SLP respira sin medir: faltan estaciones en zonas críticas

La red de monitoreo ignora ladrilleras y zona industrial; especialistas advierten que la contaminación es constante.

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Lo que debes de saber

  • La red de monitoreo de calidad del aire en SLP tiene solo 4 estaciones activas en la zona metropolitana.
  • No hay estaciones en Villa de Pozos ni cerca de las ladrilleras del norte, donde la contaminación podría ser mayor.
  • Especialistas de la UASLP advierten que la ciudad respira aire contaminado casi todo el año.
  • La funcionaria de Segam reconoció la falta de cobertura, pero no presentó un plan concreto para ampliarla.
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Tomado de: Sanluispotosi Quadratin

El aire que no se mide no se puede limpiar

San Luis Potosí tiene un problema de salud pública que nadie quiere ver porque, literalmente, no hay quien lo mida. Sonia Mendoza Díaz, titular de la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam), reconoció en entrevista con Quadratín SLP que la red de monitoreo de calidad del aire tiene vacíos importantes. Las zonas donde se concentran las fuentes de contaminación más evidentes —la Zona Industrial, Villa de Pozos y el sector norte donde operan decenas de ladrilleras— no cuentan con una sola caseta de medición. Es como querer saber si tienes fiebre pero tomar la temperatura en el dedo meñique del pie.

La red estatal, según detalló la funcionaria, se compone de apenas cuatro estaciones activas en toda la zona metropolitana: una en el DIF municipal de la capital, otra en la escuela Primero de Mayo en Soledad de Graciano Sánchez, una más en Industriales Potosinos A.C. (IPAC) y la última en la Biblioteca de la colonia Aviación. A eso se suma una estación en Rioverde, que poco ayuda a medir lo que pasa en la capital. Cuatro puntos para una ciudad que, según datos del INEGI, supera el millón de habitantes y tiene un parque vehicular que crece sin control. La muestra es tan representativa como querer adivinar el clima del país con un solo termómetro en el Zócalo.

“Nos falta desafortunadamente, no tenemos caseta de monitoreo, por ejemplo, en la Zona Industrial por Villa de Pozos, o bien, cerca de las ladrilleras, que pudiese haber mayor grado de contaminación”, admitió Sonia Mendoza Díaz, titular de la Segam, en declaraciones retomadas por Quadratín SLP.

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Tomado de: Sanluis Eluniversal

Lo que los especialistas ya saben (y la autoridad parece ignorar)

Mientras la Segam admite sus limitaciones técnicas, la comunidad académica ya tiene claro el diagnóstico. De acuerdo con El Universal San Luis Potosí, especialistas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) advierten que la capital respira aire contaminado prácticamente todo el año. No es un problema de temporada, no es una alerta esporádica: es la norma. Y si los académicos lo dicen con los pocos datos que existen, cabe preguntarse qué encontrarían si hubiera estaciones de monitoreo justo donde se concentran las fuentes de emisión.

La contradicción es evidente: por un lado, la autoridad ecológica reconoce que hay zonas donde la contaminación podría ser mayor, pero no instala equipos para verificarlo. Por el otro, la universidad alerta sobre un problema crónico que requiere medición constante. La pregunta que flota en el aire —nunca mejor dicho— es si la falta de monitoreo es una omisión técnica o una conveniencia política. Porque lo que no se mide, no se reporta; y lo que no se reporta, no exige solución.

El tráfico como agravante

Mendoza Díaz también señaló un dato que debería preocupar a cualquiera que se mueva en la ciudad: los niveles de contaminación no son constantes, sino que se disparan en horarios específicos, sobre todo cuando coinciden los traslados escolares y la salida de trabajadores. Es decir, justo cuando más gente está en la calle, el aire está peor. Pero sin estaciones de monitoreo en los puntos críticos, no hay manera de saber si esos picos de contaminación superan los límites permitidos por la norma oficial mexicana. La ciudadanía queda, una vez más, respirando a ciegas.

Cuatro estaciones para un millón de personas: la cuenta no da

Para ponerlo en perspectiva: la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos una estación de monitoreo por cada 200 mil habitantes en zonas urbanas. San Luis Potosí, con más de un millón de personas en su zona metropolitana, debería tener al menos cinco estaciones. Tiene cuatro, y ninguna en los puntos donde la contaminación es más probable. Si a eso se suma que las estaciones existentes miden parámetros básicos pero no todos los contaminantes críticos —como partículas finas PM2.5, las más dañinas para la salud—, el panorama es aún más desolador.

El dato duro que debería encender todas las alarmas es que, según los especialistas de la UASLP, la ciudad respira aire contaminado casi todo el año. Eso significa que los potosinos están expuestos de manera crónica a niveles de polución que afectan la salud respiratoria y cardiovascular, especialmente los niños y los adultos mayores. Pero sin datos precisos, es difícil exigir políticas públicas efectivas. La falta de monitoreo no es solo un vacío técnico: es una barrera para la rendición de cuentas.

La funcionaria de Segam no presentó un plan concreto para instalar nuevas estaciones en las zonas señaladas. Dijo que “hace falta”, pero no dijo cuándo ni con qué presupuesto. Mientras tanto, las ladrilleras del norte siguen quemando materiales sin control, los camiones de carga pesada circulan por la Zona Industrial sin restricciones, y los automovilistas quedan atrapados en el tráfico de hora pico sin saber qué están respirando. La red de monitoreo, con sus cuatro estaciones, es como un semáforo que solo funciona en una esquina de la ciudad: da una falsa sensación de control.

El problema no es nuevo. Organizaciones civiles y académicos han señalado durante años la necesidad de ampliar la red de monitoreo. Pero las administraciones pasan y los agujeros en la cobertura siguen ahí. La pregunta que queda flotando es si realmente hay voluntad de medir lo que se respira, o si es más cómodo no saberlo. Porque, como dice el refrán, “ojos que no ven, corazón que no siente”. Pero los pulmones, esos sí sienten.


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