Lo que debes de saber
- San Luis Potosí reporta solo 3 homicidios dolosos en una semana, según CENAPI, colocándose como referente nacional.
- La confianza en la policía municipal alcanzó niveles históricos, superando la media nacional por primera vez.
- Las cifras contrastan con la realidad de otros estados, pero también con la percepción ciudadana en zonas específicas.
- El gobierno estatal atribuye el éxito a una estrategia integral, pero omite datos sobre otros delitos de alto impacto.

El dato que vende paz
San Luis Potosí amaneció esta semana con una noticia que cualquier gobernador firmaría: apenas 3 homicidios dolosos en siete días, según el último reporte del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI). Mientras Guanajuato registraba 41, Baja California 30 y el Estado de México 26, la entidad potosina aparece como una burbuja de tranquilidad en un país que suma 143 víctimas solo en esa semana. La cifra es tan baja que invita a preguntarse: ¿es real o es un espejismo estadístico?
El gobierno estatal, encabezado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que dirige Jesús Juárez Hernández, no perdió tiempo en capitalizar el dato. En el comunicado oficial se habla de «acciones permanentes de prevención, patrullajes y operativos» que han permitido «garantizar mayor tranquilidad para las y los potosinos». Pero la narrativa oficial, impecable en papel, omite un detalle incómodo: los homicidios son solo una pieza del rompecabezas delictivo. ¿Qué pasa con la extorsión, el robo a casa habitación o la violencia familiar? Esos números no aparecen en el boletín de prensa.

Confianza que sube, realidades que bajan
El optimismo oficial no se limita a los homicidios. En marzo de 2024, EOS Noticias reportó que la Policía Municipal de San Luis Potosí había alcanzado «niveles históricos de confianza ciudadana», superando por primera vez la media nacional según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI. El dato es contundente: un incremento del 37% en la percepción de confianza desde el tercer trimestre de 2021, y un 46% de aumento en la percepción de eficacia. La administración de Enrique Galindo presume el logro como un hito, y no es para menos: en un país donde la policía municipal suele ser sinónimo de corrupción o ineficacia, que la ciudadanía confíe más en ella que en el promedio nacional es, cuando menos, llamativo.
Pero aquí viene el matiz que ningún boletín oficial incluye: la confianza ciudadana no es homogénea. Mientras en zonas como el Centro Histórico o la zona universitaria la percepción puede ser positiva, en colonias periféricas como San Felipe o Los Gómez la historia es distinta. La ENSU mide percepción, no realidad objetiva, y la brecha entre lo que la gente siente y lo que realmente ocurre puede ser tan ancha como la carretera a Rioverde.
«San Luis Potosí se posiciona como una de las entidades con menor incidencia de homicidios dolosos a nivel nacional» — Comunicado oficial del Gobierno del Estado, 19 de agosto de 2025.
¿Qué hay detrás del espejo?
Si nos quedamos solo con los titulares, San Luis Potosí es un paraíso de seguridad. Pero cualquier potosino que haya vivido un asalto en la carretera a Matehuala o haya visto cómo se multiplican los «paseos» en colonias de la periferia sabe que la realidad es más compleja. El gobierno estatal ha construido un discurso basado en datos duros —los homicidios— pero evita hablar de delitos que no bajan, como el robo de vehículos o la extorsión a comerciantes. Y aunque la confianza en la policía municipal sube, la pregunta incómoda es: ¿sube porque realmente hay menos delitos o porque la gente ha aprendido a no denunciar?
La estrategia de seguridad, que incluye desde el C5i2 hasta la Academia de Seguridad Pública, merece reconocimiento por los resultados en homicidios. Pero el riesgo de vender solo una parte de la historia es que, cuando la otra parte emerja —y siempre emerge—, la credibilidad se desmorone. San Luis Potosí no es Guanajuato, y eso es bueno. Pero tampoco es Suiza, y pretenderlo es un error de comunicación que, a la larga, puede costar caro.
Al final, el dato de los tres homicidios semanales es real, y eso hay que celebrarlo. Pero la seguridad no se mide solo en muertos. Se mide en la capacidad de una mujer de caminar sola de noche, en la tranquilidad de un comerciante de abrir su negocio sin pagar «derecho de piso», en la certeza de que si denuncias, algo va a pasar. Y en esas mediciones, San Luis Potosí todavía tiene tarea. El espejismo de la paz puede durar lo que dure el boletín de prensa. La paz real, esa que no necesita comunicados, es la que todavía está por construirse.


