Lo que debes de saber
- Meta firmó un acuerdo con Overview Energy para recibir hasta 1 GW de energía solar transmitida desde satélites en órbita geoestacionaria.
- La startup planea enviar energía infrarroja a granjas solares terrestres, con demostración en 2028 y despliegue comercial en 2030.
- Meta ya ha adquirido 30 GW de energía limpia, pero también impulsa 10 nuevas plantas de gas natural para su centro de datos en Luisiana.
- Según WIRED, los centros de datos de IA de Meta, OpenAI, Microsoft y xAI podrían emitir más de 129 millones de toneladas de CO2 al año.
- La paradoja: la misma empresa que busca energía solar espacial es una de las que más presiona por combustibles fósiles para sostener su infraestructura de IA.

Cuando la Tierra se queda corta: Meta pone la mira en el espacio
La inteligencia artificial tiene un problema de electricidad. No es un secreto. Pero cuando una empresa como Meta —dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp— anuncia que va a buscar energía solar en el espacio, el asunto deja de ser una curiosidad técnica y se convierte en una declaración de principios. O de desesperación. La compañía de Mark Zuckerberg firmó un acuerdo con la startup Overview Energy para recibir hasta 1 gigavatio de energía solar transmitida desde satélites en órbita geoestacionaria. Según reporta Es Wired, la idea es que estos satélites, ubicados a unos 35,000 kilómetros de altura, capturen luz solar de forma continua y la envíen a la Tierra en forma de luz infrarroja cercana de baja intensidad, que las granjas solares ya existentes convertirían en electricidad. Suena a ciencia ficción. Y lo es, al menos por ahora.
“Estas instalaciones convierten el haz de luz en electricidad y lo integran a la red eléctrica del mismo modo que gestionan la luz solar”, explicó Meta en un comunicado citado por Xataka.
El problema que intenta resolver es real: la energía solar terrestre deja de funcionar cuando se mete el sol. Y los centros de datos de IA no se toman descansos nocturnos. Meta ya ha adquirido más de 30 GW de energía limpia y renovable, incluyendo soluciones geotérmicas y nucleares, pero la demanda sigue creciendo. Según Diariobitcoin, la empresa consumió más de 18,000 GWh de electricidad en 2024, equivalente al consumo anual de 1.7 millones de hogares estadounidenses. Y eso fue antes del despliegue masivo de sus modelos de IA generativa.

La otra cara del acuerdo: gas natural y emisiones récord
Pero aquí viene la parte incómoda. Mientras Meta presume de su apuesta por la energía solar espacial, también está impulsando la construcción de 10 nuevas plantas de gas natural para alimentar su megacentro de datos en Luisiana. Así lo documenta Bloomberg Línea, que señala que la empresa ha considerado el gas natural como una fuente más consistente y fiable que algunas energías limpias. La paradoja es evidente: por un lado, Meta firma acuerdos futuristas para capturar energía solar en el espacio; por el otro, apuesta por el combustible fósil más común para mantener sus servidores encendidos hoy.
Y no es un detalle menor. Una revisión de WIRED sobre los permisos para proyectos de centros de datos vinculados a OpenAI, Meta, Microsoft y xAI reveló que estas instalaciones podrían emitir más de 129 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año. Para ponerlo en perspectiva: eso es más de lo que emiten países enteros. La inteligencia artificial, esa tecnología que promete resolver los grandes problemas de la humanidad, está contribuyendo activamente al cambio climático mientras sus creadores buscan soluciones que parecen sacadas de una novela de Asimov.
El almacenamiento como complemento: Noon Energy entra al juego
Meta no solo apuesta por la energía orbital. También firmó un acuerdo con Noon Energy para reservar hasta 1 GW/100 GWh de capacidad de almacenamiento de muy larga duración. Como explica Xataka, la idea no es sustituir una tecnología por otra, sino combinar generación y almacenamiento para acercarse a un suministro más continuo. Es un enfoque pragmático: mientras los satélites no estén operativos —se espera una demostración orbital en 2028 y despliegue comercial en 2030—, las baterías de larga duración pueden cubrir los picos nocturnos. Pero el costo de todo esto es astronómico, y Meta no ha revelado los términos financieros del acuerdo con Overview Energy.

¿Innovación o greenwashing con cohetes?
La pregunta que flota en el aire es si esta apuesta por la energía solar espacial es una solución genuina o una cortina de humo para seguir quemando gas natural mientras tanto. La tecnología de Overview Energy es prometedora, pero aún no existe a escala comercial. Como señala Bloomberg Línea, la visión de una central eléctrica basada en el espacio que devuelva energía a la Tierra es todavía hipotética. Mientras tanto, los centros de datos de Meta siguen consumiendo electricidad 24/7, y la mayor parte de esa electricidad sigue viniendo de fuentes fósiles.
No es que la energía solar espacial sea mala idea. De hecho, tiene sentido: en el espacio, el sol nunca se pone, y la intensidad de la radiación es mucho mayor que en la superficie terrestre. Pero el camino para que sea viable está lleno de obstáculos técnicos y económicos. Lanzar satélites a órbita geoestacionaria cuesta fortunas, y mantenerlos operativos requiere mantenimiento constante. Además, la transmisión de energía por microondas o láser tiene pérdidas significativas. Overview Energy planea usar luz infrarroja cercana de baja intensidad, pero aún no se ha demostrado que pueda transmitir 1 GW de manera eficiente y segura.
La IA como devoradora de recursos: una contradicción incómoda
Lo que este acuerdo revela, más que una solución tecnológica, es la magnitud del problema. La inteligencia artificial no solo consume enormes cantidades de energía para entrenar modelos, sino que también requiere electricidad constante para la inferencia —es decir, para que los modelos ya entrenados respondan a las consultas de los usuarios. Y a medida que la IA se integra en más productos y servicios, la demanda solo crece. Meta, como otras grandes tecnológicas, está atrapada en una paradoja: necesita más energía para desarrollar la tecnología que supuestamente ayudará a resolver la crisis climática, pero al hacerlo, está empeorando esa misma crisis.
El artículo de Xataka sobre el mito de la singularidad plantea un escenario distópico donde la IA termina destruyendo a la humanidad. Pero quizás el peligro más inmediato no sea una rebelión de máquinas, sino el simple hecho de que la infraestructura para sostener la IA está contribuyendo al colapso ambiental. Mientras las empresas tecnológicas compiten por construir más centros de datos y asegurar más energía, el planeta paga la factura.
Meta dice que este acuerdo es parte de sus compromisos de sostenibilidad. Y es cierto que la empresa ha adquirido 30 GW de energía limpia. Pero también es cierto que sigue impulsando plantas de gas natural. La energía solar espacial podría ser una solución real dentro de una década, pero para entonces, las emisiones de los centros de datos ya habrán dejado una huella imborrable. La pregunta no es si la tecnología funcionará, sino si llegará a tiempo.
Fuentes consultadas:
- Es Wired – Meta recurre a la energía solar espacial ante la creciente presión energética de la IA | WIRED
- Xataka – A Meta se le ha quedado pequeña la Tierra para alimentar sus planes IA, así que está empezando a irse al espacio
- Diariobitcoin – Meta apuesta por energía solar espacial para alimentar centros de datos de IA durante la noche
- Xataka – El mito de la singularidad o por qué la inteligencia artificial no va a heredar la Tierra
- Bloomberglinea – Meta busca alimentar centros de datos con energía solar transportada desde el espacio


