Lo que debes de saber
- El gobierno de Gallardo presume reducción de homicidios y respaldo empresarial, pero los casos de desapariciones en TikTok muestran una realidad distinta.
- La información oficial contrasta con la viralización de casos de veladores y electricistas desaparecidos, lo que evidencia una crisis de comunicación y confianza.
- La dependencia de fuentes no oficiales como TikTok para denunciar desapariciones revela fallas en los mecanismos institucionales de atención.
- El silencio oficial ante estos casos, mientras se promueven obras y kioscos digitales, genera dudas sobre la verdadera prioridad del gobierno estatal.

El relato oficial vs. la realidad viral
Según Revista Punto de Vista, el gobernador Ricardo Gallardo es el mandatario con mayor respaldo ciudadano, y su gobierno ha logrado reducir homicidios y consolidar el liderazgo económico de San Luis Potosí. Empresarios respaldan los avances en seguridad, y se anuncian obras viales, kioscos electrónicos para trámites y una nueva clínica especializada. El relato es impecable: un estado que crece, se moderniza y protege a sus ciudadanos. Pero basta abrir TikTok para toparse con otra historia.
En la misma plataforma, TikTok se ha convertido en el altavoz de las familias que buscan a sus desaparecidos. Un velador del que solo queda una última fotografía y un misterioso audio; siete electricistas de los que no se sabe nada en más de 48 horas. Las familias exigen apoyo a las autoridades, pero el eco de sus denuncias resuena más fuerte en redes sociales que en los pasillos de Palacio de Gobierno. La pregunta incómoda es: ¿dónde está la seguridad que tanto presume el gobierno?
«Más de 48 horas sin noticias de 7 electricistas desaparecidos. Familias exigen atención y apoyo a las autoridades», se lee en uno de los videos virales de TikTok que documentan la angustia de los potosinos.
El dato que no cuadra
Mientras el gobierno estatal informa que suma 127 mil 613 unidades económicas activas y 652 nuevas empresas en el último año, y que la inversión en obra pública es líder nacional, los casos de desapariciones se multiplican sin que haya una respuesta clara. La contradicción es evidente: no puede haber un clima de negocios próspero si los trabajadores desaparecen sin dejar rastro. Los electricistas, el velador, son la cara visible de una crisis que los boletines oficiales omiten.
El silencio que habla
La Wikipedia describe a San Luis Potosí como un estado con una rica historia y una ubicación geográfica estratégica. Pero hoy, esa geografía parece ser también una ruta para la desaparición. El gobierno de Gallardo ha optado por un discurso de resultados: menos homicidios, más inversión, más obras. Sin embargo, la desaparición de personas no entra en esa métrica. No hay un comunicado oficial sobre los electricistas, no hay una conferencia de prensa sobre el velador. El silencio es ensordecedor.
Mientras tanto, en H-E-B México se promociona el «Verano Loco» con ofertas en carnes y frutas, como si nada ocurriera. La vida cotidiana sigue, pero para las familias de los desaparecidos, el tiempo se detuvo. La desconexión entre la realidad que viven cientos de potosinos y la narrativa oficial es abismal. El gobierno prefiere hablar de kioscos digitales para actas de registro civil que de la urgencia de encontrar a siete jóvenes que salieron a trabajar y nunca regresaron.
¿Dónde quedó la confianza?
El respaldo empresarial que menciona Revista Punto de Vista puede ser real, pero la confianza ciudadana se construye con hechos, no con comunicados. Cuando las familias tienen que recurrir a TikTok para visibilizar sus casos, algo falla en el sistema. Las autoridades no solo deben reducir homicidios, sino también garantizar que nadie desaparezca sin que el Estado mueva un dedo para encontrarlo. La seguridad no es solo un número en una gráfica; es la certeza de que si alguien no llega a casa, el gobierno lo buscará.
El caso de los siete electricistas y el velador no son anécdotas aisladas. Son síntomas de un problema estructural que el gobierno de Gallardo parece decidido a ignorar. Mientras se pavimentan calles y se instalan kioscos, las familias potosinas siguen esperando respuestas. Y en el silencio oficial, la desconfianza crece más rápido que cualquier obra pública.


