Lo que debes de saber
- Cerebras debutó en Nasdaq con un alza del 89%, la mejor OPI tecnológica del año.
- La empresa pasó de depender 87% de un solo cliente en 2024 a tener una base más diversa en 2025.
- OpenAI le prestó mil millones de dólares y recibió garantías para comprar acciones, un movimiento que huele a conflicto de interés.
- El mercado de chips de IA está tan caliente que incluso empresas con pérdidas multimillonarias atraen inversiones.

El debut que nadie esperaba
Cuando Cerebras presentó su solicitud para salir a bolsa en abril de 2026, pocos apostaban a que sería la OPI del año. La empresa había retirado sus planes en 2025, cuando su dependencia de un solo cliente —G42, respaldado por Microsoft— representaba el 87% de sus ingresos. Pero el viernes 14 de mayo, las acciones de Cerebras se dispararon un 89% en su primer día de cotización, según reportó Bloomberg. La pregunta inevitable: ¿qué cambió en un año para que una empresa que parecía frágil se convirtiera en la sensación del mercado?
La metamorfosis de un unicornio
El giro radical de Cerebras no fue tecnológico, sino financiero. En 2025, la compañía reportó ingresos por $510 millones, un crecimiento del 76% respecto al año anterior, y logró una ganancia neta de $87.9 millones, según detalló CNBC. Pero el dato más revelador está en la composición de sus clientes: mientras que en 2024 G42 aportaba el 87% de los ingresos, para 2025 esa cifra cayó al 24%. En su lugar, la Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial, una institución pública de los Emiratos Árabes Unidos, se convirtió en su principal cliente con el 62% de los ingresos. Es decir, Cerebras simplemente cambió un cliente emiratí por otro.
«OpenAI’s expanded relationship with Cerebras is worth over $20 billion» — CNBC, citando fuentes cercanas al acuerdo.
El elefante en la sala: OpenAI
El movimiento más audaz de Cerebras no fue tecnológico, sino estratégico. En diciembre de 2025, la empresa emitió garantías para que OpenAI pudiera comprar hasta 33.4 millones de acciones de una clase especial sin derecho a voto. Un mes después, OpenAI le prestó mil millones de dólares a una tasa de interés anual del 6%. El acuerdo incluye un contrato por más de $20 mil millones para que Cerebras proporcione hasta 750 megavatios de potencia de cómputo a OpenAI entre 2026 y 2028. Como reportó The New York Times, esta relación simbiótica plantea preguntas incómodas: ¿OpenAI está apostando por Cerebras porque es la mejor tecnología, o porque necesita asegurar capacidad de cómputo en un mercado donde la demanda supera con creces la oferta?
Competencia feroz y dudas persistentes
Cerebras compite directamente con gigantes como Amazon, Microsoft, Alphabet, Oracle y CoreWeave. Todos ellos ofrecen servicios en la nube para ejecutar modelos de inteligencia artificial. La estrategia de Cerebras ha sido vender acceso a sus chips como servicio en lugar de vender los chips físicos, un modelo que le ha permitido crecer pero que también la expone a una guerra de precios que apenas comienza. Mientras tanto, en China, Moore Threads recaudó mil millones de dólares en su OPI, según The Wall Street Journal, lo que demuestra que la fiebre por los chips de IA es global. Pero la pregunta que pocos se hacen es: ¿cuánto de este optimismo está justificado por fundamentos reales y cuánto es simplemente una burbuja alimentada por la desesperación de las grandes tecnológicas por no quedarse sin capacidad de cómputo?
El riesgo de la dependencia emiratí
Aunque Cerebras ha diversificado su base de clientes, sigue siendo profundamente dependiente de los Emiratos Árabes Unidos. La Universidad Mohamed bin Zayed de Inteligencia Artificial es una institución pública emiratí, y G42, aunque ahora representa solo el 24% de los ingresos, sigue siendo un actor clave. Esto no es necesariamente malo, pero sí introduce un riesgo geopolítico que los inversores deberían considerar. Si las relaciones entre Estados Unidos y los Emiratos se tensan, Cerebras podría quedar atrapada en el fuego cruzado.
¿Burbuja o nueva realidad?
El debut de Cerebras no es solo una historia de éxito empresarial; es un termómetro del estado actual del mercado de IA. Cuando una empresa que hace dos años perdía $485 millones anuales puede salir a bolsa y duplicar su valor en un día, algo está pasando. La demanda de capacidad de cómputo para inteligencia artificial es tan voraz que las empresas están dispuestas a pagar primas astronómicas por asegurarse acceso a chips. Pero la historia está llena de ejemplos de tecnologías revolucionarias que generaron burbujas antes de transformar realmente la economía. La pregunta del millón —o de los mil millones— es si Cerebras es el próximo Nvidia o el próximo Pets.com.


