Lo que debes de saber
- Las temperaturas alcanzarán hasta 42°C en la Huasteca y Media, según la UASLP.
- La onda de calor durará del 23 al 30 de abril, con picos extremos en Tamazunchale y Ciudad Valles.
- Protección Civil Universitaria recomienda hidratación y evitar el sol de 11 a 17 horas.
- El calor extremo incrementa el riesgo de incendios forestales, un peligro latente en la región.

El horno potosino: 42 grados que no dan tregua
Si pensabas que el calor de abril ya era insoportable, prepárate: San Luis Potosí se convertirá en un horno durante toda una semana. Según reporta Sanluis Eluniversal, las temperaturas alcanzarán hasta 42 grados Celsius en las zonas Huasteca y Media, con picos que harán que hasta el aire acondicionado sude. No es una exageración: el Laboratorio Nacional de Variabilidad Climática de la UASLP emitió una alerta que abarca del 23 al 30 de abril, y los números no son para tomárselos a la ligera. Tamazunchale y Ciudad Valles serán los puntos más calientes, con registros que oscilarán entre los 36 y 42 grados, mientras que Rioverde no se queda atrás con máximas de hasta 37. En la capital, aunque más templada, el termómetro también superará los 30 grados, suficiente para que cualquiera que camine por la calle a mediodía sienta que está dentro de un horno de pan.
Lo que llama la atención no es solo el calor en sí, sino la duración. No es un pico de dos días que se va con una tormenta; es una onda de calor prolongada que se extenderá por siete días completos. Esto significa que el riesgo de golpes de calor, deshidratación y enfermedades relacionadas con las altas temperaturas se multiplica exponencialmente. Y aunque las autoridades ya emitieron recomendaciones —como tomar dos litros de agua al día y evitar el sol entre las 11 y las 17 horas—, la pregunta que flota en el aire es si la infraestructura del estado está lista para soportar una semana de infierno climático.
“Aunque no se tenga sensación de sed”, señala el área de Protección Civil Universitario, citado por Sanluis Al Instante, “es importante mantener una hidratación constante, con al menos dos litros de agua al día”.

Incendios: el fantasma que siempre regresa con el calor
Pero el calor no solo afecta a las personas. Cuando el termómetro marca 42 grados y la humedad es baja, el riesgo de incendios forestales se dispara. Y en San Luis Potosí, esto no es teoría: cada temporada de calor deja hectáreas quemadas, comunidades evacuadas y un ecosistema que tarda años en recuperarse. La combinación de altas temperaturas, vegetación seca y descuidos humanos —como fogatas mal apagadas o colillas de cigarro— es una bomba de tiempo. Sin embargo, en los reportes de ambas fuentes, el tema de los incendios apenas se menciona de pasada, como si fuera un efecto colateral menor. ¿Dónde están los protocolos específicos de prevención? ¿Las brigadas listas para actuar? ¿Los mapas de riesgo actualizados?
La realidad es que el gobierno estatal tiene una deuda pendiente en materia de prevención de desastres climáticos. Mientras las temperaturas rompen récords año tras año, las medidas parecen quedarse en recomendaciones genéricas que cualquier persona con sentido común ya conoce: “tome agua”, “no se exponga al sol”. Pero cuando el calor extremo se vuelve la norma, lo que se necesita son políticas públicas concretas: desde la instalación de centros de hidratación en zonas vulnerables hasta campañas masivas de concientización sobre el riesgo de incendios. Y, sobre todo, una coordinación real entre Protección Civil, la Secretaría de Salud y los municipios para que la respuesta no llegue cuando ya sea demasiado tarde.
La UASLP hace su parte, pero ¿y el resto?
Al menos la Universidad Autónoma de San Luis Potosí está haciendo su tarea. El Laboratorio Nacional de Variabilidad Climática y Protección Civil Universitaria emitieron alertas detalladas, con datos precisos por localidad y recomendaciones específicas para la comunidad universitaria. Pero el problema es que el calor no respeta campus ni horarios: afecta a toda la población, especialmente a quienes trabajan al aire libre, a los adultos mayores y a los niños. Y ahí es donde el gobierno estatal y los ayuntamientos deberían tomar la batuta. Por ahora, lo único que tenemos son advertencias de expertos y la esperanza de que la próxima semana no se convierta en una tragedia anunciada.
Mientras tanto, los potosinos harán lo de siempre: buscar sombra, abanicos y ventiladores, y rezar para que el termómetro no suba ni un grado más. Pero el clima no entiende de rezos. Y si algo nos ha enseñado esta década de calores extremos es que la naturaleza no negocia. O te preparas, o te quemas.


