Lo que debes de saber
- La fiscalía federal de Nueva York inculpó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por narcotráfico.
- La acusación incluye a otros nueve funcionarios, entre ellos un senador y el presidente municipal de Culiacán.
- Según la fiscalía, Los Chapitos ayudaron a Rocha Moya a llegar al poder a cambio de protección.
- El gobierno mexicano criticó la forma pública del anuncio, pero no ha negado los hechos.

El día que la justicia estadounidense tocó la puerta de Palacio de Gobierno
La fiscalía federal de Nueva York soltó este miércoles una bomba que retumbó en todo México: acusó formalmente de narcotráfico al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el político mexicano de mayor rango en funciones señalado por nexos con el crimen organizado. La noticia, que DW calificó como un golpe directo al oficialismo, no solo implica al mandatario estatal, sino a otros nueve «antiguos o altos funcionarios del gobierno y de las fuerzas del orden» que, según el Departamento de Justicia, se asociaron con el Cártel de Sinaloa para distribuir «enormes cantidades de narcóticos» en territorio estadounidense. La acusación, detallada por Listín Diario, revela que la facción de Los Chapitos —los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán— habría financiado la campaña de Rocha Moya a cambio de protección. A cambio, el entonces candidato y después gobernador se reunió con ellos y les prometió impunidad mientras seguían enviando toneladas de droga a Estados Unidos.
La lista de implicados lee como un directorio del poder en Sinaloa: el senador morenista Enrique Inzunza, el presidente municipal de Culiacán Juan de Dios Gámez, el vicefiscal estatal Dámaso Castro y el secretario de Administración y Finanzas Enrique Díaz Vega. Todos ellos, según la fiscalía, formaban parte de una red que operaba desde las entrañas del gobierno estatal para facilitar las operaciones del cártel. La acusación, que El Tiempo recoge con lujo de detalle, no deja espacio para medias tintas: el gobierno de Sinaloa, en su conjunto, estaba cooptado por el narco.
«Esto es algo que, de cierta manera, se veía venir. Era insostenible lo que teníamos en Sinaloa», dijo Miguel Taniyama, empresario restaurantero de Culiacán, citado por RFI.

La respuesta oficial: entre la sorpresa y la defensa de la 4T
La reacción del gobierno mexicano fue, cuando menos, contradictoria. La cancillería, según reporta DW, se mostró sorprendida por la forma pública en que se anunció la acusación, como si el problema fuera el formato y no el fondo. Rocha Moya, por su parte, recurrió a su cuenta de X para rechazar las acusaciones, asegurando que «carecen de veracidad y fundamento alguno» y que se trata de un ataque no a su persona, sino al movimiento de la Cuarta Transformación. La defensa, que El Tiempo reproduce, intenta convertir un señalamiento de narcotráfico en un complot político contra el partido oficialista. Pero los hechos son tozudos: la fiscalía de Nueva York no acusa a cualquiera, y menos sin una investigación sólida que, según el comunicado, incluye testimonios de testigos protegidos, evidencia financiera y comunicaciones interceptadas.
Lo que no dijo Rocha Moya, y que Listín Diario destaca, es que la acusación detalla que Los Chapitos ayudaron a que fuera electo. No es una sospecha, es una afirmación de la fiscalía. Y si a eso se suma que durante su gestión Sinaloa se ha desangrado en una guerra entre facciones del mismo cártel —con más de 500 homicidios en lo que va del año, según cifras oficiales—, la pregunta es inevitable: ¿cómo explicar que el gobernador no supiera nada, o peor, que supiera y no hiciera nada?
El contexto que nadie quiere ver
La acusación no llega en el vacío. Apenas la semana pasada, el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, criticó la corrupción en el país durante una visita a Sinaloa, justo cuando inauguraba unas obras. Y todo esto ocurre después de días de tensiones entre ambos gobiernos por la participación de dos agentes de la CIA en un operativo antinarcóticos en Chihuahua, sin consentimiento de las autoridades mexicanas, que terminó con los agentes muertos en un accidente de tráfico. La coincidencia es, cuando menos, sospechosa. Pero más allá de las disputas diplomáticas, lo que queda al descubierto es la profunda penetración del crimen organizado en las estructuras del Estado mexicano. No es un caso aislado: es la punta del iceberg de un sistema donde el narco y la política han sido, durante décadas, socios incómodos pero necesarios.
Los habitantes de Culiacán, como reporta TVN Panamá, no se sorprenden. «Esas cosas que sentimos e intuimos aquí es lo que se ve reflejado en una acusación de un gobierno extranjero», dijo la activista Rebeca Espinoza. La sensación de impunidad y complicidad que se respira en las calles de Sinaloa ahora tiene nombre y apellido, y está respaldada por la fiscalía más poderosa del mundo. El problema es que, mientras la justicia estadounidense avanza, la mexicana parece mirar para otro lado. La pregunta que queda flotando, incómoda y necesaria, es: ¿cuántos gobernadores más están en la misma situación? Y más importante aún: ¿qué va a hacer México al respecto, más allá de quejarse del «formato» de las acusaciones?
Fuentes consultadas:
- Rfi Fr –
- Dw – EEUU acusa de narcotráfico a gobernador oficialista mexicano
- Listindiario – EEUU acusa de narcotráfico a gobernador de Sinaloa y otros funcionarios mexicanos
- Tvn 2 –
- Eltiempo – Fiscalía de Estados Unidos acusa de narcotráfico al gobernador de estado mexicano de Sinaloa, Rubén Rocha



