Lo que debes de saber
- Estados Unidos no ha respondido a la nota diplomática mexicana que solicita las pruebas contra Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios.
- La fiscalía de Nueva York acusa a Rocha Moya de colaborar con Los Chapitos para traficar fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina.
- Sheinbaum y García Harfuch insisten en que no hay evidencias para proceder contra el gobernador, pese a la acusación formal.
- Rocha Moya y el alcalde Juan de Dios Gámez se separaron temporalmente del cargo tras el escándalo.

El silencio que incomoda
Han pasado casi dos semanas desde que la cancillería mexicana envió una nota diplomática a Washington pidiendo las pruebas contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el silencio del otro lado ya empieza a incomodar. El canciller Roberto Velasco confirmó el martes que el Departamento de Estado aún no ha respondido, según reportó Cadena3. Mientras tanto, el gobierno de Claudia Sheinbaum repite como mantra que no hay «ningún motivo, ningún fundamento, ninguna evidencia» para detener al mandatario estatal. Pero la fiscalía de Nueva York ya hizo pública una acusación formal que lo señala de colaborar con Los Chapitos para meter fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a Estados Unidos. Algo no cuadra.
La postura oficial es clara: México no va a ejecutar las órdenes de detención provisional con fines de extradición porque, según la Fiscalía General de la República, no hay bases para hacerlo. Pero si no hay evidencias, ¿para qué pedírselas a Estados Unidos? La contradicción es tan evidente que hasta parece un chiste de mal gusto. Sheinbaum insiste en que Rocha Moya es inocente, pero el gobernador ya se separó del cargo, igual que el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez. Si no hay nada que ocultar, ¿por qué el movimiento? El silencio de Washington solo añade más leña al fuego.
«No hay ningún motivo, no hay ningún fundamento, no hay ninguna evidencia» — declaró la Fiscalía General de México al anunciar que no ejecutaría las detenciones, según reportó The Morning Call.
Los Chapitos y la sombra del Chapo
La acusación de la fiscalía de Nueva York no es cualquier cosa. Señala a Rocha Moya, a Gámez —ambos de Morena— y a otros ocho funcionarios, entre ellos un senador oficialista y un vicefiscal, de ayudar a la facción del Cártel de Sinaloa conocida como Los Chapitos, los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán. El delito: introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina a territorio estadounidense. No es una acusación menor, y el hecho de que involucre a todo un gobernador en funciones debería ser suficiente para que cualquier gobierno se siente a investigar en serio. Pero aquí estamos, esperando que el Tío Sam nos mande la tarea.
Lo más preocupante es que el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, salió a respaldar la postura de Sheinbaum, negando que las autoridades mexicanas hayan detectado alguna conducta ilícita o iniciado una investigación contra el gobernador. O sea, según el gobierno, todo está bien, no pasa nada, aquí no hay narcotráfico. Pero mientras tanto, France 24 documentó que Rocha Moya ya dejó su cargo para ser investigado. Si no hay nada que investigar, ¿de qué se separó? La narrativa oficial se desmorona sola.
El precedente que nadie quiere recordar
Esto no es la primera vez que un gobernador mexicano es acusado por Estados Unidos de tener vínculos con el narco. El caso más sonado fue el de César Duarte en Chihuahua, aunque por corrupción, no por narcotráfico directo. Pero el antecedente más cercano y escalofriante es el de Jesús Murillo Karam, detenido por el caso Ayotzinapa, o el de Genaro García Luna, condenado en Nueva York por proteger al Cártel de Sinaloa. La diferencia es que García Luna era secretario de Seguridad; Rocha Moya es gobernador en activo. Si la acusación de Nueva York resulta cierta, estaríamos hablando de que un gobernador de Morena operaba como socio de Los Chapitos mientras su partido gobernaba el país. Eso no es una mancha, es un agujero negro en la credibilidad del partido oficial.
Sheinbaum insiste en que no hay pruebas, pero la fiscalía de Nueva York no suele presentar acusaciones públicas sin tener algo sustancial. El silencio de Estados Unidos puede deberse a que están evaluando cómo responder sin comprometer su propia investigación, o a que simplemente no les interesa darle más munición a un gobierno que ya mostró que no va a cooperar. Mientras tanto, México se queda en un limbo diplomático que solo beneficia a los que tienen algo que esconder.
El dato más revelador de todo esto es que, según Cadena3, la nota diplomática se envió hace casi dos semanas y no ha tenido respuesta. En diplomacia, el silencio también es una respuesta. Y si Washington no contesta, es porque no está de acuerdo con la postura mexicana o porque está preparando algo más grande. En cualquier caso, el gobierno de Sheinbaum está jugando a la defensiva, y cuando juegas a la defensiva contra una acusación de narcotráfico, el que pierde siempre es el que tiene el cargo público.
Al final, lo que queda es la imagen de un gobernador que se separa del cargo para ser investigado, un gobierno que pide pruebas que dice que no existen, y un silencio de Estados Unidos que habla más que mil palabras. La pregunta que debería hacerse cualquier mexicano es simple: si no hay nada que ocultar, ¿por qué todo esto parece un capítulo de una serie de Netflix que nadie quiere ver?
Fuentes consultadas:
- Cadena3 – Tensión entre México y EEUU por el gobernador de Sinaloa acusado de narcotráfico
- Mcall – México espera respuesta de EEUU sobre caso del gobernador de Sinaloa acusado de narcotráfico – The Morning Call
- France24 – El gobernador mexicano acusado de narcotráfico por EEUU deja su cargo para ser investigado


