Lo que debes de saber
- El gobierno estatal anuncia inversión millonaria para convertir el Altiplano en un hub multimodal, pero los detalles sobre el origen de los recursos son vagos.
- Mientras se promete desarrollo, la región enfrenta rezagos en infraestructura básica y seguridad que no se abordan en el plan.
- La conectividad aérea del estado, según Oma Aero, sigue siendo limitada, lo que contradice la visión de un hub multimodal.
- El mercado inmobiliario industrial muestra señales de especulación, con rentas de bodegas que suben sin que la demanda real lo justifique.
La promesa que brilla más que el sol del Altiplano
El gobierno de Ricardo Gallardo ha puesto sobre la mesa una idea que suena a sueño húmedo de cualquier urbanista: convertir el Altiplano potosino en un hub multimodal. Según reporta Cn13 Tv, la apuesta es por más obras y mejor movilidad para detonar la región. Suena bonito, ¿no? Carreteras, trenes, aeropuertos, todo conectado para que las mercancías fluyan como agua de manantial. Pero cuando uno raspa un poco la superficie, lo que encuentra no es oro, sino preguntas que nadie quiere responder.
Porque sí, el Altiplano tiene potencial. Es una región estratégica, con salidas naturales hacia el norte del país y el Golfo. Pero también es una zona que, históricamente, ha sido más promesa que realidad. Los gobiernos anteriores ya hablaron de corredores industriales, de parques logísticos, de zonas económicas especiales. Y al final, lo que quedó fueron letreros oxidados y proyectos a medio construir. La pregunta es: ¿qué hará diferente esta administración?
Según Cn13 Tv, el gobernador asegura que «con más obras y mejor movilidad, el Altiplano se convertirá en el motor económico de San Luis Potosí».
El aeropuerto que no despega
Uno de los pilares de cualquier hub multimodal es la conectividad aérea. Y aquí es donde la cosa se pone cuesta arriba. Si uno revisa el portal de Oma Aero, el estatus de vuelos del Aeropuerto de San Luis Potosí no es precisamente el de un hub internacional. Las rutas son limitadas, las frecuencias bajas y, salvo contadas excepciones, la oferta aérea es más de ciudad provinciana que de centro logístico global. ¿Cómo se piensa atraer inversión multimillonaria si ni siquiera hay vuelos directos a los principales mercados?
El discurso oficial habla de detonar el Altiplano con obras, pero la realidad es que el aeropuerto actual difícilmente puede manejar el flujo de carga que un hub multimodal requeriría. Se necesitarían inversiones enormes en pistas, terminales de carga y aduanas. Y hasta ahora, no hay un solo peso etiquetado para eso en el presupuesto estatal. Otra vez, la promesa se adelanta a los hechos.
El espejismo inmobiliario
Mientras los políticos hablan de hubs y desarrollo, el mercado inmobiliario ya está reaccionando. En Casas Trovit aparecen bodegas en renta en el municipio de San Luis Potosí con precios que harían palidecer a cualquier empresario. Una nave industrial de más de 12 mil metros cuadrados se ofrece en 76 mil dólares mensuales. Eso es más de 1.5 millones de pesos al mes. ¿Quién puede pagar eso en una región que apenas está despegando?
Lo que está pasando es un clásico: la especulación inmobiliaria se adelanta a la demanda real. Los dueños de terrenos y naves ven la palabra «hub» y automáticamente suben los precios, como si la inversión ya estuviera ahí. Pero la realidad es que muchas de esas bodegas llevan meses, incluso años, vacías. El riesgo es que, si el proyecto no se concreta, lo que quede sea un montón de naves fantasma y deudas que pagarán los contribuyentes.
¿Quién paga el pato?
Porque, hablemos claro, las obras de infraestructura no las pagan los desarrolladores inmobiliarios. Las pagan los impuestos de todos. Y en un estado donde, según Wikipedia, el 30% de la población vive en situación de pobreza, uno se pregunta si no hay prioridades más urgentes que construir un hub multimodal. Hospitales, escuelas, agua potable, seguridad. Cosas que, por cierto, no aparecen en el discurso del gobernador cuando habla del Altiplano.
La lección de Colombia
Mientras tanto, en Vanguardia reportan el funeral de Germán Vargas Lleras, un político que en su momento también prometió grandes obras de infraestructura en Colombia. La nota es un recordatorio de que, al final del día, los proyectos faraónicos rara vez transforman la vida de la gente común. Se quedan en fotos, en discursos, en promesas que se llevan el viento. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿será este hub multimodal otro capítulo de la misma historia?
El Altiplano potosino merece desarrollo, sí. Pero un desarrollo real, con pies en la tierra, que empiece por lo básico. No más espejismos. No más promesas que solo benefician a unos cuantos. Porque al final, lo que define a un gobernante no es lo que promete, sino lo que cumple. Y hasta ahora, las cuentas no salen.


