Lo que debes de saber
- Giovani Dos Santos es socio de Procura de México, empresa que ganó un contrato de 13.7 mdd con Pemex en 2024.
- El objeto social de la empresa no incluye la comercialización de hidrocarburos ni derivados químicos.
- Dos Santos se integró como socio en 2023 y meses después apoyó públicamente a Claudia Sheinbaum.
- El contrato, vigente de septiembre 2024 a julio 2025, incluye suministro de productos químicos bajo la marca Tati.

De la cancha al pozo petrolero
Giovani Dos Santos, aquella promesa del Barcelona que prometía ser el nuevo Messi, ha encontrado un nuevo terreno de juego: el de los contratos millonarios con Petróleos Mexicanos. Según una investigación de Infobae, el exfutbolista es socio de la empresa Procura de México, la cual obtuvo en septiembre de 2024 un contrato por 13.7 millones de dólares (238 millones 107 mil 370 pesos mexicanos) para el suministro de productos químicos a la paraestatal. El dato no solo sorprende por la cifra, sino porque el objeto social de la empresa —fundada en 2005 en Tabasco— no incluye la comercialización de hidrocarburos ni derivados químicos. Venta de leche, artículos de limpieza y construcción de hoteles: esos son los giros que aparecen en el acta constitutiva, no precisamente el perfil de un proveedor de separadores de crudo y agua.
“La investigación señala que la incorporación de Dos Santos como socio ocurrió en septiembre de 2023, tras un movimiento registrado en la notaría de Ángel Mario Balcázar Martínez, exfuncionario de seguridad en el gobierno estatal encabezado por Adán Augusto López Hernández. Antes de esa fecha, no existen antecedentes de contratos entre Pemex y dicha empresa.” — Infobae

El timing político y los negocios
Lo que hace aún más interesante el caso es el contexto político. Dos meses después de integrarse a Procura de México, el exseleccionado nacional difundió un video en redes sociales expresando su respaldo a la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum. El contrato con Pemex se concretó durante su administración. Marca reporta que, según fuentes, su nuevo puesto le generaría beneficios anuales de entre 400 y 500 mil dólares (más de 10 millones de pesos mexicanos). No está mal para alguien que, según Tvazteca, disputó su último partido como profesional hace apenas tres años y nunca oficializó su retiro. La pregunta que flota en el aire es: ¿cómo una empresa sin experiencia en el sector químico-petrolero logra un contrato de esta magnitud? La respuesta, al menos en los papeles, parece estar en los contactos y no en el currículum.
La marca Tati y los productos químicos
El acuerdo entre Pemex y Procura de México contempla el suministro de productos químicos bajo la marca Tati, también vinculada al exfutbolista. Entre los insumos se incluyen separadores de crudo y agua, resinas, retardantes de fuego y desinfectantes. La entrega se programó entre septiembre de 2024 y julio de 2025. Registros del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial indican que Dos Santos se registró como propietario de la marca Tati, lo que consolida su participación directa en el negocio. No es solo un socio pasivo; es el dueño de la marca que abastece a la petrolera más importante del país.

¿Indisciplina en los negocios?
La carrera futbolística de Giovani Dos Santos siempre estuvo marcada por el contraste entre el talento y la indisciplina. Tvazteca recuerda que fue una de las mayores promesas del futbol mexicano, pero el bajo rendimiento y los problemas fuera de la cancha mermaron su paso por el Barcelona, Tottenham, Galatasaray y otros clubes. Su último equipo fue el América, donde se despidió sin pena ni gloria. Ahora, en el mundo empresarial, parece haber encontrado un camino más lucrativo. Pero el caso también revela las grietas de un sistema donde los contratos públicos se asignan con base en relaciones personales y no en capacidades técnicas. Si una empresa que vende leche puede ganar una licitación de 13.7 millones de dólares para suministrar químicos a Pemex, algo huele mal en el proceso de selección.
El costo de la opacidad
El contrato de Giovani Dos Santos con Pemex no es un caso aislado, sino un síntoma de un problema más profundo: la falta de transparencia en las licitaciones públicas. Mientras la paraestatal se hunde en deudas y pérdidas millonarias, se asignan contratos a empresas que no cumplen con el perfil técnico requerido. La pregunta que debería incomodar a más de uno es: ¿cuántos otros contratos similares existen? ¿Cuántos exfutbolistas, actores o figuras públicas están cobrando del erario sin tener la más mínima experiencia? El caso Dos Santos es solo la punta del iceberg. Y mientras tanto, Pemex sigue siendo el pozo sin fondo donde los contactos valen más que la capacidad.


