Lo que debes de saber
- Dos ataques simultáneos de disidencias de las FARC dejaron al menos 19 muertos y 65 heridos en Cali y Amalfi, Colombia.
- El presidente Gustavo Petro responsabilizó a dos facciones distintas del Estado Mayor Central, evidenciando la fragmentación del grupo.
- Los hechos ocurren en el marco de la política de ‘paz total’ de Petro, que busca negociar con estos grupos armados.
- Ningún grupo se ha atribuido la autoría, pero el gobierno ya señaló a los responsables, en un contexto de violencia que no cesa.

Un jueves de terror en dos frentes
Colombia despertó el jueves 21 de agosto con una noticia que heló la sangre: dos ataques simultáneos, atribuidos a disidencias de las FARC, dejaron un saldo de al menos 19 muertos y 65 heridos. En Cali, un camión bomba explotó contra una base militar. En Amalfi, Antioquia, derribaron un helicóptero de la policía. No fue un día cualquiera. Fue, en palabras del presidente Gustavo Petro, «un día de muerte». Y vaya que lo fue.
Según reporta BBC Mundo, los ataques fueron calificados por la prensa local como los «peores ataques terroristas» desde 2019, cuando el ELN atentó contra una escuela de policía en Bogotá dejando 21 muertos. La comparación no es menor: significa que, en términos de golpes contundentes contra la fuerza pública, Colombia no veía algo así en seis años. Y justo ahora, cuando el gobierno de Petro insiste en su política de «paz total».
«Colombia vive momentos de conmoción tras dos graves ataques atribuidos a disidencias de las FARC…» — BBC Mundo

El rompecabezas de las disidencias
Lo primero que hay que entender es que no se trata de un solo grupo. El presidente Petro y su ministro de defensa señalaron a dos facciones distintas: el Estado Mayor Central (EMC), dirigido por alias Iván Mordisco, sería el responsable del atentado en Cali; mientras que el frente 36 de la disidencia liderada por alias Calarcá estaría detrás del helicóptero derribado en Antioquia. La ironía es que Mordisco y Calarcá solían dirigir una misma estructura, el EMC, pero se separaron en abril de 2024. La facción de Calarcá ahora se hace llamar Estado Mayor de Bloques y Frentes.
Aquí el dato que no se dice en voz alta pero está en el aire: si el gobierno está negociando con estos grupos, ¿cómo es posible que al mismo tiempo estén coordinando ataques de esta magnitud? La respuesta es incómoda: la «paz total» no ha logrado desarmar a nadie. Al contrario, ha fragmentado a los grupos armados, y la fragmentación, en este negocio, suele traducirse en más violencia. Como cuando se rompe un termómetro de mercurio: las gotas son más difíciles de atrapar que el líquido original.
El silencio de los fusiles (que no se callan)
Ningún grupo se ha atribuido la autoría de los ataques. Pero el gobierno ya tiene nombres y apellidos. Esto abre otra pregunta: ¿la inteligencia colombiana sabía que se gestaban estos ataques y no pudo evitarlos? ¿O los señalamientos son más políticos que operativos? En un país donde la palabra «inteligencia» a veces parece un oxímoron, la duda es válida.
Mientras tanto, las víctimas no son solo números. Detrás de los 19 muertos hay familias, historias, y un país que se pregunta si alguna vez va a dejar de contar cadáveres. Porque si algo demuestra este jueves negro es que la paz, en Colombia, sigue siendo una promesa que se firma en papel pero se incumple con pólvora.

Otras tragedias que no deberían olvidarse
Mientras Colombia procesaba el golpe, en México y Estados Unidos ocurrían otras historias que también merecen atención. En Xaloztoc, Tlaxcala, una explosión en la planta siderúrgica SIMEC dejó 12 trabajadores muertos. Según TV Azteca, la tragedia ocurrió cuando una torre fundidora cayó mientras se realizaban maniobras en el área de fundición de acero. Los familiares de las víctimas, como Eloísa Hernández, madre de uno de los fallecidos, salieron a las calles a exigir justicia y la entrega de los cuerpos. «Que agilicen ese proceso para que nosotros podamos tener en casa a nuestros seres queridos», declaró. Una frase que resume el dolor de quien pierde a un ser querido no por la violencia, sino por la negligencia.
En Barranquilla, Colombia, una masacre en Villa Campestre dejó tres muertos y un herido. Según AS Colombia, cuatro hombres fueron atacados a tiros mientras estaban en una vivienda; los sicarios entraron por el techo y dispararon 33 impactos de bala. En la escena se encontró un fusil y una granada de fragmentación. Las autoridades ofrecieron una recompensa de hasta 100 millones de pesos por información. Pero la pregunta que flota es: ¿cuántas recompensas más harán falta para que la violencia deje de ser el pan de cada día?
Y en Stockton, California, la policía capturó a Wesley Brownlee, un hombre de 43 años acusado de ser un asesino en serie que dejó al menos seis víctimas mortales. Según Univision, cinco de las víctimas eran de origen hispano. La policía asegura que Brownlee «estaba cazando» cuando lo detuvieron, vestido de negro y armado, listo para atacar de nuevo. El dato que duele: dos de sus víctimas eran personas sin hogar. La vulnerabilidad, parece, es el único requisito para ser blanco.
El patrón que nadie quiere ver
Si algo conecta estas cuatro historias es la fragilidad de la vida cuando las instituciones fallan. Ya sea por la violencia armada de grupos que negocian mientras matan, por la negligencia industrial que convierte una fábrica en una trampa mortal, o por la indiferencia social que deja a los más vulnerables en la mira de un depredador. En todos los casos, hay un denominador común: la promesa de seguridad se rompe, y quienes pagan el precio son siempre los mismos.
Colombia, México, Estados Unidos. Tres países, tres realidades, un mismo espejo. Y en el reflejo, la misma pregunta incómoda: ¿cuánto más vamos a normalizar esto?
Fuentes consultadas:
- Bbc –
- Colombia As – Masacre en Villa Campestre: Qué se sabe, víctimas y últimas noticias – AS Colombia
- Tvazteca – ¿Qué se sabe de las víctimas de la explosión de acerera en Xaloztoc, Tlaxcala?
- Univision – Cinco de las víctimas del asesino en serie de Stockton, California, eran de origen hispano: esto es lo que se sabe | N+ Univision Sucesos | Univision


