje envía eso? Que el sistema legal es un privilegio para ricos, y que la migración es un delito cuando no tienes dinero. Es una política que criminaliza la pobreza, y eso debería indignar a cualquiera, sin importar de qué país sea.
El negocio redondo de la migración
Hay un ángulo que nadie menciona: el dinero de las fianzas se queda en manos del Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado. Si el visitante cumple las reglas, le devuelven el dinero. Pero, ¿qué pasa con los intereses que generan esos depósitos? ¿Quién se queda con ellos? ¿Y qué pasa si el visitante se queda más tiempo del permitido? El gobierno se queda con la fianza, sin necesidad de un juicio. Es un negocio redondo: por un lado, disuaden a los pobres de solicitar visas; por otro, se quedan con el dinero de los que se atreven a intentarlo y fallan. No es migración, es recaudación.
Los números del programa piloto son elocuentes: 20,000 solicitudes identificadas, 10,000 abandonos, 83% menos visas emitidas. Eso no es una política migratoria, es una barrera de contención. Y lo más grave es que se presenta como una medida ‘técnica’ para reducir la sobrestadía, cuando en realidad es una medida política para reducir la migración legal de países no deseados. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué sigue? ¿Fianza para estudiantes? ¿Fianza para trabajadores temporales? ¿Fianza para mexicanos que quieren cruzar a comprar en Walmart? La pendiente es resbalosa, y México debería estar preparado para lo que viene, no celebrando que hoy no nos tocó.
Mientras tanto, los ciudadanos de los 50 países afectados tienen una decisión difícil: pagar una fianza que no pueden pagar, o renunciar a su sueño de viajar a EU. Y los defensores de migrantes tienen razón al denunciar que esto es un filtro discriminatorio. Pero el gobierno de Trump no parece escuchar. Para él, la migración es un negocio, y los migrantes son números en una hoja de cálculo. La fianza de 20 mil dólares no es un mecanismo de seguridad: es un impuesto a la esperanza. Y eso, en cualquier idioma, se llama injusticia.
Fuentes consultadas:
- Viveusa – Estados Unidos exigirá fianzas de hasta 20 mil dólares para visas: ¿afectará a México?
- Elnacional – EE UU exigirá fianzas de hasta 20.000 dólares para otorgar visados de turismo y negocios a ciudadanos venezolanos y de otros países
- Caracol Com Co – ¿20.000 dólares para sacar la visa?, EE.UU. eleva fianza a algunos países para recibir el documento | Internacional | Caracol Radio


